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44 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 30 s 5 s 2007 ABC Bush redobla la presión sobre Sudán para detener el genocidio de Darfur La Casa Blanca anuncia más sanciones bilaterales y una ofensiva diplomática en la ONU P. RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Ante la obscena tragedia sufrida por los habitantes de la región sudanesa de Darfur- -un conflicto étnico que desde el 2003 ha costado la vida a más de 200.000 personas- -el presidente Bush anunció ayer la imposición de redobladas sanciones contra el régimen de Jartum. Un paquete de presiones encaminado a lograr que Sudán colabore con los esfuerzos internacionales para detener la incesante violencia, permita el despliegue de fuerzas de paz de la ONU y facilite la distribución de ayuda humanitaria entre los 2,5 millones de refugiados generados por lo que la Casa Blanca viene calificando como un acto de genocidio. En una breve pero dura alocución, Bush insistió en que Estados Unidos no va a mirar hacia otra parte ante una crisis que reta la conciencia del mundo y en la que el gobierno de Sudán es cómplice de bombardear, asesinar y violar civiles inocentes Haciendo uso de sus facultades ejecutivas, el presidente ha ordenado al Departamento del Tesoro la multiplicación de sanciones económicas bilaterales contra destacados miembros del gobierno de Jartum y una treintena de empresas públicas relacionadas con la creciente industria petrolera del Sudán. El presidente Bush también ha ordenado al Departamento de Estado una ofensiva diplomática para amplificar estas presiones con ayuda de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Según Bush, el objetivo es forjar un consenso internacional para sancionar al gobierno de Sudán por violar derechos humanos o bloquear el proceso de paz en Darfur. Además de lograr un embargo de armas, prohibición de vuelos militares sobre Darfur y facilitar la supervisión y denuncia de violaciones. Esta iniciativa en el frente de Naciones Unidas se enfrenta a la reluctancia de gobiernos como el de China, empeñado en preservar sus estrechas relaciones económicas con Sudán. En estos momentos, el gigante asiático es el principal consumidor de petróleo sudanés a cambio, entre otras cosas, de suministrar armas al régimen de Jartum. Por esa complicidad, diversos grupos de activistas insisten en la opción de boicotear los próximos Juegos Olímpicos previstos en Pekín para el verano del 2008. Antes del anuncio de Bush en Washington, Sudán y China rechazaron la vía sancionadora para solucionar el conflicto de Darfur. El gobierno de Jartum, encabezado por el teniente general Omar Hasan al- Bashir, ha recalcado que está colaborando plenamente con las demandas de Naciones Unidas. Mientras que el régimen comunista chino ha subrayado que la iniciativa de la Casa Blanca solo puede crear un problema más difícil de resolver pero sin llegar a advertir sobre una posible utilización de sus poderes de veto en el Consejo de Seguridad. El gobierno de Estados Unidos lleva considerando acciones punitivas por la crisis de Darfur desde hace meses, con intención incluso de anunciarlas durante una reciente visita del presidente al Museo del Holocausto en Washington. Sin embargo, la Casa Blanca retrasó su ofensiva a petición del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, quien solicitó más tiempo para interpelar directamente al gobierno de Sudán a favor del envío de cascos azules en refuerzo de los desbordados efectivos facilitados por la Unión Africana. Pero según recalcó ayer Bush, el tiempo para las promesas se ha acabado Tiempo de promesas