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ABC MARTES 29 s 5 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 69 Fernando Soto Nieto Ex Magistrado del Tribunal Supremo REFLEXIONES AL AIRE SOBRE EL DELITO DE ABORTO L tema del aborto trasciende a muy diversos órdenes, tales el de la política, el Derecho, la medicina, la moral y las propias creencias religiosas. Y no de un modo indirecto o tangencial, sino incidiendo de la forma más directa, inquietante y alertadora. Con razón suele advertirse que el aborto no puede reducirse a una cuestión de conciencia. Pero tampoco limitar su problemática a la selección de una normativa tendente a alzaprimar los intereses de la mujer sobre el indeclinable valor que la vida del nasciturus representa. O ceñirse su defensa al enarbolamiento de consignas y postulados de dudoso signo progresista, desenraizados de toda inspiración ética y contrapuestos a básicas reglas deontológicas vertebradoras del buen ejercicio profesional. Andrés Ollero abunda en Bioderecho. Entre la vida y la muerte en la consideración del status jurídico público y privado del sujeto vital, tertium existencialmente distinto de la madre que la gestación ha generado, y que la sentencia del T. C. de 11 de abril de 1985 reafirma sin ambages. Las tendencias despenalizadoras del aborto han de conllevar una revisión de presupuestos y principios antropológicos y éticos que alentaron la convivencia durante siglos. El Concilio Vaticano II califica el aborto de crimen abominable, constatando que la vida desde su concepción debe ser salvaguardada con el máximo cuidado. La vida, que es obra de Dios- -afirmaba recientemente Benedicto XVI- -no debe negarse a nadie, ni siquiera al más pequeño e indefenso. nuestro sistema penal- -artículo 417 bis del C. P. de 1973 y Disposición derogatoria única del Código de 1995- -nos hallamos ante la despenalización de tres supuestos de aborto. El primero, dado en llamar terapéutico, se basa en la necesidad del aborto para evitar un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada, y así conste en el dictamen emitido por un médico de la especialidad correspondiente, distinto de aquél por quien o bajo cuya dirección se practique el aborto. La ausencia de los condicionamientos prescritos o su inautenticidad o falseamiento pudieran dar pábulo a fraudes propiciadores de la impunidad de prácticas ilícitas perseguibles en sí mismas. Suele aducirse, como dato revelador de afección de la sa- En el filme La decisión de David Greene, la protagonista, excelente interpretación de Susan Clark, que claudicó ante la tentación del aborto, comenta desolada: Tengo miedo. No se cómo va a ser mi vida después de lo que he hecho. Si me despertaré de noche llorando, intentando recuperar a mi hijo E lud psíquica de la mujer embarazada, la constatable situación de angustia, desequilibrio o perturbación que el no deseado estado le provoque. Aun dando por acreditada la turbación o contrariedad, muy difícilmente, en razonable y objetiva ponderación de valores, podría parangonarse aquélla con el daño derivado de la pérdida de una vida humana arrancada del seno que la alberga. dicina está desgarrándose profundamente- -afirma el profesor Schooyans- Por un lado, se esfuerza en retrasar la muerte y, por otro, la provoca. En un hospital, un equipo trabaja para salvar niños prematuros mientras que, a pocos metros, otro equipo hace uso de la cánula y del aspirador. alteraciones psíquicas, caída de la frustrada madre en un hondón depresivo con estigmas que secundan de por vida, suelen producirse después del aborto, al reparar en la enorme gravedad de la opción aceptada. En el filme La decisión de David Greene, la protagonista, excelente interpretación de Susan Clark, que claudicó ante la tentación del aborto, comenta desolada: Tengo miedo. No se cómo va a ser mi vida después de lo que he hecho. Si me despertaré de noche llorando, intentando recuperar a mi hijo El número de abortos en España sigue un permanente ritmo de crecimiento, ascendiendo en 2005 un 7,86 por ciento y alcanzando la cifra de 91.664. Es de resaltar que una aplastante mayoría de abortos supone el acogimiento al supuesto de riesgo para la salud física o psíquica de la madre, lo que le acredita como el más fácil de alegar y le hace sospechoso de utilización expeditiva, oportunista y encubridora. Con cuánta razón afirmaba Julián Marías que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en este siglo que se va acercando a su final Una tremenda crisis de valores morales nos cerca por doquier poniendo en Las trance de desestabilización la sociedad de nuestro tiempo. El Anteproyecto de L. O. sobre Regulación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, de 1994, tras recoger las indicaciones que se conciben excluyentes del delito de interrupción del embarazo, introduce un cuarto supuesto estableciendo no constituir delito la interrupción voluntaria del embarazo que sea practicada por un médico o bajo su dirección cuando, a juicio de la mujer, la continuación del mismo le suponga un conflicto personal, familiar o social de gravedad semejante a la de cualquiera de los descritos en apartado anterior. No ha sido acogido por hoy semejante aspiración reveladora del interés latente en sectores políticos o doctrinales de avanzar hacia la instauración de un aborto libre, sin lastre que lo limite, brindándose a la mujer la oportunidad de efectuación de un aborto a su pleno arbitrio. Si ello prosperase el derecho a la vida, lapidaria y contundentemente proclamado en el artículo 15 de la C. E. resultaría desconocido y maltrecho. No puede apuntarse acto más depravado y reprobable que el de segar la vida del pequeño ser alojado en el seno materno sin razón atendible que lo avale. Matar al nasciturus por incomodidad, interés o triviales y egoístas motivaciones, constituye una aberración máxima. Sólo desde la abdicación de todo principio moral y religioso se puede ser protagonista o partícipe de tan torpe y ruin decisión. En ler, el profesor Gosta Rooth, catedrático de la Universidad de Upsala, y el doctor Bernard Nathanson, por seleccionar tres opiniones autorizadas, coinciden en que el feto es un ser vivo, un ser humano, con un Código genético propio, es un paciente, es uno de nosotros En una extraordinaria película de Chabrol, titulada Asunto de mujeres la protagonista, Marie Giriaud, iniciada en la práctica de abortos durante la ocupación de Francia en la Segunda Guerra Mundial, tiene un momento en que siente, patéticamente, el oscuro poso de su dedicación. Oye- -le dice a una amiga- ¿tú crees que los niños tienen alma en el vientre de su madre? Empezaba a ver con claridad que era un ser humano el objeto de su destrucción. El médico que presta su concurso a la consumación de un aborto so pretexto del peligro que el embarazo entraña para la salud psíquica de la interesada, se cierra a toda hipocrática respuesta quedando al servicio de un programa de muerte tan lejos del requerimiento vital a que se halla sujeto. La me- ElpremioNobelAlfredKast- nales sanitarios y según la sentencia del T. C. 53 1985, de 11 de abril, cabe señalar, por lo que se refiere al derecho a la objeción de conciencia, que existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocida en el artículo 16.1 de la Constitución y, como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales El Código Deontológico para los operadores sanitarios hecho público por el Vaticano en 1994 consagra especial atención a la objeción de conciencia advirtiendo que el bien grande y fundamental de la vida hace de esta obligación un deber moral grave Recientemente, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida Elio Sgreccia ha instado a los católicos, singularmente en el área de la sanidad, a apelar a la objeción de conciencia cuando se amenace la vida como en los supuestos de aborto. Conreferenciaalosprofesio-