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ABC MIÉRCOLES 23 s 5 s 2007 Choque sangriento en el Líbano INTERNACIONAL 35 HORIZONTE Ramón Pérez- Maura LOS ENEMIGOS DE AL- QAIDA n 1983 los palestinos refugiados en Trípoli expulsaron de esa localidad septentrional libanesa a Yasser Arafat. El rais de ese pueblo sin Estado no volvería a hollar suelo libanés. Los palestinos del campo de refugiados de Naher al- Bared, en las afueras de Trípoli, volvían a alzarse en armas el pasado domingo. Y una vez más lo hacían contra hermanos árabes. Las circunstancias han cambiado en los veinticuatro años transcurridos desde que Yasser Arafat se echó al mar moralmente destrozado, con la mirada perdida en el horizonte, como queda reflejado en la contraportada de su excelente biografía Behind the myth: Arafat and the Palestinian Revolution de Andrew Gowers y Tony Walker. Lo que ahora nos encontramos es que el campo de refugiados- -neologismo de paupérrimo arrabal -es en realidad una base de Al Qaida. Y no sólo una base, sino que Naher al- Bared es el perfecto exponente de la verdadera identidad de esos islamistas. Ha quedado reiterado en estas páginas que el objetivo de los terroristas islámicos son todos los que para ellos son somos infieles. Y ahí los cristianos representamos el ejemplo paradigmático. Pero ahora, en la Trípoli libanesa, tenemos un ejemplo más sutil- -y, si cabe, más revelador. En las calles de Naher al- Bared luchan árabes contra árabes. Y aunque el Ejército libanés sigue teniendo un porcentaje relevante de cristianos entre su oficialidad, en la clase de tropa la cantidad de no musulmanes es exigua. Es decir, Al- Qaida libra una Jihad en la que el Ejército de un país mayoritariamente musulmán, se ha convertido en objetivo. Una guerra que es la primera desde Afganistán en la que Al- Qaida confronta abiertamente a un Ejército tradicional. Y lo hace en un feudo de notable influencia siria e iraní. Los datos son evidentes y lo evidente no se discute. La Alianza de Civilizaciones puede esperar a mejor ocasión. Los patrocinados de Irán se han sublevado en el Líbano contra el legítimo Gobierno culpable de haber sido elegido en las urnas. Y no aceptarán que se investigue el asesinato de Hariri. Ni democracia ni justicia. Vade retro, Satanás E Un muchacho palestino corría ayer cerca de una barricada en el campo de refugiados de Bedawi, al norte del Líbano AFP Las protestas contra el Ejército hacen temer una revuelta palestina en el Líbano Miles de personas aprovecharon los 40 minutos de alto el fuego para huir del campamento sitiado s Los muertos superan ya el centenar en sólo tres días LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL TRÍPOLI. Por la culpa de diez, de veinte o de treinta individuos, un campo entero de refugiados está siendo masacrado La voz de Aisha Laila, de 40 años y vecina rehén del Nahr Al- Bared hundido durante tres días bajo las bombas, sonaba desesperada por teléfono pidiendo leche, agua o pan para sus hijos. Los servicios cargados de ayuda humanitaria de la ONU y de la Cruz Roja tampoco pudieron atravesar ayer la línea roja de fuego, después de que una tercera tregua, y van tres en tres días, naufragara en medio de una nueva cascada de explosiones que reventaron la vaga ilusión de una calma. En esos apenas 40 minutos miles de habitantes del reducto aprovecharon a mediodía para empaquetar cualquier cosa en sus coches y salir a toda prisa sacudiendo banderas blancas de paz desde las ventanillas. ¿Qué está haciendo el Ejército? ¿Se creen que están combatiendo a los israelíes? se preguntaba desorientado y roto Mahmoud Tayyar, en una demostración de que, si Fatah al Islam se cuenta como un grupúsculo con escaso apoyo entre la población de Nahr Al- Bared, los insistentes bombardeos militares están empezando a enloquecer a sus vecinos. Y con ellos, los de otros campos de concentración palestinos, que ayer reventaron en protestas para exigir el fin del asalto militar. Docenas de personas salieron a la calle en An el Haluwi, el mayor de todos los campamentos del Líbano y cercano a Sidón, a gritos y quemando ruedas de coche en su marcha, al tiempo que la revuelta se reproducía también en el campo de Rashidiye. Haciendo crecer el temor a que la escalada de ira incendie como la pólvora también los otros once sitios palestinos del País del Cedro, donde habitan más de 400.000 hombres y mujeres y, entre ellos, inquietantes facciones armadas que con frecuencia guerrean entre sí en nombre del extremismo islamista. Tal y como Fatah Al Islam quisiera: Extender la violencia más allá de Trípoli, a todo el Líbano En apoyo a la comunidad palestina, la Autoridad Nacional hizo público que su jefe de filas, Mahmmud Abbás, está mediando entre el grupo armado y el Gobierno para hacer remitir la violencia y que su petición es que el Ejército libanés interrumpa sus ataques para dejar salir a los heridos y poder facilitar las labores de rescate aunque el rais dejó claro que no está de parte de Fatah Al Islam. No tiene conexión ni relaciones con Al Fatah, ni con Hamás, ni con la OLP señalaba un portavoz. No obstante, la sombra de una revolución intensificaba ayer las manifestaciones oficiales de apoyo al Ejército, incluida la del presidente Emile Lahoud, que hizo un llamamiento para que el pueblo respalde a su débil fuerza militar. La Liga Árabe, reunida en una cita extraordinaria, condenaba las acciones criminales perpetradas por el grupo suní. Sobre todo después de los contradictorios mensajes lanzados ayer por Abu Salim Taha, el portavoz de la milicia de Fatah Al Islam atrincherada detrás del escudo humano de los 30.000 habitantes de Nahr Al- Bared, que primero anunció un cese el fuego unilateral con inicio a las 2: 30 hora local para permitir la entrada de ayuda, mientras que después hubo otro comunicado en el que dejaba clara la disposición de la banda de luchar hasta la última bala No hubo tal cese el fuego, más bien todo pareció una trampa. Cuando se acercaban los primeros convoyes humanitarios, según la cadena de televisión libanesa LBC, el disparo de un francotirador apostado en un tejado contra el Ejército volvió a desencadenar los tiroteos, y en respuesta el lanzamiento de proyectiles de mortero. El número de víctimas mortales se calcula ya en un centenar. Siria, por su ministro de Exteriores, negó ayer toda conexión con Fatah Al Islam. Que salgan los heridos La trampa del cese el fuego La Cruz Roja ABC. es Vídeo y galería de imágenes sobre el enfrentamiento en el Líbano en abc. es internacional