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4 OPINIÓN SÁBADO 2 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CONFLICTOS CON LOS MOSSOS SAURA ACUMULA OTRO FIASCO CON ESTADOS UNIDOS A secretariadeEstadonorteamericanahadejadolas cosas muy claras en su visita fugaz a Madrid. La única superpotencia del mundo contemporáneo sitúa a Rodríguez Zapatero en una posición marginal y secundaria ante las grandes cuestiones internacionales. La administración Bush no ha olvidado la ofensa inaceptable a la bandera de su país, la retirada precipitada de las tropas de Irak o las insólitas declaraciones de Zapatero en Túnez invitando a otros aliados a seguir el mismo camino. La antipatía no sólo se traduce en discrepancias sobre asuntos concretos, sino- -lo que es peor- -en una indiferencia que Estados Unidos no se molesta en disimular. Desde esta perspectiva, resulta absurdo el voluntarismo de Miguel Ángel Moratinos al asegurar que las relaciones entre ambos Gobiernos están plenamente normalizadas lo mismo que roza el ridículo presentar como un éxito diplomático esta escala de pocas horas en Madrid después de varios años sin encontrar un hueco en la agenda. Zapatero no ha pisado La Casa Blanca, ni Bush ha tenido ni tiene la menor intención de visitar La Moncloa. Sólo el prestigio internacional y los buenos oficios del Rey han mantenido abiertas las puertas del país más poderoso del mundo en el nivel que corresponde a una potenciacon la importancia histórica, económica ygeoestratégica de España. Es notorio además que buena parte del tiempo que Condoleezza Rice ha pasado en nuestro país lo ha dedicado a visitar el Palacio de la Zarzuela, así como a entrevistarse en la Embajada con MarianoRajoy. El temacentraldela visita hasido Cuba, de acuerdo con las palabras de Rice en el avión desde Berlín a Madrid. En esta estancia relámpago, apenas se han hecho referencias aIrako alresto delos principales problemas internacionales, fiel reflejo dela mínima importanciaqueotorga Estados Unidos a la opinión de nuestra diplomacia. La torpeza de Zapatero trae estas lamentables consecuencias, con grave daño para los intereses nacionales. Por lo demás, un Ejecutivo que promueve la absurda teoría de la alianza de civilizaciones y ofrece claras muestras de simpatía hacia Chávez y sus amigos no puede esperar otra respuesta más que el descrédito. Ba- L jo el manto de una elemental cortesía, Rice ha transmitido la idea de que el Gobierno español no entiende los grandes retos delapolíticacontemporánea y seconvierteasíen un paísdesegundo o tercer orden, cuya postura cuenta muy poco en los foros internacionales. Aunque el mensaje es nítido desde hace mucho tiempo, algunos no quieren entenderlo. Las palabras, ayer, del ministro de Defensa sobre los bombardeos en Afganistán fueron profundamente desafortunadas. La referencia de Alonso a la forma de ganar el corazón y la mente de los afganos ha sido replicada por la secretaria de Estado con una dureza inusual, recordando que Estados Unidos paga un alto coste en vidas humanas y en recursos económicos para pacificar la zona. LaadministraciónBush no ve ninguna utilidad en eldiálogo que el Ejecutivo español propicia con el régimen cubano y Ricehamostrado serias dudas sobreesta actitud. Sinembargo, también en este caso Moratinos se apunta al optimismo de su jefe al asegurar que la secretaria de Estado se va a convencer con el paso del tiempo. Es una obviedad afirmar, como hace el titular de Asuntos Exteriores, que España y Estados Unidos defienden la democracia y la libertad para Cuba. El problema resideen que la actitud de Zapatero refuerza a las autoridades de la dictadura comunista y debilita a la oposición interna, que- -como dijo Rice- -bien merece el apoyo del mundo libre. Lo que hace falta en Cuba es, en efecto, un cambio estructural con el fin de realizar una verdadera transición democrática. La actitud de la diplomacia española propicia, en cambio, la perpetuación del sistema, acaso con leves retoques más aparentes que reales. Cuando Moratinos visita la isla y no se reúne con los disidentes o cuando el embajador elude cualquier relación directa con los demócratas cubanos, el resultado es que se fortalece en términos objetivos a una dictadura que pretende manipular y controlar la sucesión de Fidel Castro. En definitiva, la visita relámpago de Rice a Madrid supone otro fracaso para el Gobierno en sus relaciones con Estados Unidos, agravado por la falsa impresión de normalidad que han pretendido transmitir La Moncloa y Exteriores. SI HAY ALTA, DE JUANA A LA CÁRCEL L futuro inmediato del etarra José Ignacio de Juana Chaos está decidido por el Gobierno desde el mes de marzo, salvoquecambiedecriterio aúltimahora. Instituciones Penitenciarias- -es decir, el Ministerio del Interior- -autorizó para De Juana una situación penitenciaria excepcional que sólo reciben los enfermos sometidos a tratamientos deespecialpenosidad y ordenabaque, una vez que reciba elalta médica, permanecerá en su domicilio, con el horario quese determine, con seguimiento telemáticocontinuado ElJuzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, en un papel ornamental que desdice su función degarante de la legalidad, dio su visto bueno a este privilegio arbitrario concedido a De Juana. Por tanto, no habrá ninguna sorpresa si el etarra se va a su casa, únicamente con una pulsera para su control telemático. Esuna partede la pura y simple cesión al chantaje que, con evidente éxito, practicó este terrorista al ponerse en huelga de hambre. Lo que sucede es que, a medida que pasa el tiempo, los ciudadanos ven con toda nitidez las consecuenciasdeesta arbitrariedad delGobierno. DeJuanano se estaba muriendo, ni estaba justificado su traslado a San Sebastián, ni precisaba un tratamiento que no pudiera recibir en Madrid. Sus dolencias eran consecuencia de su decisión voluntaria de ponerse en huelga de hambre. Por tanto, no estaba enfermo. Todo ha sido una estafa a la opinión pública y una ofensa a las víctimas de E ETA, más hirienteeintolerable al intentar encubrirseen argumentos legales. Precisamente, si algo ha quedado claro es que la excarcelación de De Juana Chaos es un fraude de ley en estado puro, al aplicársele una situación penitenciaria excepcional con laque se consiguen infringir las condiciones previstas para que los terroristas accedan a la libertad condicional y el tercer grado. Aunque ahora algunos intenten ocultarlo, De Juana está condenado no sólo por amenazas comunes, sino también por enaltecimiento del terrorismo. Por este segundo delito, De Juana no puede abandonar la prisión por libertad condicional, ni por tercer grado, si antes no pide perdón a las víctimas, renuncia a la violencia, colabora con la justicia y acredita su desvinculación de ETA. Para la sociedad española es inadmisible que un criminal como De Juana Chaos se beneficie de un solo día de perdón sin haberlo pedido a sus víctimas. Porque por más que la propaganda del Gobierno se empeñe en hablar de prisión atenuada -que es inaplicable a los presos condenados en firme- lo que ven los ciudadanos con sus ojos es un etarra reincidente que se pasea, con excelente aspecto físico, por las calles de San Sebastián y con una tranquilidad que para sí quisieran cientos de concejales del País Vasco, rodeados de escoltas y obligados a mirar debajo de su coche. Por ley y por sentido común, si hay alta médica, De Juana debe volver a prisión. A decisión del consejero de Interior de la Generalitat, Joan Saura, de instalar en un año cámaras de vídeo en todas las comisarías de los Mossos d Esquadra necesariamente ha de resultar polémica tal y como el Gobierno catalán ha enfocado la iniciativa. Desde una perspectiva jurídica, la instalación de cámaras- -siempre que no sean ocultas- -no debe ofrecer mayores dificultades porque además de gozar del aval de la ONU o del Consejo de Europa, es una medida tendente a garantizar la legalidad de los métodos policiales en el trato a los detenidos. Ahora bien, una vez aceptada la premisa de que en evitación de posibles abusos policiales es razonable instalar este tipo de sistemas de grabación y control, conviene preguntarse también si es razonable rentabilizar la medida políticamente y de modo irreflexivo, con el consiguiente riesgo de criminalizar a todo un Cuerpo policial. Indudablemente, no lo es. Presumir, como ha hecho Saura, de poner los medios para evitar abusos en todas las comisarías es tanto como alimentar la sospecha de que tales abusos son generalizados, lo que transmite a la gente una imagen distorsionada de la realidad. Consciente o no, es un error político de magnitud que contribuye a empañar la meritoria labor de la inmensa mayoría de los mossos y puede poner en entredicho su presunción de inocencia e, incluso, la eficacia de su trabajo. De cualquier modo, el escrupuloso respeto a la legalidad obliga a los poderes públicos a responder con rapidez y contundencia a la eventual conculcación de derechos de los detenidos y a los abusos que se produzcan. Tienen la obligación de velar por el correcto comportamiento de las policías, cuyo prestigio tarda años en ganarse y segundos en perderse. En los casos acreditados de comportamientos irregulares o abusivos- -al parecer los hay, según diversas denuncias y las imágenes difundidas- la respuesta disciplinaria, incluso la sanción penal en los casos más graves, debe aplicarse sin medias tintas. Sin titubeos, con firmeza y mediante los cauces previstos. De la misma manera que los mossos exigen que se respeten sus derechos sin juicios paralelos, también los detenidos han de ver protegidos los derechos que la ley prescribe en su favor. Es una cuestión de principios que no está en discusión. Cosa distinta es que la Generalitat, además de emplear los cauces legalmente previstos para la depuración de responsabilidades disciplinarias, aliente que se aireen episodios que, pese a su gravedad, no deberían poner en jaque la integridad de todo un Cuerpo. Sin duda, es preocupante que una Policía tan joven y moderna incurra, por aislados que puedan ser, en vicios propios del oscurantismo de otras épocas que ya deberían haberse superado totalmente; pero también lo es que sus responsables políticos no estén a la altura de las circunstancias y, víctimas de un complejo muy característico del progresismo trasnochado que encarnan dirigentes como Joan Saura, parezcan más decididos a hacer oposición desde dentro que a motivar a la Policía que depende de él. Con Saura, José Montilla tiene un problema de fondo con más recorrido del que parece a primera vista. L