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4 OPINIÓN MARTES 22 s 5 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro PREOCUPANTES NOTICIAS DESDE EL LÍBANO A inesperada irrupción de un nuevo grupo terrorista islámico en el norte del Líbano, con la expresa y manifiesta voluntad de cometer atentados contra quienes considera infieles representa una muy mala noticia para una zona sometida desde hace años a la violencia. La presencia de una fuerza multinacional- -en la que participa más de un millar de soldados españoles- -mantiene a duras penas la paz en el sur del país frente a las ambiciones desestabilizadoras del grupo proiraní Hezbolá, por lo que cuesta trabajo creer que la aparición en el norte de esta nueva banda, vinculada espiritualmente al islam extremista y Al Qaida, sea una mera casualidad. El Gobierno libanés lo ha relacionado con los últimos pasos para formar un tribunal internacional que juzgue y condene a los asesinos del ex primer ministro Rafik Hariri, tras los que se considera que pueden estar los servicios secretos del régimen sirio, teoría muy difícil de probar, pero que tampoco se puede excluir por completo. Con sus ataques indiscriminados, los criminales de Fatah al- Islam han hecho inevitable una intervención del Ejército gubernamental libanés, que a su vez ha provocado la muerte de civiles en un campo de refugiados palestinos, donde los terroristas se parapetan. Por desgracia para ellos, los palestinos llevan demasiados años siendo rehenes de los extremistas que hay en sus propias filas, y que no desaprovechan ninguna oportunidad para empeorar la situación y hacer más complicadas todas las perspectivas de paz. Igual que sucede en Gaza desde que Hamas ganó las elecciones el año pasado, donde los radicales que dicen hablar en nombre de la causa palestina, cuando no de todos los musulmanes del mundo, están contribuyendo a alejar cualquier posibilidad de solución para Oriente Próximo. Tampoco es casualidad que los terroristas de Fatah al- Islam hayan escogido deliberadamente un momento de extrema tensión en Gaza, cuando las guerras intestinas entre facciones palestinas y las represalias del Ejército israelí son el preludio de un nuevo periodo de grave violencia que provocará, sin duda, nuevos sufrimientos. La amenaza de los extremistas es evidente: mientras en el Líbano hacen lo posible por contribuir a la disolución de las estructuras del único estado multireligioso de la región, los líderes de Hamas anuncian en Gaza una oleada de ataques suicidas para provocar una guerra que borre a Israel del mapa. En estos momentos es necesario que la comunidad internacional apoye sin reservas al Gobierno legítimo libanés, porque está en juego no solamente una nueva guerra civil, sino la desaparición del país y su transformación en una base de operaciones para los terroristas. En este sentido, las reacciones de la Unión Europea y de Estados Unidos, respaldando al primer ministro libanés, Fuad Siniora, y la actuación del Ejército gubernamental, constituyen la respuesta más adecuada. L ¿EL TERCER PARTIDO? OS profesores e intelectuales vinculados al grupo cívico Basta Ya han impulsado una iniciativa política que podría culminar en la constitución de un nuevo partido político, bien en convergencia con Ciudadanos de Cataluña, bien como una organización nueva. Sus primeras propuestas ideológicas dan cuerpo a la profunda decepción que ha causado en numerosos intelectuales de izquierda la política pronacionalista de Rodríguez Zapatero, reflejada fundamentalmente en el menoscabo del principio de igualdad de todos los españoles y en el debilitamiento del Estado para satisfacción de los nacionalismos soberanistas. La idea que apadrinan, entre otros, Fernando Savater o Carlos Martínez Gorriarán implica una premisa importante en el actual momento político: el paso al frente de los pensadores e intelectuales que, desde posiciones de izquierda o centro- izquierda, desean impulsar un cambio político en España. Recientemente, Francia ha conocido un fenómeno similar gracias a la coincidencia de notables intelectuales de todo signo en defender una etapa de reformas estructurales para el Estado y la sociedad francesa. Personalidades como Max Gallo, Nicolás Baverez y André Glucksmann no han dudado en tomar partido por Nicolás Sarkozy como representante del cambio que necesita Francia, dando al nuevo presidente de la República una condición de líder integrador que ha sido decisiva para su victoria electoral. Es precisamente este punto, el de la opción elegida para desarrollar la iniciativa de Basta Ya, el que exige de sus promotores una reflexión más profunda en aras, sobre todo, del éxito de su propuesta. Sin duda, debe ser bienvenida en todo caso, y sin reserva alguna, la decisión de un grupo de intelectuales y profesores de tomar conciencia de la situación para ir más allá de la denuncia y poner los medios para el cambio profundo que necesita España. La cuestión es si ese cambio requiere la aparición de un nuevo partido o si sería más coherente con la encrucijada actual que el discurso político de Basta Ya actuara como un factor de orientación social y de formación de una ma- L sa crítica que se comporte como un revulsivo transformador. En la Tercera de ayer, Mikel Azurmendi planteaba en concreto la necesidad de tomar partido en este momento político y, en este sentido, anunciaba su voto por el Partido Popular. Pues bien, la iniciativa de Basta Ya se basa en unos principios que el partido liderado por Mariano Rajoy encarna con una solvencia acreditada, incluso en las peores circunstancias de esta legislatura, cuando los populares tenían que hacer frente al proyecto de estatuto catalán y a la negociación del Gobierno con ETA mientras aún pesaba el efecto de la derrota electoral y del 11- M y Rodríguez Zapatero gozaba de una confianza general que, luego, ha defraudado sin la menor consideración política ni ética. Savater y todos los intelectuales que apoyan su iniciativa saben que lo fundamental es generar un gran proyecto político nacional antes que meter a un nuevo partido en el registro del Ministerio del Interior. Ese objetivo, a semejanza de lo sucedido en Francia con Sarkozy, puede y debe alcanzarse superando el discurso partitocrático, mediante una convergencia de propuestas entre el Partido Popular y esa izquierda intelectual y política que considere que, en este momento histórico, la prioridad no es la ideología, sino la recuperación del espíritu constitucional- -que Zapatero ha asolado- -en todas sus acepciones. Basta Ya y otros grupos cívicos situados a la vanguardia del constitucionalismo- -como el Foro Ermua, que hoy convoca en muchas ciudades de España concentraciones de protesta por la vuelta de ETA a las instituciones a partir del próximo domingo a través de más de un centenar de listas de ANV- -deben contribuir a sacudir la conciencia de la sociedad española ante el rumbo errático del Gobierno. La unión de las ideas y de la acción política, la concurrencia de fuerzas sociales para la restauración del consenso constitucional y la generación de un proyecto digno de ser llamado nacional debe ser, actualmente, el principal objetivo de todos cuantos creen que la etapa de Zapatero está agotada. BACHILLERATO, DE MAL EN PEOR A propuesta del nuevo bachillerato que plantea el Ministerio de Educación y Ciencia ha hecho saltar todas las alarmas en la comunidad escolar. La impresión general es que se trata de una chapuza que puede generar un caos organizativo y crear serios problemas para la formación de los jóvenes españoles. Lejos de buscar un pacto de Estado, el departamento que dirige Mercedes Cabrera se ha lanzado a la aventura sin consultar no ya a la oposición, sino a directores, profesores y otros estamentos que podrían aportar su experiencia para llevar a cabo esta reforma. La retórica ministerial encubre un parche cuyo objetivo es huir hacia adelante para alcanzar los objetivos fijados en la Cumbre de Lisboa, es decir, que en 2010 un 80 por ciento de los alumnos logre el título de enseñanza secundaria postobligatoria, curiosa fórmula de acabar con el fracaso escolar, rebajando la calidad a través de los llamados cursos puente y facilitando la promoción de los alumnos. Con el nuevo sistema, los centros pueden llegar al colapso si no se aportan los recursos humanos y financieros imprescindibles. Así pues, el PSOE insiste en la costumbre de llevar normas al Boletín Oficial que carecen de mecanismos eficaces de financiación. El bachillerato es una etapa decisiva para la forma- L ción humana y académica. Sin embargo, su deficiente calidad actual puede empeorar si prospera la propuesta del Ministerio. Entre otras cosas, se ofrece la posibilidad de organizar los estudios a la carta sin tener en cuenta el grado de madurez de los alumnos. El protagonismo de las comunidades autónomas introduce un factor de gran complejidad, ya que algunas consejerías de Educación practican una política orientada a reforzar las diferencias frente a las materias comunes, incluyendo una visión localista de la historia y la cultura. Por tanto, mientras el Ministerio diseña operaciones sobre el papel, la política educativa se desarrolla básicamente en el ámbito autonómico, lo que incrementa la sensación de que en nuestro bachillerato cada alumno funciona a su manera de acuerdo con sus preferencias y el lugar de origen. No es ésta la mejor opción en tiempos de globalización y de integración europea, aunque a Zapatero le parezca que eso contribuye a la España plural La sociedad del conocimiento exige que los países serios presten la máxima atención a la formación de las generaciones futuras. Si España quiere jugar en primera división, la enseñanza media no puede convertirse en un caos académico del que sólo los mediocres van a salir beneficiados.