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ABC VIERNES 1- -6- -2007 85 durante una gira de éste en París en 1936. Por Navidad, el pintor envió al actor un regalo especial: un arpa con cucharas incrustadas en su marco e hilos de alambrada a modo de cuerdas. Harpo le contestó con una foto de él sentado a ese arpa y tocándola con los dedos vendados y gesto de dolor. Invitado por Harpo, Dalí acudió a California al año siguiente. Su anfritión, escribiría, le recibió desnudo, con una corona de rosas y en el centro de un verdadero bosque de arpas A cuál más surrealista, pronto se estableció la complicidad necesaria para un proyecto fílmico. El artista español aportó dibujos de escenarios para lo que se iba a llamar Giraffes on Horseback Salad Entre sus ideas, algunas de las cuales exhiben en la Tate, había una horda de jirafas entre llamas llevando máscaras de gas y una escena de Harpo cazando enanos con una red de cazamariposas. Groucho Marx lo consideró divertido, pero la película nunca llegó a hacerse. En esos años, Dalí entró en contacto con Alfred Hitchcock, que acudiría a la imaginación del ampurdanés para las escenas oníricas de Recuerda (1945) El mundo daliniano apa- rece en los pocos más de dos minutos en los que Peck cuenta sus sueños en una sesión psicoanalítica. Dalí quedó descontento del recorte que finalmente se hizo a su trabajo, pero fue la aportación al cine que tendría mayor acogida de audiencia. Sus óleos Idilio atómico y Uránico melancólico ambas de 1945, dan pistas sobre lo que estaba siendo en ese momento su contribución a Recuerda Al año siguiente llegó su colaboración con Walt Disney. Durante 1946 estuvo trabajando diariamente en los Disney Studios con el animador John Hench, en lo que iba a ser Destino Pero el proyecto fue abandonado después de varios meses, posiblemente porque el imaginario de Dalí era demasiado controvertido. Gran parte del material fue olvidado hasta que la tecnología informática permitió revivir el cortome- Los hermanos Marx fueron la puerta de Dalí a Hollywood. El pintor admiraba a Harpo profundamente traje en 2003, con una duración de siete minutos. Esa relación en parte frustrada con Hollywood se debía, según el comisario Matthew Gale, a que la industria estaba dando un giro, desde la independencia de compañías financiadas privadamente, como las colaboraciones que Dalí tuvo con Buñuel, al sistema de grandes estudios. Como demuestra Recuerda los estudios se sentían inicialmente atraídos por la publicidad que prometía la fama de Dalí, pero luego acogieron con prevención un compromiso con sus ideas más radicales No obstante, de todo ello quedaría una visión cinemática presente en gran parte de la obra del genio, asegura Gale. Desde lienzos como Osificación matinal del ciprés (1934) donde lo que se presenta es un detalle de lo que en realidad puede ver un ojo humano porque la escena se reduce a lo que podría ser el encuadre de una cámara, a El Cristo de San Juan de la Cruz (1951) que ofrece una perspectiva no propia de un observador, sino la que sólo puede alcanzar una cámara desde arriba. Más información sobre la exposición: www. tate. org. uk José Bello Lasierra ASÍ FUE COMO LO DESCUBRÍ alvador Dalí llegó a la Residencia de Estudiantes en el año 1922. Ese fue un Dalí, el que yo conocí, y otro, el posterior. Son completamente diferentes. El de la Residencia era un tipo estupendo, gracioso, ocurrente, ingeniosísimo, pintor y dibujante fenomenal; el dibujo y la pintura se los comía, tenía muchísima facilidad. Yo fui el que lo descubrí realmente: paseando por los pasillos de la Residencia de Estudiantes ví a un hombre tirado en el suelo de la habitación. Era el segundo pabellón y pasé por delante de su puerta, en el piso bajo. Estaba abierta y comprobé que por el suelo y encima de la cama había dibujos y cuadros. Me asomé, entré y le pregunté: ¿Son S tuyos? Me dijo: Sí, sí Inmediatamente fui a ver a Federico García Lorca y a Luis Buñuel y les dije: He visto a Dalí dibujando cosas maravillosas, fenomenales Así entró en la pandilla. Y así fue todo, muy sencillo y elemental. Y nos hicimos amigos, y esa amistad duró toda la vida. En la Residencia de Estudiantes había un ambiente de educación, elegancia, codialidad y afecto entrañable. Salvador Dalí era un pintor de verdad, y luego hizo con Luis Buñuel Un perro andaluz y La edad de oro en torno al año 1930. En el surrealismo académico no creo, sino en un surrealismo humorístico. Buñuel decía que no había leído a Breton porque le aburría mortalmente. Pienso que no existe un surrealismo, digamos, serio. Lo que conozco, y lo que me atrae, es el surrealismo humorístico, que ya es bastante. Con Federico y Luis íbamos los cuatro a los cabarets. A Salvador Dalí le gustaba aquello. Había una chica morena muy guapa, a la que él llamaba la rubia y con la rubia Dalí se quedó. Del cine y Dalí podríamos hablar horas y horas...