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ABC SÁBADO 2 s 6 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 77 Amor en tiempos de guerra Consiga mañana, con ABC, una nueva entrega de la colección de cine clásico, la película Adiós a las armas basada en una novela de Ernest Heminway, por tan sólo un euro y el cupón del día POR MANUEL LUCENA GIRALDO Frank Borzage. Este era un consumado especialista en dramas sentimentales y consideraba que su trabajo consistía en lograr que los espectadores, en vez de los actores, se vieran inmersos en sentimientos En Adiós a las armas el fresco de una generación masacrada en su idealismo y sus cuerpos por los horrores de la Primera Guerra Mundial, la historia de amor es fundamental. Frederic Henry (Gary Cooper) es un teniente norteamericano destinado como conductor de ambulancias al frente italiano. La enfermera Catherine Barkley (Helen Hayes) lo conoce en el hospital y se encuentra Un beso Billy Corgan, líder de The Smashing Pumpkins, durante su actuación en el Fórum EFE Épica y nostalgia prenden la mecha del Primavera Sound El regreso a los escenarios de The Smashing Pumpkins capitalizó la atención de la jornada inaugural del festival DAVID MORÁN BARCELONA. Inmune a la humildad y con un ego capaz de desparramarse por todos los rincones del recinto del Fórum de Barcelona. Así es Billy Corgan y así se presentó el jueves en la jornada inaugural del Primavera Sound 2007, festival que abrió sus puertas con un notable éxito de convocatoria y la presencia de The Smashing Pumpkins como enigmático reclamo. En otros frentes y a otras horas, los briosos pases de The White Stripes, The Dirty Three y Slint no hicieron más que reforzar la condición de alienígena de un Corgan que, a pesar de jugar en campo contrario, llegó dispuesto a coronarse como indiscutible estrella de la noche. Encerrado en su torre de marfil y ataviado con una esotérica túnica blanca, Corgan ofició la puesta en marcha de unos renovados The Smashing Pumpkins- -sólo él y el batería Jimmy Chamberlain repiten- -con un concierto dominado por la densidad épica y los estrenos de Zeigeist álbum que no verá la luz hasta el próximo mes de julio. Antes, sin embargo, ya había conseguido poner a prueba la paciencia de la organización con un rosario de peticiones a cada cual más estrafalaria: desde reclamar escolta policial a exigir cambios en los horarios para que su actuación no llegara siquiera a rozarse con la de los White Stripes. Excesivo a todas luces, tamaño revuelo no encontró justificación en un irregular y por momentos indigesto concierto que sólo consiguió remontar el vuelo con concesiones a la nostalgia como Today Zero Hummer Bullet with butterfly wings Tonigh, tonight y 1979 Las piezas nuevas, intercaladas entre viejos éxitos y chispazos de inspiración, no hicieron más que recalcar esa ampulosa grandilocuencia que acabó espantando a James Iha y D Arcy Wretzky. The White Stripes, en cambio, firmaron una enérgica actuación en la que ni siquiera desentonaron las canciones del inminente Icky Thump Secos, rugosos y con una vistosa escenografía en blanco, rojo y negro, los de Detroit electrocutaron su repetorio, buscaron nuevos matices con pinceladas de órgano y rescataron perlas como Hotel Yorba Blue Orchild The Doorbell y I Just Don t Know What To Do With Myself? Digno de ver fue el final de la actuación, con la pista abarrotada, la luna reflejada en el mar y Seven Nation Army achicharrando los amplificadores. Horas antes, una excursión por las asfaltadas e irregulares explanadas del Fórum se convertía en una ventana abierta a imágenes de todo tipo: así, mientras Elvis Perkins lamentaba que sus instrumentos andaran perdidos en el aeropuerto de París y trataba de reproducir con mucho mimo y unos cuantos instrumentos prestados las delicias de Ash Wednesday los norteamericanos Slint, malditos por excelencia del rock alternativo, releían entre brumas los surcos en blanco y negro de Spiderland A primera hora de la tarde y a plena luz, Herman Düne se posicionaban como aventajados sucesores de Jonathan Richman, un Warren Ellis fuera de sí azuzaba con saña su violín para rehacer, en vivo y en directo, el Ocnea Songs de The Dirty Three y Melvins ponían a prueba los oídos del público con una salvaje interpretación de Houdini The White Stripes firmaron una enérgica actuación en la que ni siquiera desentonaron los temas inéditos Más información sobre el festival: http: primaverasound. com Cuando la gran novela de Ernest Hemingway Adiós a las armas fue llevada en 1932 a la gran pantalla, A Farewell to Arms en su título original, el futuro premio Nobel proclamó que encontraba odioso el resultado. Aquella actitud era muy suya, porque a fin de cuentas el perfeccionismo paralizante, compatible con una notable grafomanía, era un rasgo de carácter en Hem (y también una justificación excelente para darse a la bebida) De modo que si le solía parecer imperfecto lo que escribía, imagínense cuando se trataba de adaptaciones de otros. Al menos en esta ocasión, no tuvo motivos para quejarse. El guión preparado por Benjamin Glazer y Oliver H. P. Garrett respetó el título y la trama de su novela y el maravilloso y entonces incipiente actor, y con el tiempo gran amigo suyo Gary Cooper, bordó el papel del héroe moral y sobrevenido hombre de acción que fue siempre la figura central de sus obras, y también un trasunto, más o menos sobrio (y bastante menos mujeriego, mentiroso y pendenciero) del propio Hemingway. Es verdad, sin embargo, que mientras la novela es memorable, la película, ganadora de dos Oscars, constituye una excelente adaptación para un medio distinto, el cine. ¿Existió en ello algún desliz irreparable? No lo parece, en especial por lo eficaz de las decisiones tomadas por el director, el veterano de nuevo con él durante un ataque aéreo y en un evento social. El mayor Rinaldi (Adolphe Menjou) amigo italiano de Frederic, está enamorado de Catherine. Cuando Rinaldi la deja sola para buscar algo de beber, aparece Frederic, que le da primero conversación y luego le planta un beso, recompensado con una bofetada. El mal ya está hecho. Desde ese momento, Catherine se siente irresistiblemente atraída por Frederic, hasta el punto de que se hacen inseparables. ¿Así de sencillo? En absoluto. Él se marcha al frente, ella le escribe, Rinaldi el pretendiente celoso se las arregla para devolverle las cartas, pero previamente se han casado en secreto. Además, ella está embarazada y parte a Suiza a tener a su hijo en paz. ¿Hay quién de más?