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ABC MARTES 22 s 5 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 81 José María Merino: La historia de la humanidad pasa por la literatura El autor leonés presenta su nueva novela, El lugar sin culpa TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Jóvenes que viven con sus padres pero en rebeldía, un crimen embozado, El Intrépido Buceador, El Apuesto Oficial, El Hombre de los Tesoros, El Poeta Suicida, El Forastero Sanguinario, una protagonista con nombre real, Ángela Gracia, inmersa en conflictos con su madre, su hermana, y su hija, habitan, entre otras personas y cuestiones, en El lugar sin culpa (Alfaguara) nueva novela de José María Merino, un creador que no se despega de la Literatura- a través de ella se conocen y se entienden cosas tanta es su pasión por ella. En esta ocasión, lleva a sus personajes a una pequeña isla, donde una bióloga, la doctora Gracia y su circunstancia, componen la parte realista, mientras que otros personajes son arquetipos con el fin, informa el autor, de que la novela tenga, también, una perspectiva mítica -Ésta es la primera vez en que la otro de sus afanes: observar a las lagartijas, un modelo para la metamorfosis que ansía. La incomunicación que domina la sociedad actual está presente y con fuerza en esta novela, aunque, eso sí, existe un cobertizo- -Un Lugar Sin Nombre- en el que los escasos habitantes de la isla se reúnen en tertulia. ¿Existe la incomunicación total y absoluta? Sé de un desierto de ermitaños que se encuentran anualmente. Nuestra especie no se debe al silencio. Lo peor son las nuevas tecnologías que nos conducen a la comunicación virtual, pero la auténtica es la que mantenemos usted y yo en este momento. Discutir, conversar es lo propio del ser humano. Internet es un vehículo de noticias, pero la carne y la sangre están en el diálogo personal ¿La paz de la isla es real o falsa? La isla es un espejo de la Naturaleza que es inconsciente, ajena a quienes la habitan, porque ellos pertenecen al mundo de la moral, de la conciencia. Por eso sus conflictos no se pueden fundir con la Naturaleza Merino está convencido de que la incomunicación construye, en sentido geométrico, más incomunicación. Por otra parte, la comunicación no significa renunciar a uno mismo. Hablo con mi mujer, con mis hijas, aunque tengamos posturas divergentes. Lo importante es que hablamos -Hace ya años, Antonioni plas- El escritor alemán, ayer en Madrid, durante la presentación de su libro JULIÁN DE DOMINGO Cuando creces en el fascismo luego te hallas ante la nada Günter Grass presenta sus memorias, Pelando la cebolla y confiesa que nos sedujeron y dejamos seducir por lo nazi ANTONIO ASTORGA MADRID. En febrero del pasado año Günter Grass compró un kilo de cebollas en un mercado cercano a la Puerta del Sol. Subió las liliáceas a su ático, las ordenó sobre una mesa y las retrató. Grass, además de escultor y escritor, es pintor. En Madrid cinceló sus memorias, dibujó la portada del libro, y en Madrid ha comenzado la gira mundial de presentación de Pelando la cebolla (Alfagura) su obra más lírica, dicen. Bajo la primera piel, crepitante, halló la siguiente, que libera húmeda una tercera, bajo la cual susurran la cuarta y quinta. Y todas las siguientes exudan palabras demasiado tiempo evitadas, y también arabescos- -escribe Grass- como si algún traficante en secretos, desde joven, cuando la cebolla todavía germinaba, hubiera querido codificarse En agosto pasado se supo que Grass narraba en esas memorias cómo al final de la Segunda Guerra Mundial fue destinado a una de las 38 divisiones que llegaron a tener las terroríficas Waffen- SS Y las capas de la polémica no han dejado de sucederse. Pelando la cebolla narra sus años de juventud. Comienza con un Grass de doce años que va creciendo en el nacionalsocialismo: Vivo en esa ideología, que ejercía fascinación sobre mí. Nos sedujeron y nos dejamos seducir. No fui capaz de hacerme preguntas. Luego vino la posguerra, las ruinas, la búsqueda de mis padres... Grass aprende a hacer lápidas, pero en su interior anida el vacío: Cuando uno cree en esa ideología fascista, y tras el final de la Guerra, se encuentra ante la nada, y tiene que ir aprendiendo las reglas de la democracia. Hasta el último minuto creí en la victoria final Grass sobrevive con suerte, entra en acción sólo dos veces, y no llega a disparar su arma. En las últimas semanas de la guerra es herido y capturado por el ejército norteamericano el 20 de abril de 1945: Si no, hubiera acabado en Siberia, a manos de los rusos recuerda. A sus apenas 17 años conoce a un compañero de prisión llamado Joseph, que intentó convertirme al catolicismo con su voz queda, callada, fanática. Luego, cuando Ratzinger fue elegido Papa, me di cuenta de que pudo haber sido ese Joseph de prisión. Lanzo esa suposición en Pelando la cebolla Grass sostiene que ha sido víctima de una auténtica persecución por un pasado nazi convicto y confeso, que se le enquistó. Y que algunos colegas le han ajustado las cuentas de la cebolla, pero él sabe de muchos otros que cambiaron sus camisas marrones por las azules que viraron del nazismo al comunismo. Grass culpa a la propaganda de hacerle creer que Alemania estaba rodeada por el ejército bolchevique y el poderío anglosajón. Por eso abomina de los partidos populistas, que hoy son el gran peligro por su xenofobia Grass renegó ayer de ser la conciencia de Alemania- ¡lo devuelvo a quien me pusiera ese título! y afirma que seguirá escribiendo y abriendo la boca: Mis enemigos tendrán que seguir escuchándome. Recibí cartas de lectores mayores, que me decían que gracias a mi libro ¡por fin! habían podido hablar sobre la guerra con sus nietos, y de jóvenes, que me confesaban que ¡por fin! sus abuelos habían hablado con ellos de la guerra. Es un libro escrito con razón Más información en: http: www. alfaguara. santillana. es figura central de una obra suya es una mujer. ¿Ha sido complicado contemplar el mundo con mirada femenina? Creí en la victoria final -Un escritor o una escritora tienen que saber ponerse en el papel de un hombre o una mujer. Los seres humanos somos los seres humanos. No obstante, admito que me lo planteé como un reto. La isla también me ha dado muchas vueltas a la cabeza, porque, en cierta forma, es algo femenino. Espacios naturales En prisión conocí a un tal Joseph que, con voz queda, quiso llevarme al catolicismo. Pudo ser Joseph Ratzinger En este libro, Merino sitúa a la protagonista en la sociedad actual, con los problemas propios de una mujer independiente, pero que debe cargar con los problemas familiares. En su huida a la isla, conviene el novelista, quizá haya más deseo de escapar de sí misma que de los otros. Afirma que la mujer busca el silencio que acalla la conciencia, el aislamiento, la desmemoria Pero, en su opinión, el paraíso sin sufrimiento es un delirio. El dolor está ahí y nos acompaña donde quiera que vayamos. Huyendo no se afrontan los conflictos El escritor afirma que Gracia siente fascinación por la Naturaleza y, de hecho, el lector asiste a El aislamiento -Sí, ahí empezó la modernidad en este ámbito. La comunicación empieza en la familia, en la escuela. El autor, cuya nueva novela ha merecido el premio Torrente Ballester, anda dándole vueltas a un ciclo de espacios naturales. A la isla le seguirán una montaña, un lago. Cree que ser escritor es un privilegio, porque permite crear universos que emocionan. Y, dice, la literatura es la más grande escuela de comportamiento que se ha creado. Nos ha dado los valores más importantes y por ella pasa la historia de la humanidad. La ficción fue anterior a la ciencia mó lo tremendo de la incomunicación.