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ABC MARTES 29 s 5 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 87 El artículo es un género mucho más amenazado que los linces de Doñana Antonio Burgos recibió ayer en Madrid, rodeado de amigos, el premio González- Ruano de Periodismo por su Tercera en ABC Qué no daría yo, Rocío... J. G. C. S. G. MADRID. Antonio Burgos lo mismo cita a Rilke que a El Beni de Cádiz; le gustan Shakespearey Curro Romero- -queacudió al acto junto con destacadas personalidades de la cultura y el periodismo- y tiene voz, oído y sentimiento. Sabe que el primer mandamiento de un columnista es no aburrir ni a Dios sobre todas las cosas, y no es ni un predicador ni un propagandista político Con estas palabras presentó ayer Manuel Alcántara al escritor y columnista sevillano en el acto de entrega del premio González- Ruano de Periodismo, concedido por el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre por su Tercera de ABC Qué no daría yo, Rocío... publicado el 2 de junio de 2006. Alcántara, que conoce a Burgos desde chico se refirió al amor que éste siente por Sevilla y una España entera y verdadera; y también por los gatos, silenciosos como espejos y furtivos a la hora del alba aventurera Elogió el gran artículo que le ha valido a Burgos este galardón, y que se suma a una lista, en la que se encuentran el Mariano de Cavia, el Pemán y el Romero Murube. ¡Hay su Rocío, nuestra Rocío! Si se dice de él que es un escritor popular, le están piropeando. El concepto de lo popular se une con el de localidades baratas, pero no hay mayor honor para cualquier periodista que llegar al pueblo. El pueblo somos todos dijo Alcantára. Por su parte, Antonio Burgos, tras agradecer estas palabras, volvió a recordar que el premio González- Ruano de Periodismo se lo han concedido por uno de esos textos que nunca quisiera haber escrito. Glosando el título del artículo premiado y el verso de su canción, qué no daría yo porque nunca José Antonio Zarzalejos me Ridao abre los actos dedicados a África en la Feria del Libro de Madrid ABC MADRID. José María Ridao fue ayer el encargado de inaugurar las actividades de la Feria del Libro dedicadas al continente africano, con una conferencia sobre los orígenes y consecuencias del colonialismo. Con el Pabellón del Círculo de Lectores hasta los topes, y flanqueado por la presidenta de la Feria, Pilar Gallego, y por los escritores Ibrahim Al Koni e Idris Ali, Ridao disparó con precisión sobre los tópicos a los que siempre se alude cuando de África se trata. El escritor madrileño señaló a la Conferencia de Berlín de 1885- -que trató de resolver los problemas de repartición colonial- -como el momento histórico en el que se sientan los fundamentos de una visión de África como un continente virgen, como la última frontera para el hombre blanco Ridao afirmó que esta visión interesada no fue más que la justificación de la empresa colonial, que pasa por alto la realidad de la historia africana, suprimiendo cualquier momento de esplendor para plantear la excusa de la necesidad de llevar allí la luz de la civilización En su opinión, esta construcción artificial ha imprimido una profunda huella en la concepción europea de África, que trasciende hasta la imagen que tenemos de su literatura. El lector europeo busca confirmar sus prejuicios cuando lee a autores africanos. Si esta edición de la Feria del Libro sirve para desterrar la imagen exótica de África, y trasladar a los visitantes una imagen diferente de la literatura africana, habrá sido un éxito aseguró. Ridao también recordó que los escritores africanos que escriben en inglés han llegado al público europeo de forma más temprana, por lo que la elección de un idioma propio les puede obstaculizar a la hora de exportar sus obras. Ibrahim Al Koni respondió a su colega español de forma sorprendente: Yo no escribo en árabe, escribo en el lenguaje del espíritu. Es el idioma mundial, sobre todo cuando es sincero También enfatizó su originalidad cuando Ridao le preguntó por sus influencias. No me siento influido por ningún escritor aseguró. Idris Ali se mostró más modesto, y reveló a la audiencia que de joven se alimentó de literatura rusa. Era la más barata confesó. Juan Fernández- Layos (izquierda) presidente del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, hace entrega del premio González- Ruano de Periodismo a Antonio Burgos hubiera llamado para que escribiera la Tercera del ABC del día siguiente, el que iba a traer en su portada la noticia de la muerte de Rocío Jurado, porque era señal de que mi querida amiga y paisana gaditana aún estaba entre nosotros Un artículo que, a pesar de la pérdida que lloraba, le ha permitido sumarse a una nómina de premiados en la que se encuentran el propio poeta Alcántara, Luis Calvo, Cándido o Jaime Campmany, para mí siempre el hermano mayor de la Cofradía de la Columna Pero la mayor satisfacción de Burgos al alcanzar este premio, que fue siempre un sueño viene al ver su nombre ligado al del maestro Ruano, a quien conoció y entrevistó cuando andaba desterrado de su velador del Café Teide y disponía sobre una mesa del Hotel Fénix su oficio de escribir: su estilográfica y sus folios, su taza de café, su cenicero y su cajetilla de cigarrillos Especiales al Cuadrado... El tiempo y el periodismo les hizo volver a coincidir en la redacción de ABC de Sevilla. Y ahora, muchos años después, recibo este alto honor de que mi nombre quede unido al recuerdo y la memoria del maestro de articulistas, en quien descubrí algo que algunas veces practicar suelo, como pasar en matute de prosa periodística un contrabando lírico de alejandrinos o endecasílabos Burgos glosó el difícil oficio de la escritura diaria, en el que afortunadamente hay cabeceras como ABC, donde puedes seguir haciendo literatura de periódico, veta que ha nutrido buena parte de la literatura española del siglo XX pero también alertó y elevó una denun- DANIEL G. LÓPEZ cia al asegurar que el artículo es un género literario mucho más amenazado que los linces de Doñana, casi en trance de extinción, desprotegido, devorado por la depredadora columna política Y añadió: En el actual periodismo español hay más columnas que en la mezquita de Córdoba, pero muy pocos artículos literarios Burgos comparó el artículo con una faena de muleta, que se puede empezar por alto, con estatuarios, o por bajo, doblando por ayudados, en la que hay que dar unos derechazos para embarcar al toro, para luego, cuando ya se tiene en el canasto, poder echarse la muleta a la izquierda en tres o cuatro series, no más, y adornarse cuando convenga con un molinete, una trincherilla o, nunca mejor dicho, un pase de la firma Aún así, el escritor advirtió que la faena del artículo nunca será de dos orejas si no está rematado por una buena estocada, digo, por un final rotundo El idioma del espíritu Una faena de muleta Qué no daría yo En el periodismo actual hay más columnas que en la mezquita de Córdoba, pero muy pocos artículos literarios afirmó Antonio Burgos