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ABC MARTES 22 s 5 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA MANTA UANDO el huracán malayo arrasó el Ayuntamiento de Marbella, Manuel Chaves tuvo que enviar de candidato a un paracaidista de su Gobierno porque no encontraba en la ciudad a ningún socialista relevante sin contaminar por la tentación de la mangancia. Los escasos justos de Sodoma quehabían quedadoasalvo delajusticiaestaban, para escarnio de los cien años de honradez, en la acera de enfrente: ningún concejal del PP resultó empitonado en la tumultuosa estampida queacabó con la mitad del ganado municipal encerrada en Alhaurín de la Torre. A Ángeles Muñoz, la candidata popular, lebastócon enseñarlasmanos impolutas para alzarse hasta la mayoría absoluta en las encuestas, porque el IGNACIO pueblo soberano, quehabía CAMACHO contemporizado durante tres lustros con los ladrones, se volvió de repentemuyescrupuloso. Notodo: algunospromotores y empresarios, acostumbrados a pasar por elaro de los cohechos, le han cogido el gustillo al sistema y recelan dela posibilidad de que se implante el juego limpio. Buen conocedor de esa enfermiza pulsión por dejarse esclavizar, Chaves ha tocado la tecla del miedo para atraerse a quienes temen un levantamiento de alfombras. Al primeroqueleinteresa noprofundizar demasiado la catarsis es a él mismo, que tendría que explicar para dónde miraban los suyos cuando los maletines con patas colapsaban la Milla de Oro. De modo que ha dejado correr sin tapujos la especie de que si gana el PP no habrá un euro de la Junta para inversiones y equipamientos, en un intento de sembrar el pánico en el hipersensible sector del dinero. Como además sabe quetarde o temprano tendrá que devolver las competencias urbanísticas, amenaza con el caos a un tejido inmobiliario que tiene 30.000 viviendas pendientes de legalizar, y que ya ha promovido una candidatura- bisagra que reclama sin ambages los votos del desmantelado gilismo. La consigna general es rodear de desconfianza al PP en una pintoresca coalición de intereses unidos por el temor a que se restablezca la normalidad. La paradoja del caso es que el candidato del PSOE, Paulino Plata, se ha convertido en el clavo ardiendo de los especuladores, dispuestos a cualquier cambalache con tal de mantener el turbio statu quo que aún queda en pie tras la tormenta judicial. Han sido tantos años de connivencia con el latrocinio que lo último que desean sus beneficiarios es una purificación colectiva. A Chaves tampoco le conviene que un tirón de esa manta a la que alude el presidiario Roca le deje al descubierto las vergüenzas de quince años de pasividad políticamente culpable, de modo que incita a una cohabitación deshonesta y propone abiertamente un trueque de poder por impunidad. Por supuesto, en nombre de la honradez, la estabilidad, el urbanismo sostenible y bla- bla- bla. Está por ver el veredicto de las urnas. La impresión es que esos ciudadanos que votaron reiteradamente a Barrabás quieren exculparse ahora crucificándolo. Si triunfa, a Ángeles Muñoz le espera un Ayuntamiento expoliado en una ciudad envilecida. Lo curioso es que, lejos de salir corriendo, parece que tiene ganas de sentarse en esa silla eléctrica tapizada con una manta húmeda y podrida. C POR FIN EL BACHILLERATO ZAPATERISTA L nuevo bachillerato- -suspender y pasar curso- -se contrapone no poco a los objetivos de competitividad y capital humano. Eso no es nuevo, pero la reincidencia en el dogmatismo pedagógico lastra de nuevo la posibilidad de una dinámica social más vertebradora, meritocrática, con una mayor movilidad del ascensor social. El primer perjudicado del buenismo educativo es el alumno de más bajo nivel social. En su conjunto, toda la sociedad sufre ese impacto. Según el semanario BusinessWeek en los índices de competitividad mundial los Estados Unidos ocupan todavía el número uno, seguidos por los tigres asiáticos, que son Singapur y Hong Kong. En esa franja más competitiva están también Luxemburgo, Dinamarca, Suiza, Islandia, Holanda y Suecia. Por otra parte, las economías emergentes van superando la distancia. En crecimiento destacan China, Corea, Rusia y Rumanía. Los datos proceden del Manual de Competitividad Mundial elaborado por una destacada escuela de negocios de Lausana. Entre los países estancados aparecen España, Finlandia, México, Brasil, Turquía y Suráfrica. Más VALENTÍ pronto o más tarde, estas naciones perPUIG derán su posición en la competitividad mundial si no mejoran su actuación en términos totales, dice el informe, elaborado a partir de factores múltiples, como producto interior bruto, capacidad comercial, tasas de teléfono móvil y educación superior. Incluso sin insistir en la desaceleración que algunos vaticinan, el actual crecimiento económico español no neutraliza datos como la fuga de la cantera científica o un esmirriado 1,13 por ciento de inversión en I+ D. Algunos analistas anuncian el espectro del paro para 2009. Se acelera el déficit exterior. Según el FMI, nuestra productividad es baja. En general, ha sido intempestiva la crisis en organismos reguladores como la CNMV En es. tas circunstancias, las modificaciones en el bachillerato introducen cierta entropía y ratifican una banalización de valores sustanciales, si es que nos mantenemos en la idea de que la competitividad requiere de la formación y de sistemas de aprendizaje avanzado y permanen- E te. La formación del ser humano y del ciudadano son más que compatibles con mejorar la productividad y ser más competitivos. En España la productividad por hora trabajada ha ido descendiendo en los últimos años. En algún momento, la Unión Europea intentará un despegue, y a los que se queden atrás les será más costoso que nunca ponerse al día. De momento, mejora el ritmo de actividad: se están revisando al alza las previsiones de crecimiento europeo. Aun así, en comparación con los Estados Unidos, queda mucho por invertir en infraestructura científica lo que los sabios de Lausana definen como un mix de educación superior, protección de patentes o inversión en I+ D. La pauta, claro está, consiste en la economía de conocimiento. Los antecedentes indican que la sociedad española tarda mucho en percibir los pros y contras de los cambios educativos. Llegado al poder, Zapatero borró de un plumazo las reformas de los gobiernos anteriores y reemprendió el camino del experimentalismo y la introducción de criterios laxos en la evolución de todo el sistema educativo. En la era del chip el ideólogo de la educación zapaterista todavía es Rousseau. Se confirma la anulación del sentido común en el mundo de la enseñanza. Calidad y exigencia no son veleidades de una utopía conservadora y autoritaria, sino el denominador común de las iniciativas y reformas que las sociedades abiertas emprenden en los Estados Unidos y en Europa. No es estrictamente una cuestión de gastar más, sino de incentivar mejor, de claridad de objetivos y de prudencia metódica. Eso, desde luego, no se consigue permitiendo que los alumnos salten de un curso a otro sin un mínimo de conocimientos, en el descrédito de nociones como la disciplina y el esfuerzo, desprestigiando el afán y la ambición de saber. El igualitarismo lleva ganadas muchas fases de esa confrontación esencial. Con el nuevo bachillerato, la excelencia sale perdiendo una vez más. Los plafones y telones de fondo que a Catalina la Grande le permitían viajar por Rusia sin ver pobreza ni penuria hoy sirven para transitar por el sistema educativo español y no cerciorarse de los paisajes de un fracaso. El problema es que luego lo ven todo los analistas de Lausanna, los del informe Pisa y los expertos de la OCDE. vpuig abc. es