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ABC JUEVES 31 s 5 s 2007 ESPAÑA 35 Mata a su mujer y va con el cadáver a pedir ayuda a una base militar La joven rumana, que vivía en Almagro en una furgoneta, tenía diez hijos J. Y. CIUDAD REAL. La última víctima de la violencia machista tenía 29 años. Era rumana y vivía en la localidad de Almagro (Ciudad Real) en una furgoneta los últimos quince días, junto a su asesino. Su muerte fue horrible- -su marido la mató a golpes con una barra de hierro, según ha declarado- -y su vida no debió de ser mucho mejor. Ha dejado en Almagro diez hijos, todos menores de diez años. Hace unos días los Servicios Sociales de Castilla La Mancha habían asumido su tutela por el abandono de las criaturas. Ayer, pasadas las 6.40 de la mañana un hombre que responde a las iniciales Z. C. de 33 años, rumano, se presentó en su furgoneta en las puertas de la Base de Helicópteros de Almagro y pidió ayuda porque, según dijo, su mujer estaba inconsciente en el asiento del copiloto. Los militares de guardia habían alertado de la presencia de una furgoneta sospechosa en las inmediaciones del recinto. Según fuentes de la Subdelegación del Gobierno, el individuo solicitó una ambulancia para que atendiera a la joven. Cuando llegaron los servicios sanitarios comprobaron lo que era más que visible: la mujer estaba muerta, los signos de violencia eran evidentes, según las mismas fuentes. Más tarde, tras ser detenido por la Guardia Civil, el individuo confesó que la había matado a golpes con una barra de hierro. Sostuvo que habían tenido una fuerte discusión la noche anterior durante la cual la golpeó hasta dejarla malherida. Al ver que transcurrían las horas y no mejoraba, se justificó, la intentó llevar al hospital de Ciudad Real aunque finalmente acudió a la base militar. El cadáver de la mujer fue trasladado sobre las diez de la mañana al Instituto Anatómico Forense de Ciudad Real. La Guardia Civil se hizo cargo de la investigación y tomó declaración al autor, que confesó en dependencias policiales. El caso de este matrimonio de origen rumano que vivía en Bolaños- -población muy cercana a Almagro- -está rodeado de tintes dramáticos, ya que tienen diez hijos todos menores de diez años a los que abandonaron hace unos meses para volver a Rumanía. Según relató el primer teniente de alcalde de Bolaños, Miguel Angel Valverde, hace un tiempo la pareja abandonó a los niños para volver a Rumanía, por lo que los servicios sociales municipales en colaboración con la Fiscalía de Menores se hicieron cargo de los niños Tras su vuelta a España vivían de manera itinerante con el coche dijo Valverde quien comentó que la mujer era muy conocida en la población porque iba siempre acompañada de sus hijos El féretro de una de las tres víctimas es conducido al interior del templo para el funeral EDUARDO MANZANA El asesino de La Pobla confiesa el crimen y lo atribuye a los celos La juez decreta el ingreso en prisión sin fianza; su padre y hermanos asistieron al funeral por las tres víctimas mortales ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. Fue minucioso en su relato y pródigo en detalles. Vladimir Rausell Blay invirtió más de ocho horas en contar a la Guardia Civil los pormenores de los crímenes de su ex novia, Sandra, de la madre de ésta y de su propio primo en La Pobla de Vallbona, por los que ya está en prisión. Ayer, ante la jueza de instrucción número 4 de Liria reprodujo, en versión abreviada- -apenas tres horas- -pero con idéntica frialdad, el relato de la macabra madrugada del lunes, desde que irrumpiera en la vivienda número 7 de la calle San Francisco. No fue un arrebato. Según fuentes del caso, el joven confesó que llevaba rumiando su particular venganza desde hacía tiempo. Contó cómo interrumpió abruptamente el sueño de las dos mujeres: cosió a puñaladas a la joven, de 19 años, y degolló a la madre, Julia, de 53, y, acto seguido, encaminó sus pasos hacia la calle La Parra, apenas a un kilómetro de distancia, para arrojar una botella con líquido inflamable y prender fuego a la casa en la que dormía su primo Ramón, que murió al día siguiente como consecuencia de las graves quemaduras que sufrió tras ayudar a su madre enferma y a su abuela anciana al huir de las llamas. No hubo en él ni un ápice de emoción; no dejó resquicio alguno al arrepentimiento. Mirando siempre a los ojos del que le interrogaba, confesó que lo hizo por celos, que se sentía traicionado por la chica- -que le había dejado tres meses antes tras dos años de relación- -y por quienes, como su primo, tomaron partido por ella cuando rompieron el noviazgo. Le dolía verla feliz, relacionarse con otras personas en la pizzeria en la que trabajaba los fines de semana. Esposado, con la mirada perdida, las manos vendadas y vestido con un chándal blanco, Vladimir llegó al edificio judicial casi a las 13.00 horas. Sólo le acompañaban los agentes de la Guardia Civil. Siendo niño, Vladimir y su hermano Igor fueron adoptados por una familia de la localidad que les habían acogido durante varios veranos en el marco del programa de vacaciones solidarias para niños afectados por el accidente nuclear de Chernóbil. Ningún familiar, ningún amigo le esperaba ayer en las inmediaciones del edificio judicial. El reconococimiento del médico forense retrasó el inicio del interrogatorio hasta casi las 15.00 horas. Su comparecencia ante la juez instructora duró más de tres horas. Pasadas las 19.00, Vladimir salía de los Juzgados, con un rostro en el que ya se adivinaban signos de cansancio. La gelidez seguía instalada en su mirada cuando se metió en el furgón de la Guardia Civil que le trasladó a la cárcel de Picassent. La juez decretó prisión provisional comunicada y sin fianza. Está acusado de tres delitos de homicidio, uno de incendio, otro de violencia contra la mujer y otro de tenencia ilícita de armas. Ningún familiar, ningún amigo le esperaba tampoco a la salida del juzgado. A apenas 10 kilómetros de distancia, en La Pobla, su padre, sus dos hermanas de adopción y su hermano ucraniano asistían a los funerales de las tres víctimas, que se oficiaron por separado. Solicitó una ambulancia Pedía para subsistir La Guardia Civil busca al último novio de otra mujer asesinada en La Rioja por si tuviera relación con la muerte En Almagro también era muy conocida la joven porque ejercía la mendicidad como confirmó el alcalde en funciones, Manuel Sancho, quien señaló que venía a pedir y la Policía Local en alguna ocasión le habían advertido de que no podía hacerlo El Gobierno de Castilla- La Mancha se personará en el procedimiento penal. Mientras, la Guardia Civil de La Rioja investiga la muerte de otra mujer, una española de 42 años, cuyo cadáver apuñalado apareció el martes en su casa de la localidad de Galilea. Una de las líneas de investigación se centra en la búsqueda del último compañero sentimental de la víctima, que trabajó de pastor en esa población antes de marcharse del pueblo el pasado mes de febrero. Ambos llegaron a Galilea a finales de 2006, informa Efe, pero el hombre abandonó el pueblo poco después. Ella permaneció en la vivienda que habían alquilado. Con frialdad y sin arrepentimiento, Vladimir reconoció que planificó la venganza por la traición de su ex