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20 ELECCIONES 27 M CAMPO DE AGRAMANTE ESPAÑA LA OTRA CAMPAÑA VIERNES 25 s 5 s 2007 ABC Joaquín Leguina s Diputado del PSOE por Madrid Esteban González Pons s Consejero del Gobierno valenciano NACIONALES DE GURÚS Y QUERELLAS En la probable baja participación tendrá que ver el mensaje esquizofrénico de los grandes partidos LA AMIGA DE LA CHICA ERA D HONDT ¿Para qué sirven entonces los maratones mitineros del presidente y del líder de la oposición? A todo hijo de vecino se le pone el cuerpo sociólogo en época electoral, y juega a hacer su propia encuesta a brujería demoscópica es una alquimia de bar, autobús y mesa camilla que no tiene vademécum. A todo hijo de vecino se le pone el cuerpo sociólogo en época electoral y juega a hacer su propia encuesta, como jugamos a Seleccionador Nacional cuando volvemos a ver pasar los cuartos de la Eurocopa, o a fotógrafo de National Geographic con nuestra primera cámara digital. Pero el caso es que, para el buen catador de la realidad social, estas encuestas tabuladas entre cañas y tapas son casi tan fiables como la encuesta de los votos que es el lazo cursi que los políticos le ponemos a la jornada electoral cuando nos preguntan qué hay de lo tuyo Las otras, las de los periódicos y los partidos, tienen cada T al y como están hoy distribuidos los dineros públicos, estas elecciones del domingo son más relevantes para la vida de los ciudadanos que cualesquiera otras. Sin embargo, es muy probable una participación menor que la que se da en unas generales. ¿Por qué? Algo tendrá que ver en ello el mensaje esquizofrénico que los grandes partidos envían al electorado a través de la omnipresencia de sus líderes nacionales que, a la postre, resulta confundidora, pues tanto Rajoy como Zapatero llevan al primer plano de la atención pública asuntos que poco tienen que ver con lo que, de verdad, se dirime en estas elecciones. En efecto, ni la política antiterrorista va a cambiar tras los comicios del día 27 ni otras querellas interpartidarias nacio- nales se resolverán en las urnas el próximo domingo. ¿Para qué sirven entonces los maratones mitineros del presidente y del líder de la oposición? Sirven para mantenerse ellos en el candelero mediático y, sobre todo, para convertir estos comicios en una primera vuelta de las próximas elecciones generales. Una interpretación, ésta de la primera vuelta, tan virtual como falsa. Y, ya se sabe, todo intento de engaño conduce al desistimiento electoral. Por otro lado, es de suponer que los gurús que dirigen las campañas, disfrazados de asesores áulicos, piensan que esas presencias de los líderes nacionales, a menudo preñadas de dramatismo, ayudan a fijar el propio electorado. Una especie de a mí la Legión que, la verdad, no viene a cuento. L Las encuestas tabuladas entre cañas y tapas son casi tan fiables como la encuesta de los votos vez más parte cocinada y menos cruda, y empiezan a emplearse como sucedáneo porcentual de los carteles electorales, de modo que, lejos de pronosticar un resultado, juegan a crearlo, animando a un electorado y desmotivando a otro. Aquella foto fija de antes se han convertido en el cámara que intenta decidir quién será la instantánea y quien se quedará fuera del marco. Son, en cierto modo, como ese adolescente que le dice a la amiga de la chica que le gusta, si puede preguntarle si querría salir con él. Hay que contar con que la pregunta es sugerida y que la intermediaria puede tener algún interés en el resultado final, ¿o cuántas respuestas sesgadas no han acabado con el chico saliendo con la amiga de la pretendida?