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S 6 26 5 07 LA VACA QUE RÍE 16 S 6 LOS SÁBADOS DE ¿Por qué en Francia sí y aquí no? Sí, vale, el nuevo anuncio de Coca- Cola es estupendo. Una invitación a compartir nostalgia al estilo del Me acuerdo de Georges Perec y el I remember de Joe Brainard. Hemos disfrutado de Maradona, Gordillo, Orzowei y Mayra (lo malo es que hemos visto a Kiko Ledgard también, cielos) Pero resulta que al final del spot las botellas que esos compañeros de generación beben para disfrutar y no para olvidar son falsas, no existen en España. De cristal y grandotas. Preciosas (los botes y las de plástico no quedan bien en publicidad) O sea, como las que sí había en nuestro país, aunque con las letras blancas, mucho antes de Orzowei. Debía de ser por la época de Furia Flipper o Skippy Unas botellas que sí existen en Francia, por ejemplo. Son las que te ponen en los bares y en los restaurantes (menos en la Brasserie Lipp, claro, donde no trabajan el producto y casi te echan a patadas como lo pidas) Sin embargo, las botellas de los bares y restaurantes de aquí, las de cristal, son chupitos de Coca- Cola que duran tres tragos. Muestras, quintos, tapones. Aunque las sirvan en abominables vasos de tubo con mucho hielo no nos engañan. Queremos botellas como las francesas. ROSA BELMONTE Échale guindas al pavo Cuando hay cuartos por medio ucho antes de que se supiera que el tesoro del Odyssey era de monedas españolas, las autoridades patrias ya habían elevado la orgullosa voz. La ministra Carmen Calvo salió pronta a decir que el Gobierno actuaría con contundencia si se comprobaba el expolio del patrimonio español y que iría a los tribunales, hala. Le faltó gritar Gibraltar español Y el PP ha pedido la comparecencia en el Congreso de cuatro ministros. Tiene pelotones que con el asunto mucho más sangrante de María José Carrascosa, la valenciana que lleva en prisión en Estados Unidos desde el mes de noviembre, sin condena penal, por secuestrar a su hija (pese a que un tribunal español le dio la custodia) sólo ahora el Gobierno haya dicho ¿pero esto qué es? y aquí estoy yo. Moratinos le va a cantar las cuarenta a Condoleezza Rice. Pero cuando venga a España en junio, que tampoco hay prisa (eso si no cancela, claro, que ésta con Espa- M Hillary Clinton admite sugerencias: quiere una canción que la lleve hasta la Casa Blanca ña es como Rolling) La presa está muy bien de salud y le sientan estupendamente el mono naranja y las cadenas, tampoco hay que precipitarse. Y, además, Fernández Bermejo le han pedido a Garzón que medie en el asunto. A ver si les explica a los americanos que nuestra justicia no es bananera. En todo caso, sería platanera. AP ¿Me voy o no me voy? H illary Clinton está buscando canción para su carrera hacia la presidencia. Aquí los políti- Las botellas de aquí, las de cristal, son chupitos de Coca- Cola que duran tres tragos. Aunque las sirvan en abominables vasos de tubo con mucho hielo no nos engañan cos no piensan en su banda sonora. Si se animaran, tenemos coplas de sobra. Nada de U 2 o las Dixie Chicks, música española. Sobre todo para José María Aznar (ah, pues no haber salido) Hay canciones comodín que sirven para cualquiera, como Échale guindas al pavo o I m Puttin All My Eggs In One Basket (por la repetición machacona de mensajes de algunos colocando todos los huevos en una cesta) Para Aznar se me ocurren muchísimas. Desde el obvio Si vas a Calatayud a Me dejé el pelo crecer de María Dolores Pradera o ¡Qué viene el coco! de Mary Begoña. Pero la que le va niquelada es ¿Me voy o no me voy? de Celia Gámez (de la revista S. E. la Embajadora ¿Me voy o no me voy? Os debo lo que soy. Por eso me tendréis que contestar... ¿Queeé? ¿Me voy o no me voy? Anda, tira para la casa.