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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE La calidad, el tamaño y el color determinan el precio de la perla FOTOS: ABC Los expertos comprueban a pulmón el desarrollo del cultivo de la perla en las granjas cultivo para poder sacar la perla. Se mira y si sigue produciendo un buen nácar se deja más tiempo para que se haga de mayor tamaño. Las perlas se forman cuando un cuerpo extraño (un núcleo) penetra en el interior del molusco, éste reacciona cubriendo lentamente la partícula con una mezcla de cristales de carbonato cálcico y una proteína llamada conchiolina, formando lo que conocemos como nácar. Con el tiempo esa partícula, ese núcleo, termina cubierta por una o varias capas de nácar que forman la perla. El brillo proviene de la reflexión luminosa en la superficie cristalina y la irisdiscencia de la refracción luminosa de las múltiples capas de nácar. Por lo demás, el proceso de cultivo en granjas es un tanto similar al de las mejilloneras gallegas. Se atan las ostras a unas cuerdas, éstas a unas plataformas y se espera que crezcan. Las granjas han logrado una producción enorme de perlas que han venido a sustituir la devastadora recolección de ostras de los buceadores, hasta el punto de que en 1953 se propusieron una serie de regulaciones y de directrices para crear reservas naturales en las lagunas y de este modo evitar su desaparición. Así empezó el cultivo en las granjas, hoy principal fuente de riqueza de Polinesia. El valor de la perla depende de muchas cosas, pero sobre todo de su perfección, tamaño, color y forma y, en gran medida, de las tendencias de la moda del momento. En las joyerías de Polinesia, por ejemplo, los ejemplares más caros eran las perlas redondas de color berenjena o las rosadas, por la rareza de su tono; en las de París, las tonalidades verdes son las más demandadas y en España, las grises se llevan la palma. (Pasa a la página siguiente) dos perlas idénticas porque la madre naturaleza se encarga de ello, con la llegada de su cultivo en granjas (que ha elevado muchísimo la producción) sí es más fácil hallar ejemplares similares para engarzar un collar o hacer unos pendientes. Pero hasta llegar a la joyería la perla ha pasado por un largo proceso. S- 6 ha visitado en Polinesia una pequeña granja dedicada, desde hace veinte años, al cultivo de las perlas. Y aunque nadie nos supo decir cuál fue el primer pueblo que extrajo las perlas de las ostras para luego usarlas como decoración, sí nos confirmaron que creen que se usaban como adorno, desde las épocas prehistóricas, perlas elaboradas mediante proceso natural, sin ninguna intervención humana (como las de las granjas actuales) y cogidas a gran profundidad en esas aguas turquesas de las lagunas de Polinesia. La fabricación de joyas a base de perlas era algo muy extendido entre los pueblos antiguos de esas islas que las consideraban gemas muy valiosas y, por tanto, reservadas a la noble- za y a las clases pudientes. Tal fue el impacto que les causó a los europeos que descubrieron Tahití, allá por 1767, que se las trajeron a Europa y en poco tiempo la perla negra consiguió una enorme reputación. Catalina la Grande de Rusia fue de las primeras reinas en lucir un collar de 30 perlas negras. También la Corona austriaca de esa época tenía incrustadas otras 30 perlas negras y Eugenia de Montijo, tras su matrimonio con Napoleón III, para no ser menos, adquirió un collar de perlas negras de extraordinaria belleza. La ostra perlera de labio negro vive en las lagunas de la Polinesia Islas de la Sociedad, Las Marquesas, las Australes... enganchada al coral. Cuando estas ostras llegan a la edad adulta (unos 3 años) las perlas son sembradas para ello se abre ligeramente el molusco y se le implanta un cuerpo extraño (un trozo de molusco de agua dulce que se cría en el Mississipi) Después, la ostra va a laguna durante, al menos, 18 meses, que es el tiempo mínimo exigido por las normas de El valor de la perla depende de su perfección, pero también del tamaño, color, forma y medida. Algunas de color berenjena alcanzan precios astronómicos