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88 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 31 s 5 s 2007 ABC ÓPERA El oro del Rin Música: R. Wagner. Intérpretes: E. Silins, H- J. Ketelsen, C. Silva, G. Siegel, A. Jun, J. Coronen, O. Bryjak, U. Ress, I. Vermillion. O. Sinfónica de Galicia. Director: V. P. Pérez. Placio de la Ópera de La Coruña. 26- 05- 07 Una ópera de carne y hueso Consiga, con ABC, mañana y a lo largo de todo el fin de semana Salomé de Strauss, por tan sólo 9,95 euros ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE No hace mucho tiempo, unos treinta años quizá, se escribía que Salomé y Elektra eran dos óperas que estaban perdiendo popularidad. El crítico Paul Henry Lang, cuyas opiniones sobre el género siempre se basaron en la práctica y el uso, lo afirmaba asumiendo que tras estas partituras podía encontrarse al Strauss más audaz y original, aquel capaz de llevar los preceptos wagnerianos a su culminación. Hoy debe corregirse la afirmación. El mito ha vuelto a renacer. Hay un recuperado interés por la tragedia, inevitable en un mundo en crisis, tal y como revela el arte. Al menos así lo vieron autores como Danto o Fukuyama. También lo vio, hace cien años, Strauss, quien tuvo la habilidad de demostrar por vía indirecta, aquella que le ofrecía la ópera como espectáculo total, que la mitología puede ser algo más que un conjunto de mitos y leyendas. Esencialmente el pálpito de un destino. Es curioso, pero un músico sin más pretensión que la de hacer teatro fue capaz de anticiparse a Freud y a su alumno Jung quien sistematizó todo ello como manifestación del inconsciente colectivo. En este caso del mundo en ruinas. Tiene especial interés, en este sentido, la versión de Salomé que ofrece esta semana la colección de Grandes Óperas de rro que alcanza transmiten una sensación teatral sorprendente. No en vano, está apoyada por una grabación resuelta técnicamente con una claridad espectacular y que ha sido valorada como una de las más interesantes de entre los modernos registros de la obra. Lo confirmaron el Premio Edison, el Grand Prix de la Nouvelle Académie, el Orphée d Or, el Stella d Argento, todos otorgados en el año 1992. Y es razonable, pues al lado de la protagonista hay reparto relevante. Leonie Rysanek convierte a Herodías en alguien con categoría, pese a la más comedida relevancia del papel. Bryn Terfel le añade a Jokanaan humanidad y temple, virtudes necesarias para quien se ve obligado a resistir la tentación. Cuestión compleja. Pues de forma casi inevitable, Salomé arrastra al oído y al estómago hacia la complicidad con la locura pasional que siente la princesa judía. Su jadeante deseo por poseer la santidad hierática de Jokanaan y su deseo por besar la apolínea belleza de su rostro mezcla con exasperante carnalidad el calor humano y calor viciado. Es imposible que semejante contemplación, aunque sea por vía auditiva, no resulte fascinante. Sin duda, la Salomé straussiana está hecha para revolver las tripas, no sólo para alimentarlas. Es una ópera con cuajo. Una obra de arte plagada de sutil erotismo, suntuosa decadencia, y embelesada recreación poética del misterio del amor. Una metáfora, ese es el asunto, de un mundo castigado, cansado y que en su perdido horizonte sólo es capaz de adivinar la nada. Aquello que según explica la protagonista es más hondo que la muerte. El oro coruñés COSME MARINA La Orquesta Sinfónica de La Coruña- -una de nuestras mejores formaciones sinfónicas- -cumple quince años. Y nada mejor que rematar esta feliz continuidad, reflejada en crecimiento artístico y madurez constantes, que abriendo el melón wagneriano de la Tetralogía. Víctor Pablo Pérez ya había afrontado el ciclo con la Sinfónica de Tenerife en el Festival de Canarias. Ahora en La Coruña vuelve a hacerlo con una convicción, entrega y ganas que se contagiaron a músicos, cantantes y público de manera casi incendiaria en una gran velada lírica. Cuando falta la escena cualquier ópera se resiente. En el caso de Wagner especialmente. Sin embargo, este Oro del Rin tuvo tal fuego creativo, tal cuerpo musical y vocal que las imágenes musicales pudieron con la ausencia de dramaturgia escénica y llevaron a buen término el empeño. Víctor Pablo se movió con soltura en este territorio, buceó en las texturas wagnerianas con el adecuado pulso, sin forzar y sin dejar que la tensión decayese en las casi tres horas de música. Su versión fue hermosamente lírica, dejando que el canto fluyese sin ataduras, de manera natural, sin necesidad de andamiajes impostados. Tuvo cómplices de lujo, por una parte su orquesta volcada y por otra un reparto homogéneo en el que nadie falló, en el que cada cual ocupó su rol con justicia y adecuación. Sin duda un magnífico regalo de cumpleaños. Protagoniza la versión la soprano Cheryl Studer a quien se llegó a proclamar una Salomé de referencia ABC. Si algún mérito tiene es la de contar a su frente con el director musical, Giuseppe Sinopoli. La orquesta, enorme, por supuesto, es tratada con minuciosidad, procurando descubrir matices, timbres y acentos, tratando, en el fondo, de indagar sobre los aspectos sicoló- gicos de los personajes. No puede olvidarse que en Salomé lo instrumental tiene auténtico valor cualitativo y protagonista, y que Sinopoli, además de músico, fue médico siquiatra. Su trabajo interesa por lo inmediato y por su capacidad para trazar el gran arco de una historia cuya intensidad crece casi hasta lo infinito. Aquí apoyado por la orquesta de la Deutschen Oper Berlin. Pero no es el único aspecto de interés. Protagoniza la versión la soprano Cheryl Studer a quien se llegó a proclamar como una Salomé de referencia. La brillantez de su interpretación, el poderío vocal, el desga-