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86 CULTURAyESPECTÁCULOS PhotoEspaña 07 MARTES 29 s 5 s 2007 ABC Sebastiao Salgado, ayer en las salas del BBVA junto a dos impresionantes fotografías tomadas en África DANIEL G. LÓPEZ Salgado: Ha llegado la hora de África Dentro de PhotoEspaña, el BBVA inauguró ayer una retrospectiva de Sebastiao Salgado, centrada en sus tres décadas de trabajo en África. A través de 56 poderosas imágenes en blanco y negro, el fotógrafo brasileño nos descubre este misterioso continente NATIVIDAD PULIDO MADRID. Según un reciente informe realizado por Save The Children, 800 niños mueren cada día en África subsahariana por no poder pagar los costes de la sanidad pública. Datos como éste, no por habituales, dejan de sobrecoger y remover conciencias. El mundo de la cultura, al menos, sí mira a África. En la Feria del Libro de Madrid el gran protagonista este año es el continente negro, y la Bienal de Venecia dedica en esta edición una muestra al arte africano contemporáneo y concederá el León de Oro al artista africano Malick Sidibé. Para el fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado su pasión por África no es nueva: su idilio con este continente coincide en el tiempo con el idilio que mantiene con la fotografía. A comienzos de los setenta pisó por vez primera este continente. De 1971 a 1973 trabajó allí para la Organización Internacional del Café. Su primer reportaje fue sobre Nigeria. Algunas de aquellas instantáneas se exhiben ahora por primera vez, como la de un campo para tuaregs desplazados que han perdido todos sus camellos. Forman parte de una exposición organizada por el BBVA en sus salas de exposiciones de Castellana, 81 (dentro de PhotoEspaña) hasta el 22 de julio. ron en 1994 la agencia Amazonas Images- es la comisaria de la exposición: ha seleccionado 56 fotografías- -en gran formato y en blanco y negro- que giran en torno a tres ejes: trabajo, migraciones y naturaleza. Este fotógrafo humanista sabe captar como pocos la dignidad de África. No sólo de las personas; también de los animales, del paisaje... Seis pares de ojos que parecen salidos de un manga se asoman curiosos a través de unas mantas en un orfanato de Zaire; una mujer desnutrida espera turno en un hospital de Malí... El poder, la dignidad de África es muy fuerte- -dice Salgado- He visto a gente trabajadora, que no tiene casa, ni acceso a la educación y a la sanidad, pero sí una gran dignidad. Pagan con su salud para que en Occidente consumamos sus productos. Debemos devolver una parte de lo que ha salido de allí. Creo que ha llegado la hora de África, el momento de mirar a ese continente. Es como cuando llegó la perestroika a la Unión Soviética. Hubiera ocurrido de todas maneras, incluso sin Gorbachov; hubieran surgido otros muchos Gorbachov. Tenemos una deuda con África y yo tengo esperanza Durante estas tres décadas en África reconoce que ha vivido peligrosamente, siempre al límite. Como delatan tres disparos de mortero en un brazo y A la Antártida en velero y con 600 carretes Sus últimas fotografías forman parte del proyecto Génesis en el que lleva años inmerso y que aborda paisajes, fauna, flora y comunidades humanas. En noviembre le llevará a la Antártida en su segundo viaje al continente helado. A bordo de un velero (con motor) pasará tres meses. Comenzará fotografiando un cementerio de icebergs. Tiene previsto llevarse 600 carretes. Y es que sigue viajando con una Leica y una Pentax colgadas al cuello. No se ha apuntado a las cámaras digitales, porque, dice, aún no sirven para el blanco y negro. Y él sigue apostando por este lenguaje, porque concentra más la densidad de la mirada; el color resta intensidad Dolor y belleza Esta retrospectiva revisa tres décadas de trabajo en África: Salgado ha estado en las guerras de independencia de Angola, Mozambique y el Sahara; ha inmortalizado con su cámara las sequías de Etiopía, Sudán y Chad; guerras, hambrunas, epidemias, miles de refugiados hacinados... Pero también ha fotografiado la belleza de las dunas de Namibia, los gorilas en Uganda, los volcanes de Ruanda... Dolor y belleza. Así es África. Te atrapa y no puedes escapar. Salgado siempre regresa. El jueves viajará a Bostwana y en septiembre piensa ir a Nigeria para trabajar con unas tribus nómadas. Lélia Wanick, esposa y socia de Salgado- -ambos crea- La fotografía es para mí es tremendamente subjetiva. En cada una estoy yo; mi cultura, mi ideología, mi vida... uno más en el pecho que casi acaba con él. Fue hecho prisionero por una guerrilla en Angola- -le salvó un mercenario brasileño- fue atacado por un elefante del desierto en Namibia- -en este caso le salvó curiosamente un perro- se vio las caras con un gorila se posó delante de mi cámara y miró su rostro en la lente Pero la imagen más dura que recuerda no la hizo en África, sino en Brasil: Vi a un hombre con una cadena atada al cuello como un perro. Su mirada era tan fuerte, había tanto sufrimiento... No pude fotografiarle Considera un privilegio la oportunidad de mirar y sentir tras una cámara. No cree en la objetividad de la fotografía: Para mí es tremendamente subjetiva. En cada una estoy yo; mi cultura, mi ideología, mi vida... Está volcado y muy ilusionado con un proyecto educativo, apoyado de la Unesco: lo puso en marcha en 2006 en 93 escuelas de Brasil con 50.000 niños. En España este proyecto piloto arranca en Asturias, pero la intención es extenderlo por todo el país e Iberoamérica. El objetivo, que a través de sus fotografías se hable a los niños de la naturaleza, la ecología, el medio ambiente... Que aprendan a mirar el planeta de otra manera. Más información sobre Salgado: http: www. amazonasimages. com