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ABC VIERNES 1- -6- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 93 Narbona anuncia más medidas en favor del clima El Gobierno aprobará antes del verano un nuevo paquete de medidas para luchar contra el cambio climático que se centrará, especialmente, en el sector transportes. Según explicó ayer en el Congreso la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, este sector es en el que más se están incrementando las emisiones con efecto invernadero. Entre otras cuestiones, el Gobierno pondrá en marcha medidas fiscales para luchar contra el calentamiento global- -como incentivar a aquellos vehículos menos contaminantes- así como nuevas iniciativas para el desarrollo del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes del Ministerio de Fomento. No obstante, Narbona apuntó que ese conjunto de medidas está pendiente una nueva regulación de los biocarburantes y de la energía eólica marina. La intensa polución ambiental desdibuja el skyline de Los Ángeles, en California AFP EE. UU. acepta por primera vez reducir las emisiones de gases invernadero Bush da un vuelco a su despreocupación climática en vísperas de la cumbre del G- 8, que pretende llegar a acuerdos vinculantes sobre calentamiento global ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL WASHINGTON. Estados Unidos se compromete a liderar en el último trimestre de 2007 una reunión de los quince países más contaminantes del mundo- -empezando por él mismo, India y China, e incluyendo probablemente a Brasil, Australia, Sudáfrica, México, Corea del Sur, Rusia y los miembros europeos del G- 8- -en la que se alcance un compromiso conjunto para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero este compromiso no sería efectivo antes de 2008. Así lo anunciaba ayer por sorpresa el presidente Bush, en vísperas de la reunión del G- 8 que se celebra la semana que viene en Alemania. Bush acude a esta reunión bajo una enorme presión para que Estados Unidos renuncie al autismo climático que hasta ahora le ha llevado a ignorar olímpicamente el protocolo de Kyoto, y a oponerse a las propuestas de la canciller alemana, Angela Merkel. A diferencia de Bush, Merkel no ha podido ser más concreta en lo que plantea: compromiso inmediato de todos los países del G- 8 para hacer lo que sea necesario para reducir el calentamiento global del planeta no menos de dos grados, dentro de este mismo siglo, y para llegar al año 2050 habiendo reducido a la mitad las emisiones de 1990. El cambio de postura de Bush parece más sorprendente de lo que es, especialmente para sus críticos. Daniel J. Weiss, director de estrategia climática del Centro por el Progreso Americano, acusó de inmediato al presidente de los Estados Unidos de promover una política de no hacer nada frente a los esfuerzos europeos por contener el cambio climático. Lo cierto es que cuesta creer que Bush haya visto la luz en veinticuatro horas, por mucho que la opinión pública norteamericana se muestre cada vez más crítica con su política en este ámbito. Más bien da la impresión de que la Casa Blanca intenta arrebatar a Alemania el liderazgo de este debate, es decir, el control de los compromisos y sus ritmos. En la práctica, la propuesta de Bush implica diferir más de un año unos acuerdos que Merkel quería que estuvieran firmados el 8 de junio, para ser inmediatamente vinculantes. Mientras Bush captaba la atención del mundo con su anuncio, sus colaboradores en la Casa Blanca insistían en que la política de fondo no se modifica: el gobierno norteamericano sigue prefiriendo apostar por la innovación tecnológica, antes que por apretarse el cinturón industrial- -es decir, económico- -para reducir sus emisiones. Pero para muchos ya constituye una enorme buena noticia haber logrado quebrar por primera vez la hasta ahora numantina resistencia de la Casa Blanca a ni siquiera sentarse a hablar de la reducción de emisiones. Nunca hasta ahora Bush había admitido que el calentamiento global es un desafío serio como admitió en su Quitar la iniciativa a Merkel El compromiso propuesto por Bush para los 15 países más contaminantes no sería efectivo hasta 2008 último discurso sobre el estado de la Unión. Ahora está por ver qué ocurre la semana que viene en la cumbre de Heiligendamm, donde los miembros del G- 8 tratarán de acercar posiciones sobre el tema. El anuncio de Bush supone que éste ya no acude a la reunión a cara de perro y sin posibilidad de ponerse de acuerdo con nadie. Pero también aleja en el tiempo y en el espacio los compromisos urgidos por Merkel. Lo más probable es un nuevo pacto de mínimos, más lleno de buena voluntad que de contenidos. Bien es cierto que, hasta ahora, la mayor preocupación europea por el cambio climático se ha expresado más en el ámbito de los gestos y los discursos que en el de la acción tangible. Los Estados Unidos, menos dados a hablar que a hacer, podrían ser determinantes si se impone en ellos una visión más ecológica del mundo. Ya no es sólo el ex candidato a presidente Al Gore quien habla de ello. También el ex presidente Bill Clinton se ha mostrado dispuesto a liderar una iniciativa que implique a grandes ciudades de todo el mundo. Más datos sobre cambio climático: http: www. ipcc. ch