Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC ELECCIONES 27 M DOMINGO 27 s 5 s 2007 LUCHA POR EL PODER EN EL NACIONALISMO ESPAÑA 17 Crisis interna y corrupción, bajo la manta del PNV Dentro del partido dirigido por Imaz se intercambian acusaciones sobre quién ha destapado dos escándalos preelectorales; el último, de corrupción en la Hacienda foral de Guipúzcoa POR M. LUISA G. FRANCO BILBAO. Que salga a la luz un caso de corrupción en plena campaña electoral es un golpe para cualquier partido, pero que al PNV le estalle en las manos un escándalo por apropiación de impuestos de los contribuyentes en la Hacienda foral de Guipúzcoa es un golpe difícil de encajar para un partido que considera las haciendas forales, responsabilidad suya en Vizcaya y en Guipúzcoa y del PP en Álava, como el baluarte de la independencia económica del País Vasco. La nueva disputa cainita en Sabin Etxea y aledaños se enmarca en la guerra, aún con demasiados frentes abiertos, que mantiene el sector liderado por Josu Jon Imaz (hoy por hoy mayoritario debido a su posición de liderazgo) con el que encabeza Joseba Egibar. O lo que es lo mismo, la eterna querella entre las estructuras del partido en Vizcaya y Guipúzcoa, que mantienen dos modelos distintos, el último de un radicalismo que le sitúa cerca de los presupuestos y demandas de lo que ahora se conoce como la izquierda abertzale Durante los más de 25 años que lleva el PNV al frente de las instituciones vascas se han comentado en distintos círculos de la Comunidad muchos casos de corrupción, pero sólo unos pocos han salido a la luz, porque las pruebas se han mantenido, elección tras elección, en manos de las mismas personas. contribuyentes fueron a parar a cuentas de distintas sociedades, con el denominador común del nombre del director de la Hacienda foral en Irún, José María Bravo. Se da además la circunstancia de que el imputado, en prisión provisional en estos momentos, es hermano del que fuera hasta hace unos días senador del PNV Víctor Bravo, quien fue director general de la Hacienda de Guipúzcoa cuando se cometió el fraude. En el seno del PNV se hacen todo tipo de cábalas sobre quién ha podido destapar este nuevo escándalo. Hay quien opina que pudiera ser una respuesta a lo ocurrido con Jon Jáuregui, afín a Egibar, ya que Bravo, sin estar demasiado metido en asuntos internos del partido, se habría posicionado a favor de Imaz. Otros apuntan precisamente en dirección contraria y consideran que quien pierde votos con estos escándalos es el PNV de Guipúzcoa, con Egibar a la cabeza. Fuga de votos Interés en airear trapos sucios Ahora, el problema que tiene el PNV es que hay gente en su propio partido interesada en sacar los trapos sucios a la luz, como resultado de la guerra interna que vive el partido entre quienes apoyan a la dirección liderada por Josu Jon Imaz y los críticos encabezados por Joseba Egibar y secundados, siempre desde la sombra, por el aparentemente jubilado Xabier Arzalluz. No parece mera casualidad que en tres meses se hayan ventilado dos cuestiones muy perjudiciales para los intereses electorales del PNV en Guipúzcoa. Imaz, Ibarretxe y Egibar en el cierre de la campaña A finales de febrero, el PNV tuvo que cambiar a su candidato a la diputación foral de Guipúzcoa, entonces Jon Jáuregui, por la filtración de sus datos fiscales y de la existencia de patrimonio no declarado a la Hacienda foral. Entonces, el presidente del PNV de Guipúzcoa, Joseba Egibar, exigió a Joxe Joan González de Txábarri, actual diputado general, que depurara responsabilida- TELEPRESS des políticas en la Diputación. En opinión de Egibar, la Hacienda foral había tenido participación directa en la difusión de los datos fiscales del candidato. Tras capear ese escándalo, con el cambio de candidato a diputado general de Guipúzcoa, el PNV se enfrenta a otro mucho mayor, ya que lo que se ha destapado ahora es que un millón y medio de euros de los En todo caso, la tensión interna es tal que hasta antiguos cargos, partidarios del Pacto de Estella y del Plan Ibarretxe, han anunciado que no votarán al PNV porque no están de acuerdo con su rumbo político. Aparte de los problemas internos, el PNV afronta contra corriente estas elecciones. El primer golpe fue la decisión de EA de concurrir en solitario. Por pocos que fueran los votos que lograra sumar a la coalición, en muchos municipios son los suficientes para, sin ellos, perder el primer puesto en un mapa político tan fragmentado como el vasco.