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88 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 30 s 5 s 2007 ABC CLÁSICA Gidon Kremer Obras de R. Strauss, B. Bartók, I. Stravinsky. Intérpretes Gidon Kremer (violín) Budapest Festival Orchestra. Director: Ivan Fischer. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. William Hogarth reivindica su retrato social en Barcelona Caixaforum exhibe la obra del pintor británico que se debía inaugurar en el edificio de Madrid ALEIX MATARÓ BARCELONA. William Hogarth hizo la carrera artística un poco al revés. Normalmente se empieza pintando, y después se pasa al grabado. Pero el artista británico (Londres, 1697- 1764) primero se hizo grabador y luego, en sus ratos libres, empezó a aprender pintura: en el Saint Martin s Lane Academy y, más tarde, con sir James Thomhill. Con las dos disciplinas en las manos, Hogarth se pudo dedicar a traducir algunas de sus pinturas al grabado y, así, aumentó la distribución de sus temas entre respetados coleccionistas y el público callejero que podía observar sus estampas en los escaparates de las tiendas londinenses. Este esquema biográfico, con interpretaciones tanto de interés artístico como comercial, es el que recordaban ayer, en Barcelona, Christine Riding y Mark Hallet, comisarios de la exposición dedicada al gran artista de la primera mitad del XVIII. Caixaforum de Barcelona acoge esta muestra integrada por un centenar y medio de obras, que con anterioridad ha despertado un notable interés entre el público de la Tate Britain y el del Louvre de París. En el museo parisino fue la exposición más visitada en otoño, con unos 200.000 visitantes. Hogarth está considerado como uno de los grandes de la historia del arte universal, junto a Leonardo, Velázquez, Rubens o Delacroix. Es la primera vez que se hace una exposición antológica suya en España. En la obra de este pintor, fama y estilo viajan en paralelo, pero es el tema el que lo ha hecho especialmente popular y reconocido. Desde 1729 empieza a tratar asuntos que le llevarán a la fama, como su descripción de los salones aristocráticos y burgueses. El interés social de Hogarth se irá incrementando a escalas sociales más amplias, con la invención de unas secuencias pictóricas, análogas a las escenas teatrales, dedicadas a narrar mensajes morales y satirizar los abusos sociales de la época. La exposición de Caixaforum muestra varias de estas series que primero pintaba y luego graba- POP Lemonheads Concierto de Evan Dando. Lugar: Joy Eslava (Madrid) Un volcán a cámara lenta ANDRÉS IBÁÑEZ ¿Qué motivo podría tener nadie para tocar el Intermezzo de Cavalleria Rusticana esa gema de la música dulzona y sentimental, como propina después de La consagración de la primavera Y a continuación una Danza húngara de Brahms que, a decir verdad, fue lo que mejor tocaron. ¿Recuerdan aquella época en que las audiencias madrileñas aplaudían siempre durante media hora, independientemente de lo que les hubiera gustado realmente el concierto? Esos días han pasado, y ahora los conciertos que no emocionan son aplaudidos sólo discretamente. En las manos de Fischer, los valses de El caballero de la rosa no suenan como la antítesis de La consagración, sino como una experiencia distinta de refinamiento. Después de una lectura impecable, si bien algo distante, de la página de Strauss, nos adentramos en una versión, podríamos decir, racionalista de la obra maestra de Stravinski, en la que los solistas de madera tienen amplio espacio para trazar sus bellas melodías (que suenan, más que nunca, como arcaicos himnos rusos) y en la que hay trozos que casi suenan a Chaikovski (sic) con largos pasajes (la introducción a la parte segunda, por ejemplo) como envarados por un excesivo estatismo y una impresión, en las célebres danzas salvajes, de estar contemplando algo así como explosiones a cámara lenta. La claridad de la exposición es ejemplar, pero falta nervio, furia, éxtasis, y la escucha en ciertos momentos se hace agotadora. Y ¿qué más? Constatar que, a pesar de todo (las impresiones de la primera infancia son imposibles de borrar) cuando escucho esta música sigo viendo megaterios, diplodocus y triceratops. La cumbre de la noche, la versión ejemplar de Gidon Kremer del primer concierto de Bartók, una obra de su primera época todavía deudora de la cantilena romántica, que Kremer ejecuta con un lirismo y una belleza tímbrica que quitan el aliento, afinando (al menos para mis oídos) algunas notas agudas algo así como una coma por debajo, como para lograr un colorido más oscuro En este caso, los aplausos poco entusiastas no estaban justificados. Amargo como la cáscara JESÚS LILLO No tiene Evan Dando, como los Smashing Pumpkins de Billy Corgan, una Tarantula con la que regresar a lo grande a los escenarios. Procedentes de la misma época y el mismo sitio, el extrarradio del grunge, los Lemonheads no pasan de ser hoy la marca comercial y personal de un cantautor abstraído y ausente, caprichoso y huidizo, que no se atreve a mirar a los ojos del público, que tapa a los suyos con la cortina de su pelo y que abandona las tablas menos de una hora después de haber comenzado su febril recorrido por la discografía de la banda que lideró cuando los ídolos del rock alternativo dominaban la tierra, no hace tanto. Secundado por un bajista y un batería, con una simpleza que de entrada reveló su agotamiento, Evan Dando dividió su sesión en tres partes- -la última, más plomiza y sin chispa, abortada por su súbita huida del escenario- -y repasó de un tirón los grandes éxitos de los Lemonheads y alguna joya de su carrera en solitario, como Hard Drive La primera lectura, efervescente y espléndida, la realizó en clave de power- pop, subgénero al que adaptó con solvencia y en seco- -dos minutos por pieza, una detrás de otra- -buena parte de su repertorio. A solas, despeinado ya del todo y con una guitarra acústica repleta de fotos recortadas y otras tiritas de colores con las que tapar la nostalgia, el compositor de Boston quiso mostrar su fragilidad y darle un achuchón apasionado a las numerosas mujeres, en su mayoría acompañadas por sus respectivos novios, concierto de parejas, que habían acudido a reverdecer laureles y suspiros de otro siglo. Terminó el concierto de la peor manera posible, con Evan Dando metido a líder de una banda que, diseñada para aportar ritmo al discurso cantante, objetivo ya cumplido, no logró dar pie con bola al tratar de salirse del guión de sus logradísimas canciones y deformarlas en un quiero y no puedo ser otra vez indie y rebelde. Después se fue, dejando entre el público el regusto, amargo como la cáscara del limón, de un fantasma triste que vaga por ahí para contar y cantar las cosas que le pasaron hace ya muchos años. Todavía conmueve. Un visitante pasa ante uno de los cuadros de Hogarth ba, dos técnicas evidentemente destinadas a buscar la complicidad del público. EFE Padre del arte occidental La exposición reúne estas serias moralizantes y críticas con la sociedad, así como obras más cuidadas, dedicadas a representar la vida de los Lores, los salones y fiestas de Londres. Hogarth fue también un respetado retratista. De hecho la exposición funciona también como retrospectiva cronológica y temática del pintor, co- Ciento cincuenta obras proyectan el arte de un creador crítico con los postulados académicos de su propia sociedad menzando con los primeros grabados de 1729 y concluyendo con las pinturas de las últimas décadas, cuando ya es distinguido como pintor de la Corte (1756) Hogarth se sitúa, en el siglo XVIII, como el artista habilidoso, crítico con su tiempo, capaz de reinventar el arte, ganarse al público y criticar abiertamente los postulados académicos de su propia sociedad. En 1753 publicó, incluso, un tratado de estética, titulado Analysis of Beauty La exposición de Caixaforum es, en definitiva, una buena ocasión para reencontrarse con otro padre del arte occidental. Los mismos comisarios de la exposición recordaban la influencia de Hogarth sobre Goya y Hockney. Más información en: http: www. fundacio. lacaixa. es