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Martes 22 de Mayo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.396. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte EL SOCIALISTA NEOCON rase una vez una modelo a la que preguntaron si se sentía feminista y respondió que no, que se sentía femenina. La buena señora pensaba quizá que el feminismo era una tendencia sexual o la última moda de las pasarelas. Recuerdo la gloriosa respuesta cada vez que algunos intelectuales de izquierda europeos opinan sobre los neocon. Me temo que también los confunden con una tendencia sexual o con la última moda de las pasarelas. Por eso tengo mis esperanzas puestas en Bernard Kouchner, el nuevo ministro de Exteriores francés, para no tropezar con una sola sandez más sobre los neocon. He aquí que, sin búsqueda de fantasmas en el malvado imperio americano, la izquierda europea va a tener un ejemplo salido de sus propias filas de lo que significa ser neocon en política exterior y de defensa. Creer, como Kouchner, en el derecho de injerencia, en la obligación de las democracias de salvar de sus dictadores a los oprimidos de otros países y en la necesidad de usar la fuerza militar cuando el dictador no se va por voluntad propia. En un libro de conversaciones con su viejo amigo Daniel CohnBendit, publicado en Francia en 2004, Kouchner, que apoyó la guerra de Irak, le decía sobre la intervención: Francia y Alemania no han intentado proteger a quienes morían sino que han jugado a actuar contra su adversario, es decir, Bush. Y le explicaba por qué la guerra es a veces una obligación democrática, con las palabras que le repitieron una y otra vez en el Kurdistán: Sí, esperamos las bombas, porque sin bombas nadie liberará este país. Sí, sabemos que habrá muertos. El precio de la libertad será muy duro. É La famosa estatua de Copenhague, vestida con chador el pasado domingo AP Baile de disfraces en Copenhague Después de la polémica con el islam a raíz de las caricaturas de Mahoma, los daneses vuelven a jugar con fuego. La Sirenita de Copenhague ha aparecido con chador, en un gesto de provocación que roza lo grotesco CARMEN VILLAR MIR e un tiempo a esta parte, la famosa estatua de la Sirenita de Copenhague, símbolo de la ciudad y una de las mayores atracciones turísticas de la capital danesa, sufre actos vandálicos. Últimamente la bella sirena se ha convertido, muy a su pesar, en portavoz de los sentimientos religiosos y políticos de los ciudadanos del reino nórdico: Tan pronto aparece vestida con un chador musulmán como con el atuendo del Ku Klux Klan. Ocurrió en la madrugada del pasado domingo cuando un vecino de la capital danesa avisó a la Central de Alarma que unos desconocidos estaban vistiendo a la estatua de musulmana. Cuando la Policía llegó al puerto donde la Lille Havfrue permanece impasible desde hace casi un siglo sentada en su roca mirando al Báltico, pudieron comprobar que estaba cubierta por un chador negro. Los agentes de la Policía de Copenhague retiraron con prisas esa vestimenta pero la noticia, que ya estaba en la calle y en las televisiones, avivó el debate político sobre el inminente dictado de una nueva ley que prohibirá el uso del velo islámico dentro del territorio danés y de las discusiones sobre la posibilidad de que una musulmana ocupe un sillón parlamentario. Veinticuatro horas más tarde, cuando todavía no se habían apagado los ecos del escándalo del domingo, la Sirenita de Copenhague tuvo una vez más una visita inoportuna que no la dejó disfrutar el domingo de su dulce sueño, y apareció de blanco con la clásica capucha de la organización racista Ku Klux Klan. Un espectáculo tan grotesco como el anterior, portador de un nuevo mensaje político. No es ésta la primera vez que la sirenita flirtea con el islam. En el año 2004, con motivo de la polémica sobre qué países podían entrar en la Unión Europea, apareció tocada con chilaba negra y una banderola con la inscripción: ¿Turquía en la Unión Europea? claro signo de protesta contra un pueblo con tradiciones orientales. Inspirada en una de las sagas del hacedor de cuentos H. C. Andersen y obra del escultor Edvard Eriksen, la Sirenita de Copenhague ha sufrido a lo largo de los años dos decapitaciones y la amputación de un brazo. Hace poco las autoridades danesas decidieron trasladar la estatua a algún sitio donde permaneciera en paz sin ataques de los gamberros. Sin embargo esa decisión fue rechazada ya que la leyenda cuenta que esta casi diosa, hija del rey del Mar Erik, protege a la capital de invasiones. Retirarla de su pedestal sería desafiar a los dioses y Copenhague sufriría grandes tragedias. D