Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 2- -6- -2007 79 EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano ORO PARECE, PLATA NO ES Q uiero dedicar estas líneas a todos los chavales que sueñan con la gloria de ser toreros. No me he olvidado de vosotros, porque mis principios fueron como los vuestros: desde abajo. No voy a defender al chaval que quiere ser torero con el padrino debajo del brazo, pa- gándose los gastos y algo más. Ni tampoco defenderé nunca al empresario que se vincula en ese abuso y, en definitiva, en detrimento de la Fiesta. Mi mensaje más sincero va para todos aquéllos que aman la Fiesta y se sacrifican de pleno, dejando otras cosas que la vida les ofrece en esa edad, entregándose en cuerpo y alma a esta bonita profesión. Sigo mi reflexión expresando que las Escuelas son el lugar indicado para iniciar los primeros pasos, pero también para que dejen que los chavales evolucionen por sí mismos y que no aprendan el final de la profesión. Hay que enseñarles que esto es muy fuerte y, a la vez, muy bonito, que solos busquen espejos donde mirarse, ya que tienen que buscar sus propias fuentes, donde alimentar su sed de información, como yo bebí en las fuentes de toreros que me gustaban: Domingo Ortega, Ordóñez, Camino, El Viti, Antoñete y Curro Romero. Y, sobre todo, una cosa muy clara: hay un día y una hora en la vida de cada torero en la que tienes que jugarte el todo por el todo. En la vida del torero casi siempre se hace justicia; el que se sacrifica y se entrega a su profesión antes o después tiene su premio. Y otra cosa muy importante: afición, afición y afición. No todo el mundo está llamado para ser figura del toreo, o gran abogado o gran cirujano. Pero bien es cierto que cuando la suerte pasa por tu puerta hay que estar trabajando, como decía Picasso. DON LIVINIO El hijo del creador de San Isidro homenajea la figura de su padre sesenta años después de su gran aportación a la plaza de toros de Madrid En 1962 crea la Feria de Otoño, sin que en esas fechas fuera de obligado cumplimiento sacar dicho abono para no perder los derechos en San Isidro. Me es muy difícil hablar de los rasgos más característicos de la personalidad de mi padre, pero si puedo destacar alguno, sin caer en un complejo de padritis sería el de su enorme bondad, que aún se recuerda en el mundo del toro. Livinio atendía con el mismo talante al apoderado de un torero modesto que al de la figura, y a la hora de las liquidaciones era generoso con él que más lo necesitaba. Era hombre de palabra y cumplía sus compromisos, aunque éstos fueran en perjuicio propio. Mantuvo siempre la teoría de que no se podía ser buen gerente de una sociedad si se tenían intereses dentro de ella. Esta teoría le hizo vender su pequeño paquete de acciones de Nueva Plaza de Toros de Madrid a su suegro cuando se hizo cargo de la gerencia. Livinio siempre buscó ofrecer al público lo que éste demandaba; de ahí la anécdota que se cuenta de que, cuando un torero actuaba, él dirigía su mirada al público para apreciar sus reacciones. Supo ganarse el respeto del aficionado, que le otorgó el título más preciado: el de Don. En el mundo del espectáculo de aquellaépoca había en Madrid dos dones: Don Santiago y Don Livinio. José María Jardón, amigo de Livinio a la vez que su consejero delegado, definió a Juan Martínez y Alberto Alonso Belmonte como los ingenieros de la empresa. Yo definiría a Livinio Stuyck como el arquitecto de lo que ayer y hoy es la plaza de Madrid, catedral del toreo. Julio Stuyck EL FUNDI Creo que muchos saben lo que ven, aunque luego no lo quieran reconocer LUIS MIGUEL ENCABO Asumo mi culpabilidad, pero hay insultos que sobran y no son de recibo LÓPEZ CHAVES Por hache o por be, la faena no ha terminado de conectar. Quizá tuve que estar mejor do de omisión: haber participado pasivamente en la adolfada. Pero preocupa más el silencio de esa masa que ocupa la sombra, donde antiguamente se hallaba la afición más seria, respetada y respetuosa de Madrid; su lugar lo ocupa hoy un público pasota, por desencanto o por ignorancia. Que desde allí no saliese ni un solo grito que reclamase el trapío ausente, que censurase las claudicaciones impotentes de los adolfos, o de manos o de cuartos traseros, la falta de poderío en el caballo, ni un ¡miau! ni un ¡a picar, a picar convirtió los tendidos en un plató indecoroso de extras amordazados por el desconocimiento o la orfandad de criterio. Indecoroso como los bajonazos de Luis Miguel Encabo a sus dos toros. Indecoroso como las trazas de López Chaves con un toro noble y repetidor, importante por den- López Chaves, a derechas con el tercero, el mejor de la corrida tro y enano por fuera, coronando dos puntitas su abultada testuz. Chaves forzó la figura, tocó siempre las embestidas al ojo contrario, con el pico desde terrenos fueracacho se destempló poco a poco, pegó tirones, destoreó en definitiva. Como si tan buen toro fuese un marrajo de los que acostumbra. Y pinchó abandonando la rectitud de la suerte. Y ya con el sexto, que era la cabra de la Legión, una tabla con dos pitones, que tampoco fue protestada (ni de coña) un pingajo con cuernos y guasa, acabó pronto, afortunadamente. Indecoroso pareció también el trato persecutorio que sufrió El Fundi. Le recriminaron incluso que intentase coger las banderillas con el cuarto, un to- EFE ro con cara y sin remate, sin fuerza y tobillero. Fundi renunció a banderillear y quiso demostrar su profesionalidad con la muleta, que si por unos cuantos fuera no le hubieran dejado ni ponerse delante. Aleccionadora rebelión de Fundi, que anduvo valiente y soberbio en una estocada. Por fin despertó la sombra. Su enjuto primero (una raspa) desarrolló mal estilo, queriendo herir sin poder. Encabo, aparte de matar por los sótanos, cumplió con un noblote, enclenque y degollado segundo, mientras le dedicaban a él todos los improperios que merecían los bichejos. Y se puso populachero con el descastado y más cuajado quinto. Por hache o por be su feria es para borrarla. Como la adolfada. Corrían tiempos difíciles para las arcas de la sociedad Nueva Plaza de Toros de Madrid. Habían desaparecido los abonos de primavera y otoño y en Las Ventas se programaban espectáculos los jueves y los domingos. Livinio Stuyck Candela, a la sazón abogado de ejercicio, representaba en el consejo de administración de la empresa explotadora de la plaza a un grupo de accionistas catalanes. Don José Alonso Orduña, gerente de la misma en 1946, abandonaba su cargo por jubilación. Es entonces cuando don Honorio Riesgo propone a Livinio para que se haga cargo de la gerencia. Éste se niega en principio, pero ante la insistencia de los miembros del consejo, y dada la situación más que delicada de la sociedad, asume de forma interina la gerencia, no sin antes poner como condición la concesión de un préstamo bancario con el fin de dar la temporada. Dicho crédito se lo concede el Banco Mercantil e Industrial, del que formaba parte don Honorio Riesgo. Livinio asume de esta forma la gerencia de Nueva Plaza de Toros de Madrid, S. A. en junio de 1946, interinidad que no abandonaría hasta su retirada en diciembre de 1969. No era Livinio un taurino al uso, e incluso por aquellas fechas no podría considerársele un aficionado, pero la experiencia empresarial en otros campos y su aplicación posterior a la gestión taurina le fueron de gran utilidad. Se le recuerda siempre en estas fechas por haber sido el creador de la Feria de San Isidro, que desde sus inicios se convirtió en el acontecimiento taurino más importante del mundo. En 1950, y con elapoyo inestimabledel entonces alcaldedeMadrid, don JoséMaría Moreno Torres, seconstruye en terrenos de la Casa de Campo La Venta del Batán, escaparate de las reses que se lidian. A Livinio se debe igualmente la institucionalización del Domingo de Ramos como fecha de celebración de la primera corrida de toros de la temporada y la celebración de corridas los domingos de julio, agosto y septiembre.