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ABC DOMINGO 3- -6- -2007 En portada s Cambios en el organigrama de las cajas de ahorros ECONOMÍAyNEGOCIOS 49 NAVARRA Algunas de las últimas informaciones apuntan a que los socialistas han descartado la posibilidad de formar un gobierno de coalición a cambio de obtener algunos cargos, entre ellos, la presidencia de la Caja de Navarra BALEARES El PP perdió el pasado domingo la mayoría absoluta en las urnas y deberá pactar, lo que podría variar algunos cargos en Sa Nostra representación no forma necesariamente un bloque de influencia ya que los representantes de los diferentes municipios en que los que la caja opera no tienen por qué ser del mismo color político. El sector recuerda además que existen una serie de cautelas y organismos de supervisión que hacen muy difícil que el puro capricho de los dirigentes o el clientelismo político condicionen la actividad de las cajas, como las comisiones de control, las leyes de transparencia, las auditorías anuales y la vigilancia del Banco de España. En una vuelta de tuerca más, los sectores más críticos de la sociedad, ponen en tela de juicio la privacidad de las cajas y las tacha de públicas. En este sentido, las cajas de ahorros ex- plican que la Unión Europea establece que se debe considerar pública a una empresa si las administraciones tienen, directa o indirectamente, una capacidad de decisión superior al 50 de los derechos de voto. En este caso, vuelven a remarcar que tras la entrada en vigor de la ley Financiera en España, sin embargo, la representación política en los órganos de gobierno de las cajas de ahorros está en todos los casos por debajo del 50 explican desde CECA. La norma establece, también, que la presencia de los impositores en estos órganos oscile entre un mínimo del 25 y un máximo del 50 Los empleados, por su parte, tendrán una presencia mínima del 5 y máxima del 15 Y es que la nueva ley, según dicen desde la patronal del sector, ha venido además de a dar estabilidad a los órganos de gobierno de estas entidades más allá de los mandatos políticos, a esclarecer más puntos recriminatorios sobre estas entidades. Como novedad, introdujo también la irrevocabilidad en los nombramientos de los consejeros mientras dure su mandato, para reforzar así la independencia y profesionalidad ante el poder político. Asimismo, establece que los consejeros generales y los vocales serán nombrados por un periodo no inferior a cuatro años y no superior a seis; fija la posiblidad de reelección por otro periodo igual y establece que el mandato no podrá superar en ningún caso los doce años, si bien transcurridos ocho años desde esa fecha puede volver a ser elegido. Asimismo, se eleva de ocho a doce años la duración total del mandato para los miembros del consejo. TELEPRESS Etxepare, Rojo e Irala coinciden en su unión Los tres presidentes coinciden. Si hay diálogo y entendimiento, puede haber integración. De momento, hay que esperar El proyecto de fusión de las tres cajas vascas- -BBK, Vital y Kutxa- -podría hacerse realidad ahora que los resultados electorales, tanto en la provincia de Álava como en su capital, el PP ha perdido peso. EFECTOS RETARDADOS Fernando González Urbaneja os procesos electorales tienen efectos inmediatos en la formación de gobiernos y, retardados por la incidencia de esos gobiernos, en otras instituciones. Por ejemplo, en las cajas de ahorro, curiosas entidades, antiguas, con mucho poso y carácter, y que han logrado en España un éxito extraordinario; entidades sociales, privadas y de incierta propiedad. ¿De quién son las cajas? ¿Quién es el dueño? Es un caso claro de propiedad difusa. Son propietarios los impositores (quien hace un depósito o confía su ahorro) que las asemeja a una mutualidad clásica. También son propietarios los fundadores, en unos casos de carácter municipal (ayuntamientos o diputaciones) y en otros civil L La incidencia de los gobierno municipales y autonómicos en los órganos de gobierno de las cajas es apreciable; directa o indirectamente designan los consejos de administración (entidades ciudadanas culturales, económicas o sociales, incluida la Iglesia católica) Y para completar el cuadro, el Estado, en representación de los ciudadanos, con el interés general en la boca, ha asumido por ley el ejercicio de la función de propiedad de las cajas, al menos de una parte de la misma. De manera que estamos ante una propiedad múltiple y compleja de difícil manejo y con informales y determinantes líneas de puntos, especialmente las estructuras profesionales de las propias cajas, que ejercen un poder moderador, iluminador y conductor de quienes asumen por encargo la propiedad difusa. Existe el riesgo de que gobiernos municipales y autonómicos asuman con jactancia la mayoría de esa propiedad pa- ra ejercerla al servicio de sus propios intereses y preferencias, más que al servicio del común. De hecho, hoy más de la mitad de las cajas tienen en la presidencia políticos profesionales que han encontrado en las cajas el viático del buen retiro como compensación por su dedicación anterior. Es uno de los precios que los de las cajas han pagado a los políticos para que no les perturben más de lo soportable. Otro precio ha sido compartir la asignación de recursos de las potentes obras benéfico- sociales que patrocinan las cajas para suplir el dividendo de las sociedades mercantiles ordinaria. La incidencia de los gobierno municipales y autonómicos en los órganos de gobierno de las cajas es apreciable; directa o indirectamente designan los consejos de administración. De manera que las nuevas cor- poraciones salidas de las urnas ejercerán ese derecho cuando toque renovar y con los cambios oportunos. Los cambios municipales no han sido abrumadores y su incidencia en el gobierno de las cajas será moderada. Es previsible la fusión de las tres cajas vascas, una vez superado el recelo de los alaveses. Está por ver la incidencia del nuevo ayuntamiento de Guadalajara en la pequeña y joven caja local. Y otro tanto en la potente Caja de Navarra (que preside el propio presidente del gobierno foral) o en Sa Nostra, la caja balear, con 125 años de historia y origen civil que supone cierta protección frente a impacientes. Cambios menores, no automáticos ni necesarios, pero que pueden ser elocuentes, marcan tendencia hacia el respeto o hacia la intromisión descarada e indecorosa.