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6 OPINIÓN JUEVES 31 s 5 s 2007 ABC AD LIBITUM UNA TIZA PARA MONTILLA UBO un tiempo, cuando todavía era importante la carcajada y la crispación no había convertido las sonrisas en muecas- -antes de José Luis Rodríguez Zapatero en el poder- en que un grupo de malvados y sabios colegas, presididos por el inolvidable Luis Carandell y auspiciado por el buen cura, y querido amigo, Luis Lezama se reunían en La Taberna del Alabardero para, una vez al año, otorgarle una tiza solemne, de las de cuadradillo, a quien consideraban con merecimientos para ser elegido Tonto contemporáneo Desde que se la concedieron a Luis Solana no recordaba a nadie con más M. MARTÍN merecimiento para reciFERRAND birla que José Montilla. Lástima que Lezama haya consagrado su dedicación a una parroquia en el norte de Madrid, que Carandell se haya instalado en las nubes, que el buen humor se haya devaluado y que de aquella tertulia sólo quede el recuerdo de sus bien discernidos galardones. Montilla, el president de las grandes tragaderas, a la hora de valorar los últimos resultados electorales, le ha quitado importancia a la significativa abstención que, especialmente en Cataluña, ha convertido en mayoritario al grupo de quienes no acudieron a las urnas. Es un fenómeno, dice el socialista que se da en muchos países y, además, muchísimos ciudadanos no votaron el domingo porque ya están satisfechos con el gobierno que hay Una tiza es poco, más tizas para Montilla. Como ha dicho Felip Puig, de CiU, el tripartito que lidera el PSC es una coalición de perdedores y el concepto, extensible a todos cuantos planos de poder- -local, regional o nacional- -se rigen por el número uno de una lista que, en su momento, no fue la más votada, explica la evanescencia de lo que sus cabezas- ¿cabecitas? -dicen o, por lo menos, pronuncian. La abstención nacional del domingo, y no digamos la de las últimas vividas en Cataluña, es una muestra palpable del desinterés que la ciudadanía experimenta y expresa hacia sus representantes o, mejor, hacia quienes dicen serlo porque las listas, cerradas y bloqueadas en beneficio del poder de las siglas, disminuyen el concepto representativo, eminentemente personal, a una abstracción que ya ni siquiera se perfila en unos supuestos ideológicos concretos. La incapacidad socialista para la autocrítica, en la que Zapatero es el máximo exponente, queda reflejada en esta risible expresión del cordobés mutante y sin tiza; pero, desgraciadamente, no constituye una exclusiva socialista. En el PP de Mariano Rajoy, triunfal por sus recientes y meritorias hazañas electorales, tampoco andan en el repaso y enmienda de los errores que les alejan de muchos ciudadanos y, al tiempo, les hace perder poder en significativos lugares de España. Gobernar, o aspirar a hacerlo, no es el arte de colocarse al socaire- -eso es resistir- sino de prevenir de dónde va a soplar el viento y saber utilizar su fuerza. PARTIDOS EN TRANCE DE PACTOS es la inacción en el mejor de los casos y, en el peor, la geneA indigestión ideológica impide la permeabilidad ralización del conflicto, interior o exterior. Ahí cabe la de los partidos políticos a la hora de absorber pregunta de en qué medida Rodríguez Zapatero está deideas nuevas. Crece su apatía paquidérmica cuanfendiendo con eficacia los intereses históricos del PSOE do más falta les haría agilizar su adaptación al entorno y los de la sociedad española al ejercer tanta imprudensocial. Se entregan al apparatchik -siempre necesacia en su política de apaciguamiento de ETA. rio- -cuando la prioridad son las estrategias claras. La A riesgo de que la política aburra, al final da mejores sociedad española necesitaría confiar más en sus partiresultados la sensatez inteligente que el carisma. Si aplidos políticos. No le echa una mano ese periodismo casticamos la posición conservadora de Burke a nuescista que anda por ahí al servicio de la confrontatra transición democrática veremos cómo entonción partidista de bajos fondos. Para estudiar la ces los partidos responsables hicieron posible anatomía de los partidos, compiten los politóloque lo viejo y lo nuevo llegasen a un acuerdo. A la gos y los cínicos. Para contrarrestarlo, es oportuvez sucede que, por el contrario, en el marco de no el pensamiento de Burke, como se constata en los partidos políticos la gente adquiere a menuel libro de Russell Kirk- Edmund Burke -redo un espíritu estrecho, dogmático y proscripticientemente traducido. No en vano, procedente vo por lo que serán capaces de hundir la idea del partido whig al final propicia la conexión del bien general para conseguir sus intereses con los tories más lúcidos y así nace el partido VALENTÍ parciales y limitados Desde luego, la función conservador, que es hoy la organización política PUIG de los partidos no es la beneficencia: represencon más pedigrí del mundo. Si la gran reflexión tan intereses, pero también valores. La confrontación del conservador Burke, allá por las últimas estribaciopolítica apela en ocasiones a instintos oscuros y a los renes del siglo XVIII, augura los males de la Revolución flejos de la masa más confortada por la demagogia. Aun Francesa, también acertó en su consideración de los parasí, una sociedad cohesiva y sedimentada consigue que, tidos políticos, con su buen sentido de la experiencia y de por refracción, los partidos sigan el cauce oportuno. la política como hecho empírico y no como abstracción. Están de más las originalidades. Kirk sostiene que Han pasado más de doscientos años, pero aún puede las instituciones de una nación y el consenso auténtico comprobarse- -en España, por ejemplo- -que el comporde muchas generaciones no pueden ser puestos en pelitamiento de muchos partidos ha hecho que personas de gro por las bruscas innovaciones de un ingenioso reforescrupulosa virtud se muestren, en cierto modo, reacias mador, pues, aunque el individuo como tal pueda ser nea toda clase de vinculaciones políticas. Si es innegable la cio, la especie es sabia. Bueno, lo visto en el siglo XX no contribución de los políticos al bien común, no es menos siempre refrenda el buen concepto de la especie humacierto que el espectáculo de la política no siempre es na. Sea como sea, ahorrémonos la originalidad política, ejemplar. Popularmente, la actividad política es poco vala táctica volatinera y la destrucción de consensos histólorada, aunque siempre por encima del periodismo. Eso ricos. Con tal fin, los pactos municipales y autonómicos desprestigia a los partidos políticos, incluso en forma a punto de cuajar son una buena oportunidad. Cuanto desmesurada, porque no aparecen como el instrumento más se distancie el cartapacio resultante de lo que han fundamental que son en la vida pública. Precisamente votado la mayoría de ciudadanos, con mayor medida se fue debido a que los franceses no desarrollaron partidos hace patente el interés endogámico de los partidos frenpolíticos coherentes que la Revolución Francesa acabó te al interés más general, el particularismo de las facciocomo acabó. Kirk dice que si el partido es un conjunto de nes fragmentarias frente a la voluntad del voto con vencompromisos, un partido bien organizado y bien dirigitaja más representativo y copioso. do sabe cómo establecer compromisos dentro de los mavpuig abc. es yores intereses posibles: la alternativa al compromiso H L -Servicio de socorro de Radio Nacional: falta de su caseta de La Moncloa el mejor amigo del presidente. Se le vio por última vez tragándose una foto de Montserrat Corulla. Quien sepa de su paradero se ruega lo comunique a Presidencia.