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38 INTERNACIONAL Viaje al último bastión ultracomunista LUNES 21 s 5 s 2007 ABC Modificamos la naturaleza humana con la educación ¿Se puede permanecer totalmente ajeno al mundo exterior, sobre todo en un momento en el que las nuevas tecnologías permiten al instante la libre circulación de información? Las autoridades norcoreanas insisten en que sí y en que lo hacen para preservar la pureza de su sistema político, que mantiene, a su juicio, al pueblo al margen de fenómenos como el consumismo, el materialismo o el egoísmo. Frente a dicha opinión, otros dirán que el régimen viola las libertades más elementales y los derechos humanos únicamente para perpetuarse en el poder, pero que no se puede luchar contra la naturaleza del individuo. En Corea modificamos la naturaleza mediante la educación les responden las autoridades convencidas, pero olvidando, quizás a propósito, las lecciones de la Historia en Rusia y China. Soldados norcoreanos vigilan la Zona Desmilitarizada en el puesto fronterizo de Panmunjon, a escasos metros de los militares americanos El último Telón de Acero Haciendo oídos sordos a las denuncias por violación de derechos humanos, Corea del Norte, el único Estado plenamente comunista del planeta, se empeña en mantener su sistema político mientras intenta atraer inversiones extranjeras para salir de la crisis TEXTO Y FOTO: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL PYONGYANG. Corea del Norte, el país más hermético del mundo y el último Estado plenamente socialista del planeta, se encuentra en la encrucijada más difícil de su Historia. Para empezar, esta pobre nación asiática está todavía recuperándose de la Gran Hambruna que, según algunos organismos internacionales, se cobró dos millones de vidas entre 1995 y 2000. Mientras tanto, las autoridades norcoreanas reducen la cifra a 300.000 muertos durante esa época, bautizada por la propaganda como La Marcha Penosa Por otra parte, la República Popular Democrática de Corea es ya una potencia nuclear tras detonar en octubre su primera bomba atómica. Un ensayo que ha aprovechado no sólo para disuadir a Estados Unidos de cambiar el régimen que dirige Kim Jong- il, sino también para demandar ayuda económica, combustible y reconocimiento diplomático. El régimen aspira a que Washington lo excluya del Eje del Mal para normalizar sus relaciones y ser aceptado como un Estado socialista que impide la entrada de la economía de mercado capitalista y de conceptos políticos que predominan en la sociedad occidental, como libertad o democracia. a las empresas foráneas a invertir en el país para aprovechar sus ricos recursos mineros, siempre y cuando acepten las normas y no interfieran en sus asuntos políticos. Es el caso de las compañías chinas que ya explotan sus minas de oro y de las delegaciones oficiales, algunas de ellas iraníes, que pululan por Pyongyang. El pasado 11 de abril, los 687 parlamentarios de la Asamblea Popular Suprema designaron como nuevo primer ministro al hasta entonces titular de Transportes, Kim Yong- il, en sustitución de Pak Pong- ju. La decisión fue adoptada durante la única reunión ordinaria que celebra al año el órgano legislativo del régimen en el Palacio de Congresos de Mansudae, un monumental edificio de 45.000 metros cuadrados en el que destaca la gran estatua de mármol blanco de Kim Il- sung que preside la Cámara. Bajo su pétrea mirada, y con la rara asistencia del caudillo norcoreano, Kim Jong- il, la Asamblea aprobó el relevo en el Ejecutivo sin dar más explicaciones. Un cambio que, según algunos analistas, podría indicar el deseo del régimen por abrir ligeramente la economía ahora que ha pasado lo peor y la situación está mejorando. Según otros, el anterior premier habría sido cesado por atreverse a proponer algunas reformas económicas consideradas capitalistas. Con las armas nucleares, ya nos hemos asegurado la defensa del país. Ahora nuestra prioridad es mejorar la economía para elevar el nivel de vida del pueblo explica el director para Europa del Comité para las Relaciones Culturales con el Extranjero, Ryu Sung- rim. Empresas chinas e iraníes Pero Corea del Norte, que se basa en una economía autárquica donde el Estado controla las empresas y suministra en la medida de sus exiguas posibilidades todos los servicios, se enfrenta a un mundo cada vez más globalizado y en el que, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, ya no cuenta con el apoyo del bloque comunista para recibir divisas o petróleo. El régimen lo sabe y, por ese motivo, ha empezado a invitar Campos de trabajos forzados El problema es que Corea del Norte debe hacer frente a numerosas denuncias de organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, que acusan a Pyongyang de llevar a cabo una feroz persecución religiosa y de mantener a 200.000 disidentes confinados en los denominados kwan liso unos campos de trabajos forzados para lograr la reeducación mediante el trabajo. Se sospecha que hay 200.000 disidentes en campos llamados kwan li- so pero Pyongyang lo niega El régimen persigue el proselitismo religioso reeducando a los condenados con trabajos sociales El Gobierno prohíbe los móviles, bloquea el acceso a internet y censura las noticias del extranjero Es totalmente mentira que haya campos para prisioneros políticos asegura el secretario general de dicho Comité, Pak Kwang- ung, quien sí reconoce, sin embargo, que existieron durante la época de la hambruna, entre 1995 y 2000, y estuvieron en funcionamiento hasta hace dos o tres años, cuando finalmente desaparecieron Con respecto a la persecución por motivos de fe, el delegado especial del Comité, el español Alejandro Cao de Benós, señala que la religión no está prohibida en Corea, lo que está prohibido es el proselitismo religioso, por lo que aquellos condenados por este delito son enviados a campos donde se les intenta convencer de su error haciendo trabajos para la comunidad, como construyendo y barriendo carreteras o prestando servicios sociales Por su parte, Pak Kwangung alerta de que tras la guerra y el embargo, que no han conseguido doblegarnos, ahora sufrimos un tercer acoso, el cultural, puesto que nuestros enemigos lanzan aparatos de radio para difundir su propaganda en nuestro país El régimen, que prohíbe los teléfonos móviles y requisa los celulares de los extranjeros en el aeropuerto, justifica así el bloqueo de internet, que sólo funciona a través de una red interna intranet controlada por el Gobierno, y la censura que ataja toda la información procedente del exterior.