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ABC VIERNES 25- -5- -2007 La población de tigres de Bengala cae en la India un 60 por ciento en sólo cinco años 97 Hallan en España la prueba de que algunos dinosaurios podían nadar El rastro, de unos 15 metros, está en la parte riojana de la cuenca de Cameros A. A. L. MADRID. Un equipo de investigadores dirigidos por Rubén Ezquerra, de la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja, ha descubierto un rastro bajo el agua constituido por doce huellas consecutivas que suponen la prueba más firme descubierta hasta el momento de que algunos dinosaurios eran capaces de nadar. Su descubrimiento se publica en la revista Geology de la Sociedad de Geología Americana. El rastro, que tiene una longitud de 15 metros de largo, se encuentra en el yacimiento de La Virgen del Campo, en la cuenca de Cameros, en La Rioja y contiene el primer registro largo y continuo de natación llevada a cabo por un dinosaurio terópodo no aviar. Los investigadores descubrieron las marcas en una amplia área conocida por su abundancia de rastros de dinosaurios terrestres que datan de inicios del Cretáceo, hace 125 millones de años. El rastro consiste en seis pares asimétricos de entre dos y tres marcas de raspaduras cada una que se conservan en una capa de piedra arenisca, y que miden unos 50 centímetros de largo y 15 de ancho. El espacio entre ellos sugiere una zancada submarina de entre 2,43 y 2,71 metros. Según Loic Costeur, del Laboratorio de Geodinámica de la Universidad de Nantes (Francia) y coautor de este trabajo de investigación, las marcas en forma de S revelan una imagen de un gran animal que flotaba pisando el sedimento a medida que nadaba en aproximadamente 3,2 metros de agua. Las ondulaciones de las superficies de localización indican que el dinosaurio nadaba contra la corriente, esforzándose para mantener su rumbo. El dinosaurio nadaba con movimientos alternativos de los dos miembros posteriores en un movimiento pélvico de remos explica Costeur. Un estilo de natación que amplifica el movimiento de caminar de forma similar a la de los modernos bípedos, incluyendo a las aves acuáticas según el investigador. La cuestión de si los dinosaurios eran capaces de nadar ha sido estudiada durante años por los investigadores. Hasta ahora, sin embargo, existían muy pocas evidencias que documentaran este comportamiento. Nuevas investigaciones El rastro de La Virgen del Campo abre la puerta a algunas nuevas áreas de investigación explica Costeur. Para este investigador, los nuevos modelos biomecánicos aumentarán el entendimiento de la fisiología de los dinosaurios y sus capacidades físicas, así como la visión de los nichos ecológicos en los que vivían Los terópodos forman un gran grupo que comprende todos los dinosaurios carnívoros depredadores de todos los tamaños. Tenían dos patas trase- Sobre esta recreación de un dinosaurio terápodo nadando, algunas de las marcas encontradas en la cuenca de Cameros ABC El espacio entre las marcas sugiere una zancada submarina de entre 243 y 271 centímetros ras largas y fuertes para correr, y una cola musculosa que les servía para mantener el equilibrio. Casi todos los dinosaurios de este grupo tenían tres dedos orientados hacia el frente y provistos de afiladas garras, y un cuarto dedo una con ga- rra dirigido hacia atrás. Las patas delanteras eran cortas y con afiladas zarpas. En sus grandes mandíbulas había hileras de dientes como puñales para despedazar a sus presas. Los terópodos vivieron durante toda la Era de los Dinosaurios. Los primeros eran casi todos pequeños y ligeros. Podían correr a gran velocidad sobre sus patas traseras, largas y fuertes, a la caza de insectos y pequeños lagartos. El famoso Tyrannosaurus rex pertenecía a este grupo de los terópodos. Este animal, el carnívoro terrestre más grande y feroz de todos los tiempos, podía desgarrar a sus presas de un solo bocado. Medía 15 metros de largo y 6 de alto. Un auténtico gigante. Más información en: http: www. geosociety. org Contracorriente Un cuello de botella genético, origen de una neuropatía en la etnia gitana ABC MADRID. Un estudio en el que ha participado la doctora Carmen Espinós, del Instituto de Biomedicina de Valencia (CSIC) ha contribuido a mapear la genética y el origen de la enfermedad de Charcot- Marie- Tooth (CMT) en las familias españolas de etnia gitana. Se trata de un mal neurodegenerativo hereditario que afecta a 28 de cada 100.000 personas, que no es exclusivo de ninguna raza en particular, y que presenta gran diversidad clínica y genética, con más de 30 genes relacionados con su desarrollo. Los síntomas, que empeoran con la edad, afectan principalmente a la motricidad de las extremidades, y se deben sobre todo a la pérdida de mielina, la vaina que recubre las fibras nerviosas y conduce el impulso eléctrico. Dada su acusada prevalencia entre la población gitana, Espinós y su equipo analizaron genéticamente a 20 familias afectadas por esta dolencia. Dos de las variantes previamente asociadas a la etnia gitana aparecieron en siete familias. En las trece restantes, la investigadora rastreó la presencia de mutaciones en el gen SH 3 TC 2 del cromosoma 5, defectos que en pacientes caucásicos se habían identificado como causantes de una forma de la enfermedad conocida como CMT 4 C, cuyo cuadro clínico se asemejaba al de algunos de los participantes en el estudio. El resultado fue positivo: diez de las trece familias- -la mitad del total de casos examinados- -presentaban CMT 4 C por mutación en este gen, y nueve de ellas con una misma alte- ración, p. R 1109 X, la sustitución del aminoácido arginina en la posición 1109. La aparición de una misma mutación en familias distintas es un ejemplo, según los autores del trabajo, del efecto cuello de botella cuando una población se ve drásticamente reducida, pierde variabilidad genética. En tal circunstancia, cualquier mutación puntual en un individuo se amplificará en la comunidad cuando esta crezca de nuevo. En el caso del gen SH 3 TC 2, y de acuerdo con las conclusiones del modelo matemático utilizado por los científicos, la mutación p. R 1109 X surgió, probablemente, a finales del siglo XVIII, y se transmitió después a las generaciones sucesivas.