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ABC DOMINGO 3 s 6 s 2007 TOROSsSAN ISIDRO 93 Importante Cid y noble error de Victorino SAN ISIDRO Monumental de las Ventas. Sábado, 2 de junio de 2007. Última corrida de feria. Lleno de no hay billetes Toros de Victorino Martín, desiguales de hechuras, algunos terciados, manso y duro el 4 noble en líneas generales; destacaron el 3 con su calidad, el bondadoso 6 el 2 por el derecho y tardo y manejable el 1 cambiante y complicado el 5 Luis Francisco Esplá, de rioja y oro. Media tendida (silencio) En el cuarto, media tendida y descabello. Aviso (pitos) El Cid, de carmesí y oro. Tres pinchazos y estocada. Aviso (saludos) En el quinto, estocada. Aviso (saludos) Luis Bolívar, de barquillo y oro. Dos pinchazos, dos pinchazos bajos y estocada desprendida (silencio) En el sexto, pinchazo y estocada desprendida (silencio) ZABALA DE LA SERNA MADRID. Sonaba la hora del adiós a San Isidro, que realmente acaba mañana con un extraño lunes de resaca por el aplazamiento de la corrida de Guardiola. La última gran cita se producía ayer con Victorino Martín. Y El Cid, claro. Un Cid importante y muy templado con un segundo de dos filos, uno bueno por el derecho y otro avieso por el izquierdo, por donde se le venía cruzado y gazapón, al acecho y en hilo constante. Los tiempos que, de entrada, le supo dar con la muleta en la diestra, sin un solo tirón, permitiéndole meter la cara, fueron la clave para el dibujo torero de los redondos de tres tandas. Al natural, el victorino andaba de lado, avisado, probón. Uno le sacó, luego otro; otros dos seguidos y otro par de enorme mérito. Incansable su continuo caminar. La última serie por la derecha, de extraordinario trazo, y las trincherillas de cierre ponían a tiro una oreja de peso. Pero El Cid pinchó como en los peores tiempos y se evaporó la posibilidad y la gloria, no el reconocimiento. Este Cid de Salteras que ayer, más que con el paso cambiado, estuvo con la espada cambiada: mató al complicado quinto como un cañón. Un quinto que equivocó a todo el mundo y a su matador también: desde que apareció se desplazó mejor por el izquierdo, en el saludo- -buena una verónica y la media- -y en el capote poderoso de El Boni. Mas en banderillas cambió. El Cid siguió creyendo en él y volvió a brindar al público y le ofreció la izquierda pronto; el toro la tomó largo y en el segundo, ¡ay! se venció feamente. Ya fue El Cid agradece con este gesto el cariño y el reconocimiento de la afición de Madrid IGNACIO GIL LUIS FRANCISCO ESPLÁ EL CID LUIS BOLÍVAR Da coraje el viento. El primero, en sus terrenos, era de oreja Voy a dormir muy tranquilo, porque he dado gran dimensión Nací para ser torero. Ahora soy yunque, pero un día seré martillo siempre así, peor todavía por el derecho, más violento; de seco derrote desarmó la muleta. El Cid quiso con valor entre los pitones. A veces quiso más que pudo. Andarín el toro también. Otra fuerte y entregada ovación lo sacó al tercio tras el espadazo. Pero cuando amagó con dar la vuelta al ruedo lo pararon. Madrid y yo somos así, señora. El otro protagonista de la tarde era Victorino Martín, que por primera vez trajo una corrida a Madrid pensando claramente en el torero más que en la afición. Es una teoría personal. Pero, a tenor de las hechuras- -incluso el más despampanante quinto que enseñaba las palas de los pitones- -y de su noble juego en general, con excepciones (el manso y duro cuarto) o errores de cálculo, porque en esto ni las vacas aciertan al cien por cien, diríase que Victorino había seleccionado con sumo esmero. La dispareja corrida, aun en su serie- dad, no asustaba. ¡Qué fácil se ve desde el tendido! Influiría quizá también que Victorino hijo apodera a Luis Bolívar, durísimamente tratado, por cierto. Noble error el de Victorino, mas error al fin y al cabo, suponiendo real toda esta teoría. Bolívar, que dispuso del mejor lote, se fue con las manos vacías después de haber iniciado con son la faena al terciadito- -en el límite por detrás- -y humillado tercero, en tandas extensas, hilvanadas pero no liga- das. Tal vez le descentraron las voces desde los tendidos, pero acabó por perderle el aire, sufrió un desarme al natural y, al final, los múltiples pinchazos donde cayesen empeoraron las cosas. El agradable sexto se dejó mucho, sin ningún atisbo de maldad, en la muleta del joven colombiano, que ya no levantó el vuelo. El victorino que abrió la tarde, asaltillado, muy tardo y manejable, sin terminar de humillar, lo muleteó Luis Francisco Espláen terrenos del 5 sesuponía que para evitar el viento. Se suponía. Se enredó la cuestión sin romper ni uno ni otro. Esplá (no lo entendí) volvió a los mismos terrenos con el manso cuarto de pedernal, con el que abrevió. Mató con la habilidad de la veteranía, igual quebanderilleó.