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ABC VIERNES 1- -6- -2007 Ana Aznar y su esposo, Alejandro Agag, esperan su tercer hijo para diciembre 101 ¿Y la herencia? ¿Qué herencia? La herencia es la memoria de su voz. Todos somos los herederos de Rocío Hay veces en que se muere un artista y como eran agentes de relaciones públicas de sí mismos, a los dos meses de haberse ido es como si nunca hubieran existido. Nadie se acuerda de sus pinturas, de sus libros, de sus esculturas, de sus canciones, de sus películas. Es justo lo contrario que le ha ocurrido a Rocío. Su figura se ha agrandado en este año. Su voz suena como si estuviera viva. Porque lo está. Su voz es ya la banda sonora de la memoria de la canción en España durante el siglo XX. Se canta lo que se pierde escribió el hermano de Manuel Machado. En el caso de Rocío, lo perdido canta por sí mismo en la memoria del corazón. La que se fue nos sigue cantando porque no la hemos perdido. La hemos ganado para lo imperecedero. Ya no se trata del disco más vendido de la semana: es la canción más recordada de un tiempo. No me meto en la callejuela sin salida del canallerío al uso en estos días, pero sencillamente pregunto: de las otras que fueron y que estuvieron, ¿qué se hizo? ¿Qué radio de cretona sigue recordando sus canciones? En cambio nunca sonaron tan vivas como ahora las creaciones de Rocío, viva el pasodoble. Viva el pasodoble del arte, que es el que queda, agrandado por el tiempo en este cabo de año, y es el que además permite y propicia la interesada profanación de la tumba de la memoria de la artista, que muchos perpetran en esta hora. ¿Y la herencia? ¿Qué herencia? La herencia es la memoria de su voz. Todos somos los herederos de Rocío. Diga lo que diga la escritura de un notarío. Aunque la albaceas diga misa, España entera es la heredera universal de una sonrisa, de una alegría, de la memoria de una voz, del recuerdo ejemplar de la lucha de una mujer contra su muerte, del testimonio de dar la batalla hablando de su fe, de sus principios, de sus valores, de su Virgen de Regla que está en Chipiona y en la marisma, Blanca Paloma. Como la muerte no es el final, el mito Rocío no ha hecho más que empezar. Y como cumple su primer añito, y yo le dedico este disco del oyente como un rojo, rojo clavel en la radio de cretona. Rocío Carrasco se ha apoyado en su pareja para superar la falta de su madre EFE tades de la más grande no cumplían los mínimos que marca la Ley a la hora de dividir la herencia en tres tercios y de ahí que se haya tenido que hacer unos reajustes para favorecer a sus hijos restando a sus hermanos. Aunque al final todos han firmado lo que algunos han definido como un tratado de paz, lo cierto es que las últimas tensiones que algunos de los herederos han manifestado con sus declaraciones han demostrado que ahora mismo su unión está cogida con alfileres. Sin Rocío la familia no es la misma. Su viudo y los hijos que adoptó el matrimonio se han mudado a Sevilla ante la necesidad de abandonar la casa donde habían vivido por deseo de la propia fallecida. Su hija está volcada en su pareja y en sus niños y apenas sale desde la muerte de su madre. Acontecimientos familiares como la comunión del hijo de Amador Mohedano y algún que otro cumpleaños han hecho que se les vea juntos. Pero son ocasiones contadas. Se acabaron las navidades en la casa de La Moraleja, las tardes con los nietos y los niños, las cenas con la abuela... Repartida su herencia o por lo menos aceptada con sus firmas, ahora ya ni se reunirán para discutir con la albacea o valorar las tasaciones. Rocío les quería muy cerca, en los buenos y en los malos momentos, en sus éxitos y triunfos y junto a su lecho de muerte cuando les dejó. Su fuerza eran ellos pero sin su presencia nada es igual. Ni siquiera su familia. Cogidos con alfileres POR BEATRIZ CORTAZAR Pasa en muchas familias y la de Rocío Jurado no iba a ser menos. La artista ejerció en vida el papel de gran matriarca de su gente, era el nexo de unión de todos, de los hijos, hermanos, sobrinos, primos, amigos, maridos, cuñadas... La familia por encima de todo. Y antes que nada. Incluso en sus últimos meses de vida, en plena agonía, Rocío quería que los suyos siempre estuvieran cerca, muy juntos, unidos, demostrando que los mil rumores que de cuando en cuando circulaban sobre desavenencias internas no hacían mella en ellos, luchando como una paloma brava para que todos hicieran piña, se sentaran en su mesa, llenaran su salón... Rocío sabía muy bien lo que era sobrevivir en el seno de una familia humilde pues en sus años más tiernos y ante la muerte de su padre ya tuvo que salir a buscar el pan para los suyos. Ella se ocuparía de todos, de que no les faltar nada a su gente. Para eso la habían dotado de un don especial y por eso su generosidad no tenía límites a la hora de repartir. Qué mejor prueba que el testamento que dejó repartiendo entre todos el legado que cosechó, a pesar de todo lo que ya les dio en vida. Pero como en tantas familias, tras la muerte de la matriarca la vida ya no es igual. Rocío era el cordón umbilical que enlazaba a todos y con su ausencia es normal que ya no haya tanto roce y quien dice roce dice cariño. Días atrás algo de esto se vivió con la firma del testamento. Las últimas volun- Juntos en contadas ocasiones José Ortega Cano QUÉ NO DARÍA YO POR EMPEZAR DE NUEVO or volver a encontrarnos como la primera vez en la salita de espera de la clínica de nuestro amigo Claudio Mariscal. Por volver a verte cantar, como cuando te vi en Azabache, con tu mirada siempre clavada en el lugar en que estaba P yo sentado. Por volver a tener toda la fantasía que tuvimos toda nuestra vida, en todo lo que se ponía a nuestro alcance, ya podía ser importante o poco relevante. Por volver a esperar la llamada de tu teléfono. Por volver a sentir tu voz, diciéndome compañero mío, compañero Por volver a repetir el mismo trasiego de viajes en aviones, viajes en coche, para asistir a las galas donde actuabas tú o toreaba yo. Por volver a celebrar los Fines de Año con toda la familia. Por volver a celebrar nuestros cumpleaños, que siempre han sido como te decía: Donde tú estás, está la alegría Por volver a despertar a tu lado y oler a manzana fresca. Mi amor, tengo a los niños que me consuelan, pero qué no daría yo por volver a tenerte de nuevo. El torero añora los tiempos felices junto a Rocío ÁNGEL DE ANTONIO