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92 SAN ISIDRO VIERNES 1 s 6 s 2007 ABC (Viene de la página anteior) Rabosillo fue bravo y encastado tela, una máquina de repetir las embestidas. A pesar de que acudió al caballo como un tiro, como derribó de entrada, ese puyazo apenas contó, y luego en su trepidante embestida acusó la falta de una vara que lo atemperase un punto (o dos) Sánchez Vara, que había banderilleado con facultades para ganarle la cara a su potente galope, brindó a la Infanta Doña Elena y se puso a muletear de las rayas hacia dentro en los terrenos del 1 el viento condicionó ver a Rabosillo en los medios. Apretaba una barbaridad, y Vara lo ligaba, con la mano por abajo, y lo tocaba para abrirlo. Había que estar puesto, presto y dispuesto para templar (templar en su segunda acepción también es torear limpio a la velocidad del toro) el vendaval de embestidas. Pero pareció encasquillarse en los derechazos, y a la cuarta serie el personal se había decantado ya por Rabosillo que por el izquierdo quedó por medir tras una colada y su breve paso al natural. ¿Podría haber sido de vuelta al ruedo en el arrastre? Sánchez Vara saludó desde el tercio por su esfuerzo. A última hora Lagartinho se sumó al gesto de Rabosillo de dar la cara por Paquito Carlitos y Palha. Buen toro, especialmente por el izquierdo, y bien toreado por esa misma mano por Luis Vilches. Vilches toreó con templanza, volada la muleta con soltura y muñeca. La explicación a que lo suyo, la tres o cuatro series ligadas, no subiese por los tendidos no la hallo. Ni siquiera lo ovacionaron tras la estocada... Con el manso y deslucido tercero, había estado firme y pinchaúvas; Tomás Loreto trajo el recuerdo de El Formidable en su par de banderillas. Castaño no había pasado de peleón con un violento segundo de escurridas hechuras, así que entre Rabosillo y Lagartinho no había ocurrido nada noticiable más que la muerte anunciada de Paquito y Carlitos EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano PLATA O PLATINO uiero homenajear la suerte de banderillas. Hay toreros de plata que están en la memoria de todos los aficionados y sé que han existido más de cuatro en la historia que han arrebatado a los públicos con su manera de banderillear, pero en este momento voy a hablar de cuatro. Voy a empezar por Paco Honrubia, que a mí me levantó del asiento en muchas ocasiones- -curiosamente yo en mis primeros años de profesión fui matador banderillero- Este cuarteto del que voy a hablar es el que permanecía en mi mente a la hora de banderillear. Honrubia era un hombre en la calle que no aparentaba lo que después era en la plaza. Se transfiguraba con los palos en la mano. Realizaba la suerte cogiendo a los toros muy en largo. Siendo novillero, fue a México y allí conoció a la genial Carmen Amaya. Carmen, que era un prodigio bailando, le invitaba a su camerino. En muchas ocasiones, le decía: Paco, marca un par de banderillas y levanta los brazos como sólo tú sabes El siguiente as de la baraja fue Manolo Montoliu, amigo y admirado torero. El día de su fatal cornada yo era componente del cartel, junto a Manzanares, su jefe de filas, y Capea. Me tocó cubrir la salida del par. Cuando lo vi enfrontilado, sacando el pecho y las manos bajas, pensé: Vamos, Manolo, gánale el pitón al toro El toro estaba muy entero y al realizar la suerte como siempre, tan despacio, casi al paso, lo prendió en el camino. Julio Pérez Vito, otro as, y van tres, era la alegría personificada, ya que unía la belleza de ir andando al toro, junto con el embroque en la mismísima cara del toro y la salerosa manera de salir como si no hubiese pasado nada. El cuarto, Luis González, un hombre humilde en la calle, pero grandioso delante del toro. Se asomaba al balcón entre los dos pitones con el toro que fuera. Mi intención no es ni mucho menos menospreciar a la torería de antes y de ahora, que han hecho la suerte con gran pureza, sino ponerles como ejemplo para que las generaciones venideras se inspiren en ellos. Cuando las cosas se hacen bien, con verdad y pureza, la plata no es plata, sino platino. Q La afición se lanzó al ruedo para sacar a hombros a Victorino, Palomar, Ruiz Miguel y Esplá La Corrida del Siglo Victorino Martín celebra hoy el 25 cumpleaños de su consagración en Madrid. Tarde histórica: el ganadero, Ruiz Miguel, Esplá y Palomar, por la Puerta Grande POR ROSARIO PÉREZ FOTO: BOTÁN MADRID. Amanecía junio en Madrid. Aquel primer día de mes de 1982 Madrid vivió una tarde inolvidable. El ruedo de Las Ventas se empapó de bravura y parió un espectáculo excepcional: la Corrida del Siglo. Cuentan que estuvieron bien hasta los areneros. En el cartel: Francisco Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar, con toros de Victorino Martín. Pobretón Playero Mosquetero Director Gastoso y Carcelero eran los nombres de los seis variados ejemplares que el ganadero de Galapagar lidió en Madrid. Un manantial de casta y poderío, envuelto en una preciosa lámina, brotó y anegó la arena. ¡Qué máquinas de embestir! No faltó la típica alimaña del hierro de la A coronada y más de un victorino hizo pasar las de Caín a las cuadrillas, pero finalmente los tres espadas- -que se repartieron seis orejas- acompañados del ganadero y su mayoral, cruzaron el arco de la gloria. El acontecimiento provocó tal impacto que hasta tres veces lo repitieron por televisión, con un sublime Matías Prats a los micrófonos. Aquello no había ocurrido jamás- -asegura Victorino- pero la expectación se desbordó. El vídeo ha recorrido el mundo entero Aquella apoteosis hizo que la Fiesta acaparase suma atención en un año en que la celebración por primera vez en España del Campeonato Mundial de Fútbol centraba el interés. Ese 1 de junio los jugadores estaban concentrados en el Saler, por lo que el entrenamiento impidió a los jugadores ver la corrida. Poco después recibieron la visita de la ministra de Cultura, Soledad Becerril, que les preguntó si necesitaban algo. Y los futbolistas más taurinos, como Juanito y Gordillo, le pidieron que emitiesen de nuevo el fabuloso festejo. Esplá apunta que en la publicidad de los Mundiales se incluía un quite por faroles y un par de banderillas suyos. La realidad- -explica el maestro de Alicante- -es que reventó la plaza, porque se dio una conjunción casi astral. Ese zambombazo hizo que la Fiesta sumase puntos Así, mientras un entrañable extraterrestre, E. T. -de Steven Spielberg- aterrizaba con éxito en las pantallas, un paleto de Galapagar lidiaba una corrida galáctica y se consagraba como el mejor criador de bravo de la historia. Los recuerdos se agolpan en la mente de Victorino cuando echa la vista atrás: Pusimos a todos de acuerdo. La prensa y la afición decían cosas maravillosas. Los toros, encastadísimos, recibieron tres puyazos. Al último querían devolverlo, porque parecía que se iba a caer. En medio de un tremendo nerviosismo, les advertí desde mi localidad: Quedad tranquilos, que se va a venir arriba Me iba comer un caramelo y ni pelarlo podía. Le gritaba a Palomar: ¡Crúzate, crúzate! Porque para que saliésemos todos a hombros era preciso que élcortase la oreja Ruiz Miguel- -con el récord de victorinadas- -y Esplá ya se habían asegurado la Puerta Grande. Estuvieron fenomenal los tres- -afirma- El público vibraba. ¡Fue la leche! espeta Victorino. Allí nadie comía pipas ni miraba a la morena del 8 Lo importante era lo que sucedía en el ruedo Y de colofón, el 19 de julio, Victorino Martín protagonizó otro hito: el indulto de Velador el único toro al que se le ha perdonado la vida en la Monumental venteña. Fue la última Corrida de la Prensa organizada por Vicente Zabala. Otra tarde inolvidable. Temporada mayúscula para Victorino, que debutó en San Isidro en 1972 y desde entonces ha cosechado más triunfos que nadie- -anunciado mañana en el broche de feria, busca engrosar su palmarés- Paladín de la casta, ha vivido siempre anclado al campo bravo y se ha convertido en el ganadero más taquillero. Alma mitad bohemia, mitad empresarial, defiende a ultranza la pureza. Sabe que difícilmente volverá a repetirse un espectáculo como el de hace un cuarto de siglo, pero hoy, mientras sopla las velas del XXV aniversario de su consagración, la máxima figura del Toro sueña con la Corrida del Siglo XXI. De otra galaxia