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18 ELECCIONES 27 M ESPAÑA ANÁLISIS DOMINGO 27 s 5 s 2007 ABC El cambio tranquilo En los mítines celebrados en Madrid, el PP, al menos, ha ganado en número de asistentes. Es un síntoma de algo que la derecha debería aprovechar: el apoyo mayoritario que tiene en las ciudades y en las grandes concentraciones urbanas de talante moderno a punto. Lo anoto porque la última recta de la campaña ha dado muestras de demasiados síntomas de nerviosismo en el partido gubernamental, elevando el tono guerrero (la guerra de Irak, el 11- M, etc. y mezclando el mal gusto (ahí sigue Miguel Sebastián) con un redivivo antifranquismo treinta años después de la muerte de Franco, que, así, resulta más absurdo pero más fácil. Pero si la campaña no ha terminado como empezó es porque Mariano Rajoy ha dado un volantazo final interesante. Mientras Rodríguez Zapatero le llamaba profeta del pesimismo el presidente del PP se le volvía optimista y contundente anunciando un cambio imparable y tranquilo muy al estilo de la ruptura tranquila que tan buen resultado le ha dado a Nicolás Sarkozy en Francia. En los mítines celebrados en Madrid para cerrar la campaña, el PP, al menos, ha ganado en número de asistentes. Es un síntoma de algo que la derecha debería aprovechar en los próximos meses: el apoyo mayoritario que tiene en las ciudades y en las grandes concentraciones urbanas de talante moderno. Germán Yanke a campaña no ha terminado exactamente como empezó. El presidente Rodríguez Zapatero, sí, la verdad. Primero en León y luego en Madrid, insistió en que el voto para los candidatos del PSOE debe ser más contra el PP que a favor de su programa. Se trataría, dijo expresamente, en recordarles a los conservadores por qué perdieron en el 14- M: porque los españoles no admiten que se les cuenten cuentos y se les divida entre españoles decentes y españoles no decentes Así que si el lunes tenemos un alcalde socialista ya sabemos que es por el 11- M y porque el PP representa la crispación lo que no deja de ser un sorprendente programa. Con tanta alusión a la crispación como suma de todos los males del adversario, resultaría de mal gusto decir que el líder socialista ha terminado la campaña crispado, pero no se puede negar que, en las últimas jornadas, ha estado alterado hasta en el tono del discurso. En León, por cierto, le debió entrar en el ánimo la brisa provinciana y dijo eso de que, en La Moncloa, se comportaba como el buen leonés, es decir, de modo trabajador y paciente, inalterable incluso a los insultos. El recurso dialéctico recuerda aquello de Chesterton cuando le preguntaron cómo eran los ingleses y dijo que no los conocía a todos. Pero resulta que el presidente tampoco conoce a todos los afiliados a su partido y hasta se puede dudar de que conozca a toda su familia si termina la campaña añadiendo que el PSOE es el partido de los que han nacido sin tener la vida resuelta Si el PP no gana esta noche en el cómputo total de votos de las elecciones municipales- -que supondría la gran encuesta de las tendencias de cara a los próximos meses y las generales de 2008- podrá decir, sin duda, aunque la broma no les consuele, que han estado L Carter comenzó la campaña de las primarias en EE. UU. con el latiguillo constante, al comenzar sus frases, de cuando sea presidente Nadie le creyó al principio, era sólo una frase, pero su optimismo se mezcló con el nerviosismo de los demás y terminó en la Casa Blanca. La frase de Rajoy puede ser también sólo una frase (y contrasta con otras de compañeros de partido, con un tono más desesperado) pero el volantazo se ha dado coincidiendo con la alteración del PSOE. El volantazo de Rajoy Rajoy, su esposa (Elvira Fernández) y uno de sus hijos, ayer, en las inmediaciones de su domicilio Quizá debería haber insistido más en el significado del cambio tranquilo desde el inicio de la campaña, incluso antes, en explicar un proyecto propio y no limitado necesariamente, incluso a nivel local, por los acuerdos a los que se ha visto obligado (aunque sea satisfactoriamente obligado) el PSOE: nacionalistas, otras izquierdas más a la izquierda, etc. Por cierto, Gaspar Llamazares ha concluido la ronda de mítines diciendo que sin Izquierda Unida no hay derrota del PP en estas elecciones Un diputado francés hizo fortuna (mediática) en los pasados comicios presidenciales diciendo que, si el lema de Sarkozy era la ruptura tranquila la ruptura era el actual presidente y la tranquilidad su principal colaborador y ahora primer ministro, François Fillon. Se podría decir que, en el PP, la tranquilidad es Mariano Rajoy y estamos a la espera de saber quiénes representan y movilizan el cambio. Las elecciones de hoy pueden ayudar a la derecha para reorganizar el puzzle de dirigentes que lo encarnen junto a Rajoy. EFE La imagen autonómica del PP es mejor, más tranquila y más propicia al cambio que su trabajo en el Congreso, más desordenado y crispado Casi todo el mundo dirá esta noche que se siente satisfecho. Unos se fijarán en algunas modificaciones de gobiernos municipales o regionales, otros en el número de concejales, etc. Pero para ganar en el cómputo de votos- -que siempre ha servido para predecir el resultado de las siguientes generales- el PP precisa del impulso de algunos dirigentes que vienen superando, en lugares estratégicos, a la suma de todos los que están unidos por la derrota de la derecha. Ahí está, por ejemplo, Madrid, sobre todo la capital, en la que el nerviosismo socialista se ha disparado más incluso de lo previsto. Pero también, La clave de la victoria sin menosprecio de otras comunidades, Valencia y Castilla y León. Son casos de gestión política subrayable, todas ellas llevadas a cabo con enérgica moderación, incluso en el consenso de la reforma de sus estatutos de autonomía. Si se añaden los líderes de otras comunidades más pequeñas se podría concluir que la imagen autonómica del PP es mejor, más tranquila y más propicia al cambio, que su trabajo en el Congreso, más desordenado y crispado. El PP, como se sabe, necesita la mayoría absoluta en las comunidades en que quiere gobernar. No tiene su izquierda unida para derrotar al PSOE. Pero me parece que debe ser con el impulso, y con los modos y las maneras de donde lo consiga, como se organice su trabajo político de los próximos meses. Es hora quizá de ver el cambio y disfrutar de la tranquilidad, pero se trata, ya se sabe, de que no sea sólo una frase.