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ABC JUEVES 24 s 5 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA SI BEBES, NO VOTES E conoce que le han cogido el gustillo. Desde que el 13 de marzo de 2004 convirtieron la jornada de reflexión en una asonada antidemocrática que, con el conveniente atrezzo de las Producciones Rubalcaba, provocó un vuelco in extremis del resultado electoral, algunos socialistas parecen haberse aficionado a redondear las campañas con una traca de fin de fiesta. A falta de una guerra contra la que protestar y de un atentado que manipular, para este sábado han elegido el botellón como leit motiv de la algarada, y les están preparando a IGNACIO algunos alcaldes del PP CAMACHO unas vísperas moviditas a base de alcohol y bronca. No está nada mal pensado, puestos a envenenar sin escrúpulos el ambiente: si las autoridades toleran la concentración, se encontrarán con las calles tomadas por una macrocogorza juvenil que intimidará a los vecinos justo antes de ir a votar, y si la atajan mandando a los guardias, tendrán garantizada una noche de disturbios al estilo de las banlieues francesas. En ambos casos está bien claro que la jornada de comicios se resentirá de las alteraciones que sobrevengan. De momento están bajo el foco de tensión Granada y Madrid, habiéndose detectado en la primera la huella cibernética de ordenadores del PSOE, pero ya andan circulando otras convocatorias más disimuladas en distintas ciudades, todas con alcalde del Partido Popular. Qui prodest. En lo de Granada descarto la mano del candidato Javier Torres Vela, que es un caballero que presidió con elegancia y buen talante el Parlamento andaluz, pero no la de algunos aparatchiks de nuevo cuño imbuidos de la moral nihilista del todo vale y del fin que justifica cualquier marrullería tramposa o golpe bajo. Existen evidencias, y existen precedentes. Y en Madrid, hace tiempo que a Gallardón le quieren buscar problemas formándole en Malasaña un trasunto antisistema del 2 de mayo, con los municipales de mamelucos frente a una kale borroka de jóvenes borrachos de litrona y mala leche. Lo que está claro es que desde que ocurrió lo que ocurrió hace tres años, cualquiera puede violar impunemente la jornada de reflexión, cuyo sentido quizá haya que replantearse si ciertos demócratas de nueva hornada persisten en trocarla en jornada de agitación. Lo que se pensó como un día de serenidad para meditar el voto tras el fragor de la campaña está convirtiéndose en un campo de Agramante sembrado de discordia, manipulaciones y alteraciones de la normalidad electoral, diseñadas al objeto de mantener la tensión para movilizar a los más radicales. La cuidadosa demolición de los pactos de la Transición emprendida por el zapaterismo ha llegado ya incluso a algunos ritos fundacionales de la liturgia democrática, cuya limpieza importa a algunos bastante menos que el resultado. Algo se está pudriendo aquí cuando se sustituye la tranquila ceremonia de la libertad por el aquelarre de la borrachera, la revuelta y el alboroto. S MERKEL- SARKOZY, NUEVAS SEÑALES L nuevo presidente de la República inauguraba su mandato en el Elíseo el 16 de mayo. Luego presidía un almuerzo. Apenas llegado el postre, salía hacia Berlín. Le esperaba, con honores militares, la canciller. Se encerraron de inmediato en un despacho para acordar el plan y calendario del nuevo tratado de la Unión Europea. Lo urgente es sacar a Europa de su estado de congelación. Angela Merkel y Nicolas Sarkozy son dos cabezas prácticas. Sarkozy revela sus primeros pasos: no va a gobernar de espaldas a media Francia. No ignorará al 47 por cien de los votantes. Demostrará que no busca una política de enfrentamiento, este es el nuevo giro. Cuando el choque llegue, si llega, sabrá afrontarlo. Entre tanto busca la concordia. Vuelve de Berlín, forma un gobierno al frente del cual nombra a un reformista de calidad, François Fillon. El cargo más visible, Asuntos Exteriores, va a parar al fundador de Médicos sin Fronteras, Bernard Kouchner, que ha hecho campaña por Ségolène Royal, contra Sarkozy. Amigo de Richard Holbrooke, autor con el presidente Clinton DARÍO de la negociación de paz de Bosnia, VALCÁRCEL 1995. Se puede ser atlantista y no entusiasta de Bush. Kouchner explica el domingo, primera página de Le Monde, por qué ha aceptado. La política exterior de una nación no es la de un partido. Para Kouchner, Europa es la cuestión central. Quien marque la línea será Sarkozy: pero respetará los equilibrios. El relanzamiento de Europa es para Francia una ineludible necesidad. Moneda y Derecho han sido conseguidos. Instituciones y Defensa faltan por conseguir. La derecha moderada americana o el Partido Demócrata defenderán el proyecto europeo. Europa será rival comercial, pero aliado civilizacional, lo cual cuenta más. La extrema derecha americana, ya lo hemos visto, torpedeará todo avance de Europa, con sus aliados europeos, generalmente tapados. Merkel y Sarkozy llegan a un acuerdo sobre qué E hacer y en qué plazos. Jacques Delors o Helmut Kohl, las voces más autorizadas, han confiado más en la fórmula parlamentaria de Sarkozy que en el dudoso referéndum defendido por Royal. Con una sola voz, Merkel y Sarkozy propondrán un tratado breve, pero no de mínimos. Si el proyecto mantiene sus dos partes centrales (primera y tercera) y si el calendario se cumple, habrá gran masa crítica detrás: Italia, España, Benelux y los nórdicos darán su respaldo, además de cuatro países menores, pero de gran historia, Grecia, Austria, Irlanda, Portugal. La duda, una vez más, viene del Reino Unido. Gordon Brown no perderá el tiempo en hacer la guerra si tiene enfrente a 14 estados sobre 15. No se enfrentará. Preferirá el interior. Quedan los nuevos doce miembros, pero esta es otra historia. El problema está en Gordon Brown, lo decíamos el pasado jueves. Gran Bretaña habrá de decidir ante un posible ultimátum: sí o no al euro, una opción monetaria y comercial, pero ante todo política. Brown es hombre de ideas, lo contrario de un ideólogo. Pegado a la realidad, alérgico a los grandes discursos. Si Reino Unido aceptara, la opción europea entraría en aguas seguras, por fin. Los 500 millones de europeos sabrían defenderse y avanzar. Si la ambigüedad se prolongara, habría riesgos impredecibles para la Unión, submarinos al acecho. También para los británicos, maltratados por Bush, ignorados. El mercado comunitario podría funcionar con 440 millones de consumidores: pero los 60 millones de británicos son ejemplares, grandes europeos. Amamos a Inglaterra y a sus cinco puertos más que a nosotros mismos (les cinque ports ante el Canal, titulados en francés antiguo, tal como suena, una historia de amor- odio, unión y discordia con los europeos continentales, Hastings, New Romney, Hyte, Dover, Sandwich, revisitados 552 años después de la guerra de las Dos Rosas) Delors lo advertía en marzo: Cuando yo no esté en el mundo, quizá la Unión amenace con desintegrarse. Los ingleses serían los primeros en deplorarlo. Lástima, era un bello proyecto...