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Viernes 25 de Mayo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.399. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. ACTUALIDAD NATURAL Mónica FernándezAceytuno LA CLAVE H Ronald Reagan saluda a Felipe González en presencia del Rey, durante su visita a España en 1985 La química de Felipe Ron Los diarios de Ronald Reagan sacan a la luz una inesperada familiaridad con Felipe González y una profunda admiración por la Monarquía española, además de recuerdos sobre paisajes y regalos TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ FOTO: JAIME PATO la vista de los detallados diarios que escribió Ronald Reagan durante sus decisivos ocho años en el despacho oval, publicados finalmente esta semana en una fascinante retrospectiva de 767 páginas, José María Aznar no sería el único ejemplo de química personal entre los ocupantes de la Casa Blanca y la Moncloa. El gran comunicador recuenta su viaje a España en mayo de 1985 y su entrevista con el entonces jefe del Gobierno, Felipe González. Una reunión en la que Reagan se despachó a fondo sobre el problema de los sandinistas en Nicaragua pero con la impresión de que no tendría graves problemas con el dirigente socialista: Para cuando nuestra reunión había terminado, éramos Felipe Ron Como si estos habitantes en las antípodas de la política se hubieran conocido de toda la vida, Reagan describe a González como una mezcla de presidente y primer ministro pero con un desagradable calendario de trabajo. Ya que justo después de tratar con Ron se esperaba en Madrid al sandinista Daniel Ortega, destacada preocupación de la Casa Blanca en la recta final de la Guerra Fría. En realidad, el primer encuentro de Felipe Ron tuvo lugar el 21 de junio de 1983 en Washington. El anfitrión americano describe al político español como agudo, brillante, agradable, un joven líder moderado y pragmático Según comenta Reagan, creo que congeniamos bastante bien, que era lo que él quería, y le di alguna lección sobre Centroamérica Aunque un año después, Reagan también recibe a Manuel Frago (sic) deseando que ójala los conservadores tuvieran el poder en España. Durante la visita oficial de 1985, Reagan también recuerda que durante un protocolario intercambio de regalos en La Zarzuela recibió una hermosa silla de montar, que hará más elegantes nuestros establos Con mención especial para Nancy Reagan, que durante una visita cultural fue persuadida a unirse a unos estudiantes para bailar el flamenco Y con la consiguiente foto exótica publicada al día siguiente en todos los periódicos del mundo. Al despedirse de los Reyes, Ronald Reagan reflexiona sobre la sencillez de la Familia Real y utiliza terminología marinera para destacar: La Monarquía, como ancla a barlovento, es un factor importante para mantener a España en una senda democrática, y el Rey está dedicado a ese propósito. Él y yo tenemos una relación sólida y su amistad hacia Estados Unidos es sincera y duradera Ya a bordo de su avión oficial, el legendario Air Force One Reagan se fija en lo mucho que se parece el paisaje ibérico al de su querida California. A emingway dijo que cuando se escribe bien y con sinceridad de una cosa, esa cosa significará después otras muchas cosas pero se hartó de afirmar que El viejo y el mar no ocultaba simbolismos, y que el viejo era el viejo, y que el mar era el mar. Mi marido sostiene que los servicios secretos buscan una clave oculta en mis palabras, por escribir del pájaro moscón, en plena campaña electoral, disponiendo de una columna. Tiene razón. La columna es el único lugar donde se puede hacer el más libre de los discursos hasta el punto final, sin miedo a verse interrumpido. No creo que exista mayor lujo. Claro que, últimamente, asistimos con inusitada frecuencia a la caza del columnista. La manera en la que los demás nos quedamos, recuerda a la caza de las gacelas en el desierto, tal y como la describe Morales Agacino en un boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural en 1949: Las gacelas no fogueadas presentan un comportamiento, ante la aparición de un coche, verdaderamente insospechado; son de una ingenuidad venatoria que maravilla. Lo ven llegar, observan cómo se para, miran a los hombres cómo cargan sus armas, oyen silbar las balas, escuchan las detonaciones de los disparos y nada, tan inmóviles como al principio. Cae una de ellas, y continúan impasibles con las orejas en expectación Y eso es lo que me asusta de la política: vivir bajo un Gobierno que no admita la crítica en sus propias filas. Menos mal que existen las urnas. Por la fecha en la que se celebran estas elecciones, sobrevolarán los colegios electorales, con sus chirridos de acantilado, los vencejos. Y los vencejos son los vencejos, y las urnas son las urnas.