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34 INTERNACIONAL SÁBADO 26 s 5 s 2007 ABC Nasralah acorrala al Gobierno libanés al avisar que no acepta un asalto a Nahr El Ejecutivo prepara una ofensiva con ayuda de EE. UU. (que ya ha enviado varios aviones) que podría causar centenares de víctimas civiles LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL TRÍPOLI. En su primera aparición pública en meses, el líder del partido chiíta Hizbulá, Hassan Nasralah, compareció ayer en Beirut para amenazar al Gobierno del Líbano contra el lanzamiento de una operación militar de gran envergadura sobre el campo de refugiados de Nahr el Bared que pudiera ahogar en un baño de sangre a la población palestina que aún permanece dentro, y para advertir que la única salida es un acuerdo político que lleve ante la Justicia a los rebeldes de Fatah al Islam atrincherados en el lugar. El clérigo chií, que reiteró el apoyo al Ejército libanés ya expresado por su partido en los primeros momentos de la crisis, proclamó que el campo de Nahr el Bared y los civiles palestinos están en una línea roja, y no aceptaremos ni apoyaremos ni seremos parte de la ofensiva que, según todos los indicios, el Ejecutivo de Fuad Siniora prepara para aniquilar a los guerrilleros extremistas, que se han negado a rendirse tras seis días de insurrección y de combates que han dejado 78 muertos en Nahr. Con la insistencia por delante de que su posición no es en defensa de la milicia rebelde de Fatah al Islam, cuya confesión suní la hace enemiga de Hizbulá, la proclama de Hassan Nasralah ponía ayer contra las cuerdas al Gobierno el mismo día en que aterrizaban en Beirut los primeros dos aviones de transporte cargados con munición, armas ligeras, misiles antitanques y gafas de visión nocturna enviados por Washington para apuntalar las hasta ahora exiguas capacidades militares exhibidas por las tropas libanesas frente a la sofisticada resistencia- -fusiles de asalto M- 16 incluidos- -que están demostrando los extremistas. También para dotar un posible asalto total a la caza de Fatah al Islam; porque el cargamento es sólo avanzadilla de la media docena más de aviones norteamericanos repletos de material bélico que se esperan en el Líbano, amén del ya enviado por los Emiratos Árabes y de la ayuda extraordinaria para gasto en materia de Defensa de 280 millones de dólares que Beirut ha pedido a Estados Unidos. Un refuerzo militar intensivo a la carrera, que hace pensar que el Gobierno libanés se ha decidido a impartir un castigo ejemplar a los agitadores yihadistas y, más allá, a pertrecharse ante la posibilidad de que el conflicto se extienda fuera de Nahr. una orden para rebelarse y contagiar la violencia por todo el país. Al Qadura, al mando de los combates habidos esta semana en Nahr, añadía que las tres explosiones nocturnas registradas esta semana en diferentes barrios de Beirut sólo han sido el principo de lo que su estructura dispersa puede llegar a producir, y que los atentados irán más allá si las agresiones contra nosotros continúan A raíz de los altercados habidos en enero en el campo de Ain Helu, -el mayor del Líbano con 75.000 palestinos- en el que ya un primer grupo tam- Y es que, en una entrevista concedida al diario egipcio Al Hayat, el número dos de Fatah al Islam- -identificado como Shihab al Qadura, de nacionalidad libanesa y alias Abu Huraira- -ha asegurado que el grupo dispone de células durmientes en otros campos de refugiados palestinos del Líbano que sólo están a la espera de Células durmientes bién integrista suní llamado Yunud al Cham (El Ejército del Creciente Fértil) se enfrentó con armas automáticas y granadas al Ejército, el Gobierno tiene constancia de la existencia de una trama yihadista explosiva, que entonces no combatió. Ahora, las advertencias de Nasralah han venido a comprometer doblemente cualquier actuación que decida el Gobierno, prisionero entre el riesgo a quedar como un títere si permite a Fatah al Islam salir airoso del pulso y el peligro de encender las iras de Hizbulá si arrasa a la milicia y con ella la vida de muchos civiles. ABC. es Imágenes y vídeo de los ataques en el Líbano en: abc. es internacional Un soldado libanés con un fusil M- 16 norteamericano vigila uno de los puntos de control dentro de la ciudad norteña de Trípoli EPA Cazas israelíes bombardean en Gaza un objetivo junto a la casa de Haniye HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. Una escuadrilla de cazas F- 16 israelíes bombardeó ayer con misiles aire- tierra un objetivo en el campo de refugiados de Al- Shati, junto a la ciudad de Gaza, a escasos metros de la casa del primer ministro Ismail Haniye, miembro de Hamás. En el ataque- -contra un edificio vacío donde suelen pernoctar los guardaespaldas del primer ministro- -resultaron heridos leves seis de ellos, y Haniye, que resultó ileso, salió de su domicilio para inspeccionar el área donde cayeron los misiles sin hacer comentarios. Como sea que los cazas seguían sobrevolando la zona, los guardaespaldas obligaron al primer ministro a abandonar el lugar rápidamente. En los últimos días varios dirigentes hebreos, incluido un ministro, han lanzado amenazas directas contra Haniye diciendo que no puede considerarse a salvo mientras las milicias disparan cohetes contra la ciudad de Sderot. En las últimas horas los cazas han llevado a cabo una decena de salidas para bombardear la franja de Gaza con un balance de nueve heridos, incluido un niño. Los milicianos y simpatizantes de Hamás han abandonado desde hace días todos los edificios que usan habitualmente para evitar ser alcanzados por los misiles. Los bombardeos, que en nueve días se han cobrado la vi- da de al menos 13 civiles y 25 milicianos, no han conseguido detener los cohetes de fabricación casera que dispara Hamás contra Sderot. Las milicias lanzaron ayer una decena de cohetes que causaron cuatro heridos leves y algunos daños materiales. Desde el inicio de estos ataques una mujer israelí ha muerto por el impacto directo de un Qasam. Cinco facciones palestinas celebraron una reunión en Gaza para estudiar la situación, pero Hamás parece decidido a continuar disparando cohetes hasta que Israel se comprometa a detener las operaciones militares en Gaza y Cisjordania.