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4 OPINIÓN DOMINGO 27 s 5 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro DICTADURA EN SE DESTAPA LA VENEZUELA ESPAÑA VUELVE A LAS URNAS ÁS de 35.200.000 personas están llamadas a participar hoy en las elecciones locales y autonómicas. Aunque buena parte de la campaña se haya desarrollado en clave nacional, no hay que olvidar que la proximidad entre candidatos y electores en pueblos y ciudades introduce factores específicos. Lo cierto es que el tópico de las urnas como símbolo de la democracia sigue funcionando con toda su carga ritual y simbólica: la gente acude a su mesa electoral, los políticos ofrecen una imagen tranquila y optimista y los medios aguardan con impaciencia el cierre de los colegios- -a las ocho de la tarde- -para lanzar las primeras encuestas y análisis, a menudo apresurados y poco fiables. Así funciona nuestra democracia representativa, pero también mediática, porque el uso incipiente en otros países de procedimientos electrónicos o el recuento a base de herramientas sofisticadas ofrece todavía resultados muy discretos. Sin embargo, es fácil prever que, en el futuro, los jóvenes que estrenan hoy su derecho de sufragio activo- -1.746.820 personas- -votarán por mecanismos novedosos, con un protagonismo creciente de la Red que empieza ya a notarse en las campañas electorales. Los estudios más solventes estiman que la distribución ideológica del voto juvenil es similar a la que corresponde a los adultos. Según los sociólogos más prestigiosos, hay que arrinconar el tópico de que los jóvenes prefieren a la izquierda. La madurez democrática parece alcanzarse también con la mayoría de edad, porque no hay entre ellos un incremento de las opciones extremistas, ni una valoración mayor de lo habitual para los políticos con mejor imagen. En definitiva, los nuevos votantes son ciudadanos antes que jóvenes, aunque es indudable que su preocupación por cuestiones educativas, de vivienda o de acceso al mercado laboral debería ser especialmente considerada en los programas de los partidos. Llama la atención que más de 334.000 ciudadanos de países miembros de la Unión Europea y de Noruega gocen también del derecho de sufragio en nuestro territorio. Su concentración en algunas zonas les otorga una gran influencia, aun- M que en estos casos es probable que se inclinen por votar con criterios estrictamente locales, al menos cuando se trata de personas que han establecido su residencia en España por razones de calidad de vida y no por necesidad económica. En cuanto a los inmigrantes que han adquirido la nacionalidad española y ejercen la plenitud de sus derechos de ciudadanía, los sociólogos tampoco perciben grandes diferencias en la distribución de votos por ideologías. También en este caso sería conveniente que los partidos prestaran mayor atención a los problemas propios de unos votantes que cuentan ya con fuerte arraigo social y aspiran, como es lógico, a incrementar su presencia en los órganos de representación. En las elecciones de hoy está en juego ante todo la distribución del poder territorial, cuya importancia en el plano político y financiero es determinante en un sistema tan descentralizado como es el Estado autonómico. Se va a decidir quién gobierna en trece comunidades autónomas, en las diputaciones provinciales y en más de 8.000 municipios, así como en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El futuro de muchos aspirantes con ambiciones a escala nacional puede venir determinado por el contraste entre sus expectativas y el apoyo que reciban. Además, es notorio que está en juego el futuro de una legislatura que ya no da más de sí. El proyecto de Rodríguez Zapatero está agotado y la perspectiva de pactar un nuevo presupuesto con los nacionalistas no contribuye a tranquilizar los ánimos del Gobierno. Manuel Chaves- -que es, no se olvide, presidente del PSOE- -ha dejado caer una frase que confirma muchos análisis anteriores: La Moncloa podría estar pensando en adelantar las elecciones generales al próximo otoño. No hace falta ser profeta para suponer que si el PSOE sale razonablemente bien parado de estas elecciones podría adelantarse en unos cuantos meses la disolución de las Cámaras. Otra cosa es saber cuál es el listón mínimo que Ferraz establece para valorar positivamente sus resultados. En todo caso, éste es un factor de gran importancia a la hora de analizar los datos que hoy ofrezcan las urnas. TV SIN FRONTERAS OS ministros de Cultura y Educación de los Veintisiete acaban de aprobar la nueva directiva de Televisión Sin Fronteras, revisado marco normativo que regirá el conjunto del sector audiovisual europeo a partir de 2009. La legislación vigente sobre la materia data de 1989, cuando ni la más fértil imaginación podía prever el complejo escenario televisivo actual, con decenas de cadenas analógicas y digitales compitiendo por la misma tarta publicitaria y la ya consabida resistencia de las emisoras públicas, tanto nacionales como autonómicas y locales, a desistir de la doble financiación. La intensa rivalidad y las nuevas reglas de un juego donde las distintas regulaciones ya no podían garantizar su desarrollo en leal competencia convirtieron a menudo el negocio de hacer televisión en un ejercicio de ingeniería comercial, con no pocas y arriesgadas piruetas sin red legal. En juego estaba la captación de publicidad, sostén vital del hecho televisivo y única fuente de ingresos para los difusores privados. La nueva directiva, negociada durante años y ya sólo pendiente de una segunda lectura de trámite en el Parlamento Europeo, mantiene el techo comunitario de publicidad en doce minutos por hora, pero autoriza interrupciones más frecuentes, lo que, en la práctica, permite ofrecer casi cinco horas diarias de anuncios frente a las tres actuales. También se pone fin a la prohibición del llamado emplazamiento de pro- L ducto recurso consistente en colocar determinadas marcas patrocinadoras en series, películas, concursos o magazines, principalmente, y que, pese a no tener amparo legal en casi ninguno de los países de la UE, mueve anualmente varios miles de millones de euros. Comisión, Parlamento y Consejo europeos se han puesto de acuerdo en que los niños no han de sufrir daños morales o físicos como consecuencia de ver televisión, una forma de ocio a la que los espectadores españoles dedicaron el pasado año una media de cerca de cuatro horas al día. Para ello, las autoridades comunitarias instan al sector a comprometerse a no emitir spots de lo que se ha venido en llamar comida basura durante los espacios infantiles, uno de los aspectos más delicados, sin duda, de la directiva, junto a la propuesta de creación de consejos audiovisuales que diagnostiquen la salud del medio. Cada país deberá transponer luego la directiva a su respectiva legislación, y es ahí donde es capital la altura de miras para derribar fronteras y complejos, que la norma cumpla con su objetivo liberalizador y no derive en un coladero de medidas para forzar la docilidad de las cadenas o establecer indeseables censuras en los contenidos, capítulos aparte en los que España ha demostrado sobradamente una inusitada capacidad de anticipación. ON el cierre de la emisora Radio Caracas Televisión, se consuma en Venezuela uno de los pasos más graves que podía dar el régimen chavista para transformarse en una dictadura que, de forma progresiva e imparable, se apropia de todas las instituciones, crea un partido único, centraliza la economía, poniéndola principalmente en manos del Ejercito y, finalmente, empieza a eliminar las voces críticas y confisca burdamente los medios técnicos que son propiedad de la emisora clausurada para ponerlos al servicio de la propaganda oficial. Es evidente que lo que está construyendo Hugo Chávez en Venezuela difícilmente se puede llamar democracia. Los periodistas y medios de comunicación venezolanos harían bien en tener en cuenta la lección que se desprende de lo que ha sucedido con Radio Caracas Televisión. Algunos que todavía guarden cierta simpatía con el régimen pensarán que están a salvo mientras mantengan su actitud de sumisión hacia el presidente, pero cerrar una emisora es como cerrar todas, porque si al poder personal de Chávez se le permite hacerlo una vez, lo hará sin dudar cuantas veces lo considere necesario, como saben muy bien los trabajadores y directivos de la emisora Globovision, compañía que ya ha sido señalada como el próximo objetivo del régimen. A lo largo de la historia abundan los ejemplos de cuán pernicioso puede ser no rebelarse cuando los que sufren los abusos de una tiranía son otros, porque aquéllos que hoy prefieran callar no hacen sino abrir las puertas para ser las víctimas mañana. Por tratarse de una decisión extremadamente grave, el cierre de la emisora va a tener consecuencias no menos traumáticas en los terrenos político y diplomático. De hacer caso a las bravatas de Hugo Chávez, la crisis puede llegar a desembocar en la salida de Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA) No solamente no es capaz de soportar la crítica, sino que Chávez está decidido a llevar a su país a una situación de tensión externa, escenario favorito de las dictaduras para no tener que justificar sus propios errores. Al provocar un estado de excepción permanente del que pueda culpar a fuerzas exteriores, Chávez se ahorra tener que dar cuenta de los cientos de miles de millones de euros que han pasado por sus manos en los últimos siete años, y con los que ha hecho y deshecho a su antojo, sin que por ello haya mejorado la situación de los venezolanos, sino todo lo contrario. Con esta decisión- -sobre la que ya no importa lo que les quede por decir a los tribunales, que hace tiempo que fueron corrompidos por el chavismo- el máximo dirigente venezolano ha dado un paso definitivo y muy probablemente irreversible en su evolución política. El camino por el que está llevando a Venezuela no conduce a ninguna parte, puesto que no hay ya lugar para las dictaduras en el mundo civilizado, por más petrodólares que puedan tener. C