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ABC VIERNES 1 s 6 s 2007 VIERNES deESTRENO 89 La soledad España 2007 133 minutos Género- -Drama Director- -Jaime Rosales Actores- -Sonia Almarcha, Petra Martínez, Miriam Correa El vacío y su peso E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Con sólo dos películas, el director Jaime Rosales ha conseguido algo que otros cineastas no logran en toda su filmografía: afianzar un estilo. Y la columna vertebral de ese estilo que apuntó en Las horas del día y consolida ahora en La soledad es una cámara objetiva, unos personajes reales e independientes (de su creador) unas situaciones cotidianas, a ras de suelo, que se ven invadidas ocasionalmente por la entrada en tromba de lo extraordinario (el asesinato, la tragedia, la incomunicación) Dicho de otro modo, Rosales busca un cine que emana de lo monótono, de la rutina, y trasciende por sí mismo hasta lo excepcional, y busca, de paso, el modo idóneo de atraparlo en imágenes sin maquillar, sin sensación de artificio y envueltas de una aparente frialdad, aunque hiervan en su fondo pasiones que afloran de forma esporádica o accidental y siempre como alteración de esa rutina que es la (s) vida (s) La soledad se concentra en dos mujeres, Antonia y Adela, dos hilos narrativos independientes pero unidos por algún cruce fortuito. Tan unidas e independientes son las vidas de estos personajes que la pantalla en ocasiones se divide para contenerlas, o para mostrarnos la geografía de sus ambientes y sentimientos. Es una elección arriesgada utilizar fórmulas tan extremas y hostiles para la comodidad del espectador como esa que emplea Rosales de la polivisión, pero la intensidad de lo que nos cuenta asume, atenúa y hacecomprensibleelusodeuna pantalla quebrada, que une y aísla esas vidas. El modo de estructurar la narración, su temperatura, tiene el mismo toque especial que la anterior de Rosales: cuatro o cinco campanazos emocionales que alteran la línea aparentemente inmutable de los días, de tal modo que sus protagonistas terminan a nuestros ojos siendo alguien muy distinto a como los intuimos al principio. No vemos una road movie pero sí, digamos, su efecto en el corazón y el alma de sus personajes. Las interpretaciones tienen un tono moderadamente bressoniano y... Jaime Rosales, nacido en Barcelona en 1970, trabaja en otro sector para poder dirigir las películas que le gustan EFE Estamos matando el cine; es como si Goya se hubiera dedicado al cómic Jaime Rosales s Director de La soledad única película española incluida en la sección oficial del festival de Cannes s Se considera un cineasta filósofo Se gana la vida en el mercado inmobiliario y la gloria en Cannes, donde ha estrenado sus dos películas. No quiere trabajar en televisión o cocinar un cine menos minoritario, reniega de las subvenciones y apuesta por la alfabetización audiovisual. Su obra tiene algo POR FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Jaime Rosales tiene las ideas claras y las películas, espesas, pero de una calidad indudable. El festival de Cannes, tan impermeable a lo español, lo ha aceptado en su exclusivo club. Necesito actores muy buenos, que no sean conocidos y que se parezcan a los personajes asegura, porque la elección del reparto es la decisión más importante de un director La soledad es una película de mujeres, dura, y una señal de alerta sobre el camino que lleva nuestra sociedad -La soledad y la muerte están ahí y no estamos preparados para afrontarlas. El gran error del marxismo fue destruir la fe. Sin la espiritualidad, el hombre tiene problemas. Vivimos en una sociedad con un gran confort, pero hay una alienación del individuo. Yo propongo que nos preparemos para la muerte y, cuando sobrevenga, será más llevadero. Es una máquina de resistencia, una máquina para pensar y emocionar. con el lenguaje tradicional. -Habla de arte colectivo, pero luego usted es un pensador, un teórico que lleva unas ideas muy precisas al rodaje. -Sí, también lo he pensado. El punto de arranque es del director, pero es muy importante enriquecerlo con las ideas y emociones de los demás. Todos aportan, pero yo organizo. -El lenguaje del cine americano evoluciona poco, porque está fundamentado en las estrellas, que rinden en el primer plano, por lo que la película tiende va hacia el primer plano. -También subvierte la vieja norma sagrada de entrar en la escena lo más tarde posible. -Es usted un cineasta filósofo. ¿Los hombres somos actores secundarios en el mundo? -La película habla de la soledad y la muerte. Dura 130 minutos. ¿Cuál es su defensa? -En el que se está dibujando sí. Hemos sido actores principales y vamos a ser o coprotagonistas o secundarios. Es evidente. Incluso en los casting, he comprobado la alta calidad y el mayor número de mujeres. -Pienso que sí. El cine puede ser un medio muy potente y es una lástima que lo estemos matando. Es de locos. La potencia que tiene una película en una sala oscura para transmitir ideas y emociones no es comparable a la de ninguna otra forma de expresión artística. Otra cosa es que no la hayamos sabido utilizar. Han hecho entretenimiento. Es como si Goya o Velázquez se hubieran dedicado a hacer dibujitos para cómics. El cine no debe ser una herramienta de propaganda ni de entretenimiento. -Están agradecidos, pero se le podían haber subido a las barbas. -A veces eso les perturbaba un poco, pero yo no doy explicaciones. Lo que hay que transferirles es esa idea de proceso colectivo. Importa la película. -Aunque a veces deje esas emociones fuera de campo y los actores no sepan si salen en pantalla. -Quizá confía demasiado en la cinefilia del espectador, lo que de entrada descarta a los jóvenes. -Es un problema. -Esa es la cuestión. El gran problema del cine en Europa no es de subvención, sino de analfabetismo. No hay que dar más dinero a la industria, sino enseñar a los jóvenes a aprender ese lenguaje. El cine francés funciona por la creación de una cinefilia que empieza en el colegio. Los alumnos de bachillerato ven una película a la semana de Dreyer, Godard, Welles, Cassavetes... Más información sobre la película: http: www. wandavision. com -Yo tengo la sensación de que es mejor empezar pronto y salir tarde. Tiene que ver con la sensación de tiempo que uno quiere dar. Uno de los procesos en los que trabajamos varios cineastas en el mundo es en cambiar la percepción de determinadas cosas en el cine. -Ya venían con la sensación de que era una película especial. Mi método es diferente y se basa en el respeto. La actuación necesita dos cosas: relajación y concentración. Eugene Herrigel describe en Zen en el arte del tiro con arco que la tensión se convierte en una vibración que desvía la flecha. Para estar relajado no hay que querer demasiado dar en la diana y, al mismo tiempo, te ha de importar porque necesitas estar concentrado. He aprendido a relajar a los actores. ¿El analfabetismo audiovisual? -Su cine supone una ruptura