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84 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MARTES 29- -5- -2007 ABC Odyssey violó las garantías que exigía Exteriores para buscar el Sussex Su nave sondeaba ya los fondos marinos antes de tener siquiera el permiso de la diplomacia JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. Cuantos más detalles se conocen de las operaciones de Odyssey Marine Exploration en el Estrecho de Gibraltar, más aumentan las sospechas de expolio en aguas españolas. Para empezar, sus barcos trabajaban ya bajo las aguas nacionales antes de tener el primer documento acreditativo del Ministerio de Exteriores y solicitar el consiguiente permiso a la Junta de Andalucía. Pero además, en ese permiso, válido exclusivamente para localizar el HMS Sussex concedido el día 23 de marzo, Exteriores exigía unas premisas que los cazatesoros se han saltado a la torera, a pesar de su origen gringo. En el documento presentado ante la Embajada británica, al que ha tenido acceso ABC, el Ministerio que dirige Miguel Ángel Moratinos invocaba las buenas relaciones con el Reino Unido y aceptaba la solicitud por un interés mutuo y bajo estrictas garantías científicas ninguna de las cuales ha hecho cumplir. Salvamento Marítimo sabía que arañaban el fondo MADRID. ¿Cuánto tiempo llevaban arañando los cazatesoros el fondo del mar con nuestro consentimiento? El pasado día 13 de marzo, en aguas territoriales españolas, el velero de Lorenzo Sarmiento se aproxima al Odyssey explorer y observa las dos esferas y el rombo de maniobra restringida Con esa señal avisa de que no puede apartarse porque arrastra o extrae, o mantiene actividad en el fondo marino y por ello son los demás barcos los que deben evitarle. Sarmiento lo denuncia a la Torre de Salvamento Marítimo de Tarifa, pero desde allí lo abroncan por acercarse: Las operaciones de arrastre del Odyssey explorer son conocidas y permitidas con protección del Estado Sarmiento afirma que lo mismo había ocurrido entre enero y marzo de 2006. La Prueba. El 13 de marzo, el Odyssey Explorer lucía un rombo y dos esferas en la proa, señal que avisa a otros buques de que está realizando operaciones subacuáticas en aguas del Estrecho con conocimiento y autorización de Salvamento Marítimo de Tarifa. P. S. extracción no destructiva del patrimonio. El material extraído se analizaría a bordo y todos los gastos correrían a cuenta de Odyssey. Incautos Las mejores intenciones Hasta aquí el pliego de deseos, casi de cine, exigido por España a su aliado. No tardaríamos en darnos de bruces con la realidad. Abusando de la cobertura que el Gobierno inglés le otorgaba, y tratando al Ministerio de Exteriores como a una Nota verbal que Exteriores entregó en la Embajada británica panda de incautos, Odyssey cambió la película de los hechos. Ahora sabemos que ha realizado prospecciones ininterrumpidas durante los meses de febrero y marzo en aguas españolas, como demuestran las imágenes de AisLive. No es razonable que si la Junta andaluza rechazó cuantos planes le ha presentado Odyssey- -de excavación y no de prospección- Exteriores no exigiese más vigilancia. Tal vez su intervención ha impedido a la Junta y al Ministerio de Cultura ejercer sus competencias. Exteriores exigía a Odyssey planes de prospección, que explicaran con detalle la extensión de mar afectada, los métodos que iban a emplearse y el tipo de intervenciones en superficie, que debían ser aceptados por la Junta de Andalucía. Todo de película. Antes de iniciar cualquier actividad subacuática, debían facilitar confidencialmente las coordenadas del pecio a la Consejería de Cultura andaluza para que ésta destacara a uno o dos arqueólogos de su elección que vigilarían la actividad de los cazatesoros Seguiría la identificación del barco como el Sussex en cuyo caso España reconocería la propiedad del Reino Unido, con participación de la Junta andaluza para garantizar una Montero Glez Escritor POR PETENERAS e trata de un barco amarillo, lo más parecido a una cáscara de plátano flotando sobre las aguas del Estrecho. Y es famoso por remover el fondo del mar buscando los tesoros perdidos de una historia que a todos atañe. La misma que S cuenta como, desde la barra de Sanlúcar a Estepona, y más allá todavía, se extiende un cementerio marino donde reposan galeones cubiertos de alga parda y vientre lleno de chocolatinas. Desde hace la tira de años, mercenarios sin escrúpulos ni memoria trabajan a destajo en nuestros archivos. Los muy perros recogen información que luego emplean para expoliar aguas y fauna. Cada vez que el asunto se ha denunciado, los barandas de la Administración han venido a decir, poco más o menos, que eso sólo pasa en las novelas que escribe el Pérez- Reverte de los cojones. Sin embargo, esta vez, la mano invisible que regula el mercado ha hecho sonar sus pulseras en la oscuridad de los cines. Y es de tal largura que alcanza todo lo que hay detrás de la pantalla, llegando a tratos con la Disney, productora de Piratas... y, por si fuera poco, acariciando la bragueta de Wall Street. La casualidad se convierte en causalidad cuando ambas cosas coinciden en el tiempo. Y así ha sido que el otro día, de acuerdo con el estreno de la peli de marras, los del barco amarillo hicieron el anuncio de su descubrimiento. Un botín rebosante de chocolatinas y otras chucherías que, muy pronto, se convirtieron en bonos para pegar braguetazo bursátil. Cada vez hay menos dudas al respecto y, como no podía ser de otra manera, los herederos de Drake y Morgan, insuflados por el espíritu calvinista de la Biblia apócrifa, inventaron el capitalismo con la siniestra intención de hacernos naufragar en él. Y entre una marea y la siguiente, ahora resulta que las chocolatinas encontradas por el barco amarillo son más nuestras que de ellos. Como diría el Pérez- Reverte de los cojones corridos por la furia, España sigue siendo la misma puta de siempre. La que además de recibir plátano, pone la cama.