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36 INTERNACIONAL SÁBADO 26 s 5 s 2007 ABC El presidente ucraniano asume el mando de las tropas de Interior El pulso entre Yúshenko y Yanukóvich entra en una fase más peligrosa RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. La crisis política en Ucrania, que dura ya desde el pasado 2 de abril, fecha en la que el presidente Víctor Yúshenko disolvió la Rada (Parlamento unicameral) amenaza con degenerar en un conflicto armado. El jueves, por primera vez, fueron empleadas unidades de élite del Ministerio del Interior para impedir por la fuerza la aplicación de un nuevo decreto presidencial. Yúshenko, que ha tenido que anular un viaje que tenía previsto realizar a la República Checa, respondió ayer poniendo bajo su mando las tropas del Ministerio del Interior, destacamentos militarizados que se utilizan en situaciones de emergencia, y ordenando que se hagan cargo de la custodia de todos los edificios oficiales. La Rada no tardó en anular las disposiciones adoptadas por el jefe del Estado en medio de todo tipo de acusaciones, descalificaciones e insultos. Este inesperado rebrote de tensión, incluso de violencia, ya que en la noche del jueves las fuerzas especiales leales al primer ministro, el pro ruso Víctor Yanukóvich, llegaron a las manos con un grupo de seguidores de Yúshenko, surgió después de que la Presidencia promulgara un decreto cesando a Sviatoslav Piskún al frente de la Fiscalía General. Piskún consideró ilegítima la orden de Yúshenko y, con la ayuda de las unidades especiales Berkut y Titán regresó a su despacho. El fiscal destituido estuvo en todo momento arropado por numerosos diputados y por el ministro del Interior, Vasili Tsushkó. La Policía detuvo el jueves en Cali a Óscar Cardona, El Zarco acusado de pertenecer a las FARC EPA Uribe anuncia una masiva liberación de guerrilleros para lograr el canje de prisioneros El presidente de Colombia fija la fecha del 7 de junio para la excarcelación, pero oculta los motivos de su decisión. Los analistas creen que es una cortina de humo ALEJANDRA DE VENGOECHEA CORRESPONSAL BOGOTÁ. Desde la semana pasada, cuando el presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, tuvo que capear una de sus mayores crisis institucionales, los analistas pronosticaron el fuerte golpe de timón político que daría Uribe para crear una cortina de humo y desviar la atención. El líder paramilitar Salvatore Mancuso acusó entonces desde la prisión al vicepresidente, Francisco Santos, de haberle pedido colaboración para montar grupos paramilitares. Ayer a mediodía, en efecto, Álvaro Uribe, reelegido en agosto pasado hasta 2010 y fuertemente criticado entre la comunidad internacional por la desmovilización de 30.000 paramilitares de extrema derecha, a cambio de ocho años de cárcel por crímenes considerados de lesa humanidad, anunció que si la ley se lo permite, el próximo 7 de junio hará una liberación masiva de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con tal de lograr un canje humanitario. Aunque según Uribe por ahora no puede revelar los motivos de esa decisión, lo hará siempre y cuando los guerrilleros liberados asuman el compromiso de no volver a delinquir y de aceptar una tutoría de la Iglesia para que se garantice su buen comportamiento. El camino jurídico para la liberación se hará a través de la Ley de Orden Público, que se ha utilizado para suspender las capturas de líderes del Ejército de Liberación Nacional (ELN, segunda guerrilla del país) y del paramilitarismo puntualizó el mandatario. Eso no va a servir para nada. Sólo para mejorar la imagen de Uribe. Liberar a los guerrilleros presos será una cadena perpetua para nuestros secuestrados pues las FARC no van a hacer ningún canje con este presidente explicaba a ABC Juan Carlos Lecompte, el marido de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, quien desde 2002 forma parte de los llamados canjeables, como se conoce el grupo de 56 rehenes entre políticos y militares que las FARC buscan intercambiar por 500 guerrilleros presos. Los antecedentes de este canje han sido desde el principio tortuosos. Desde 2002, cuando Uribe arrasó en las elecciones bajo la promesa de que derrotaría a las guerrillas para devolver la paz perdida a los colombianos, las FARC, primera guerrilla del país, fueron claras: no negociarán ningún punto de la agenda a menos de que el Gobierno desmilitarice una zona de 130 kilómetros cuadrados en la que no habría ni guerrilleros ni militares y tan sólo 40 ó 50 observadores internacionales. En ese tema Uribe no ha cedido. Una y otra ha dicho que no desmilitarizará, tras la experiencia de 2002, cuando el ex presidente Andrés Pastrana (1998- 2002) tuvo que suspender diálogos de paz en un territorio de 43.000 cuadrados después de que se demostrara cómo las FARC habían aprovechado el despeje para traficar con drogas y delinquir. Estamos trabajando en las dos posibilidades: en la posibilidad de ese acuerdo humanitario y estamos trabajando también en la posibilidad de poder rescatar a los secuestrados enfatizó Uribe. Aunque al cierre de esta edición las FARC no se habían pronunciado frente a la ex carcelación masiva, en una columna que publicó ayer el diario socialista alemán Junge Welt el portavoz de las FARC, Raúl Reyes, ofreció liberar a los tres estadounidenses que mantienen secuestrados a cambio de que Estados Unidos deje en libertad a los dos jefes guerrilleros colombianos detenidos en ese país. Suplantar al Gobierno Esa misma noche, Yúshenko se reunió con mandos militares y convocó una reunión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, órgano que ayer se dotó de 27 nuevos miembros (alcaldes y gobernadores regionales) Los medios rusos especulan con la idea de que el Consejo de Seguridad termine suplantando al Gobierno que dirige Yanukóvich. El decreto arrebatando a Tsushkó el mando de los batallones militarizados de su ministerio fue firmado por la mañana e, inmediatamente, declarado anticonstitucional por el Parlamento. Crisis en Le Monde que busca nuevo director J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. A las dos semanas de la elección de un nuevo jefe del Estado en Francia, tras una larga campaña electoral con muchos flecos periodísticos, las redacciones de Le Monde y su grupo han votado contra la reelección de su director y presidente del directorio, Jean- Marie Colombani, con lo que se abre un proceso de sucesión que también tiene mucho de crisis política interna. La última crisis de Le Monde data de 2003, cuando la publicación de La cara oculta de Le Monde un libro de Pierre Péan y Philippe Cohen, dejó al descubierto las amistades peligrosas (políticas, económicas, empresariales) de Colombani, Edwin Plenel (director de la redacción, depuesto) y Alain Minc, presidente en funciones del consejo de vigilancia del periódico. Colombani salvó el puesto. Pero, tras una larga y confusa campaña electoral, las redacciones de Le Monde Telerama La Vie y Le Midi Libre que forman parte del mismo grupo, han votado contra el director y presidente del directorio, que necesitaba contar con el 60 por ciento de los votos de la sociedad de redactores de Le Monde Colombani sólo obtuvo el 48,49 por ciento. A pesar de contar con poderosos apoyos entre los miembros del consejo de vigilancia, Colombani ha perdido la confianza de sus redactores y parece condenado a abandonar el cargo. Le Monde busca un nuevo director y presidente del directorio. No con este presidente