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4 OPINIÓN LUNES 21 s 5 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA DIFÍCIL DEMOCRACIA EN ÁFRICA E INVEROSÍMIL EXPLICACIÓN DE ZAPATERO L presidente del Gobierno demostró ayer la grave carencia de credibilidad que tiene a la hora de seguir defendiendo su posición en relación con el proceso de diálogo con ETA. Zapatero no abandona su forma de hablar sobre este asunto, enrevesada, ambigua, engolada y, por supuesto, contradictoria. Porun lado, calificócomo dislatequeno benefician a nada las informaciones sobre los encuentros mantenidos por representantes del Gobierno con miembros de ETA. Sin embargo, lejos de ser un desmentido a lo publicado por ABC acerca de la reunión de abril, en la que ambas partes trataron la presentación de candidaturas por ANV las palabras de Zapatero también fueron una confirmación, eso sí, críptica y misteriosa. Sólo así puede entenderse que, a renglón seguido del amago de desmentido, añadiera que la responsabilidad del Gobierno es tener la mejor información de lo que pasa en ETA en cada momento Palabras que asimismo dejan en muy mal lugar a portavoces suyos como Fernando Moraleda o Diego López Garrido, que negaron lo que ahora, aunque sea leyéndole entre líneas, admite el propio Zapatero, ofreciendo una imagen tremendamente incongruente. Realmente es poco explicable que Zapatero haga este tipo de afirmaciones, salvo que confíe en que la opinión pública española sufre una merma grave de sus facultades intelectuales y en que va a creerse que los delegados del Gobierno se reúnen con ETA para que los etarras les comenten sus planes. Y si fuera así, Zapatero debería desconfiar de sus informadores, porque el día antes de que volara la T- 4 y fueran asesinados dos ciudadanos ecuatorianos, proclamó una Navidad sin bombas y un año 2007 mejor que el anterior. Su responsabilidad de estar bien informado sobre lo que pasa en ETA no funcionó ese día y por eso debería medir más las palabras cuando afirma que el Gobierno tiene información, faltaría más Lo más grave de su actitud es la superficialidad con la que trata el problema de ETA. Su discurso está vacío de una política fiable para derrotar a los terroristas, no genera un proyecto que integre a la sociedad española en unos objetivos comunes E ysebasaúnicamenteen una huida haciadelante. Zapateroemplea los mismos tópicos que hace un año y sigue confiando sin motivo en que su palabra es capaz de imponerse a los hechos, aunque éstos confirmen punto por punto los reproches que le lanza la izquierda proetarra por no haber cumplido los compromisos previos al alto el fuego. En relación con estos contactos, Zapatero negó que el PSOE conociera o consintiera, en su épocadeoposición, las reuniones dedirigentessocialistas vascos con Batasuna. Ninguna explicación es buena para Zapatero, pero resulta poco verosímil su ignorancia al respecto, después de que él personalmente avalara la caída de Nicolás Redondo Terreros para poner en su lugar a Patxi López, a quien se le creía llamado a tender puentes con el PNV cuando real, mente los iba a tender- -y de qué manera- -con Batasuna. No sólo este dato histórico desmiente la ignorancia alegada por Zapatero, sino también el aprovechamiento posterior que ha hecho de esos contactos no autorizados pues elevó a su protagonista, Jesús Eguiguren, a la categoría guionista del diálogo con ETA, con unos escritos en los que no se deja ningún cimiento poralterar, ni laConstitución, ni elEstatuto de Guernica, ni el Amejoramiento del Fuero navarro. Si esas reuniones no estaban autorizadas ni consentidas, Zapatero debió ser leal, como él dice que lo fue- -sin serlo- apartando de sus responsabilidades a los socialistas vascos que traicionaron la letra y el espíritu del Pacto Antiterrorista. Por eso, porque no hizo nada de esto, sino lo contrario, Zapatero deberá ser más convincente en sus desmentidos. El presidente del Gobierno no puede con la realidad. Mientras reprocha al PP que no lo apoye en la lucha antiterrorista- -quizá sea así porque no hay- los proetarras campan a sus anchas y revientan los actos electorales del PP del PSE y del PNV Selamenta Zapatero del acoso al ministro deJusticia- -y hace bien, porque fue un acto intolerable de coacción- pero debería ser coherente, porque sus acosadores van a votar a ANV Esto es lo que mide la política de Zapatero, la resucita. ción de una ETA moribunda, que ahora retomará la calle y los ayuntamientos tremendamente envalentonada. COLAPSO DE LOS OCÉANOS L calentamiento colapsa la capacidad de los océanos para absorber CO 2, es decir, para actuar como sumideros en las emisiones de dióxido de carbono producidas por la actividad humana. Ello podría incrementar el ritmo del calentamiento en más de un treinta por ciento, según datos tomados en el Océano Antártico que figuran en un informe publicado por la revista Science y recogido en ABC. Debe tenerse en cuenta que los mares del sur son la mayor fuente de absorción de estos excesos, lo que agrava la dimensión del problema. La causa se sitúa al parecer en un cambio en el régimen de los vientos, que puede atribuirse también al calentamiento, un fenómeno que- -directa o indirectamente- -guarda relación con todos los males que afectan a la naturaleza. El mar y la vegetación terrestre han servido hasta ahora como sumideros para absorber ciertos destrozos causados por la acción humana a partir de la revolución industrial. Lo más preocupante es que estamos en un periodo de saldo negativo neto, de manera que el océano absorbe menos de lo que produce el ser humano y las previsiones son muy negativas si consideramos el probable aumento durante los próximos años de la temperatura media y la evidencia de que países como China o la India van a contribuir a la contaminación del planeta mucho más que hasta ahora. E No hace falta predicar un apocalipsis para ser conscientes de que las cosas no pueden seguir así. La opinión pública occidental empieza a exigir la adopción de medidas rigurosas y los partidos políticos serios incorporan ya a sus programas propuestas de carácter ecológico. Es imprescindible un gran acuerdo internacional con el consenso de las principales potencias industriales, que Kyoto no ha conseguido alcanzar. Los peores enemigos del ecologismo serio son las reivindicaciones radicales que utilizan ciertos movimientos alternativos para criticar a los países ricos. A su vez, Estados Unidos, la Unión Europea y los demás países desarrollados deben hacer un esfuerzo para buscar el equilibrio entre el legítimo beneficio empresarial y el porvenir del planeta. No se trata sólo del derecho que asiste a las generaciones futuras, aunque sea necesario también tenerlo en cuenta. El problema es real a día de hoy, con notables consecuencias socioeconómicas y para la propia calidad de vida. Es llamativo el escaso interés que esta materia suscita entre los partidos políticos españoles, cuyos programas apenas le dedican algún capítulo secundario. Sin embargo, vivimos en un solo mundo y todos somos víctimas potenciales de la utilización desmesurada derecursos naturales que no son infinitos y cuyo deterioro es irreversible. Si los océanos ya no pueden cumplir una función imprescindible, habrá que buscar cuanto antes soluciones alternativas. L continente africano se está quedando al margen de las grandes corrientes mundiales del desarrollo. Con diferentes grados, casi todas las sociedades de Asia e Iberoamérica se benefician de un periodo de crecimiento de la economía mundial, mientras que África se hunde en un pozo de miseria. Las escenas dramáticas de la llegada de cayucos a Canarias o de aventureros que sobreviven a la travesía del desierto del Sahara son la prueba más evidente de la deriva en la que África se encuentra. Los africanos abandonan masivamente sus países a falta de mejores esperanzas de futuro, a pesar de que frecuentemente atesoran las mayores reservas de minerales estratégicos o inmensas fuentes de energía que deberían permitirles construir sociedades prósperas y justas. Es evidente que la mayor parte de los países africanos no están bien gobernados. Los esfuerzos realizados para implantar mecanismos electorales no han sido siempre precursores de una democracia social y, a falta de ver los resultados milagrosos que se prometen irresponsablemente en las campañas electorales, las sociedades acaban por perder la esperanza en las urnas. Lo que ha sucedido recientemente en la República Democrática del Congo, donde se invirtieron inmensos medios de la ONU y la UE (incluyendo militares) para celebrar una elección presidencial, demostró las limitaciones de esta política cuando el candidato perdedor ha contestado el resultado con las armas y ha vuelto a sumir al país en el caos. Hasta ahora, en Europa hemos optado por ignorar los datos esenciales de la situación africana con un discurso que tiende a hacer responsable exclusivo de esta realidad al ya lejano pasado colonial y, en consecuencia, a ignorar las responsabilidades directas de los dirigentes del presente. El juicio del pasado deberán ventilarlo los historiadores, pero haríamos un flaco favor a los africanos si continuamos avalando las corruptelas, tiranías y crímenes de muchos del los Gobiernos con los que hacemos negocios en nombre del pragmatismo (del nuestro, evidentemente) Lejos de las apariencias más superficiales, la emigración acaba siendo una válvula de escape para aliviar la presión social contra los dirigentes corruptos, además de una hemorragia mortífera del tejido económico que pierde a sus miembros más audaces en los caminos de la emigración ilegal y a los mejor preparados, que abandonan sus países de origen a través de los caminos legales. La democracia en África no es solamente asunto de los africanos. Nuestra obligación es ayudarles a construir sociedades más justas y abiertas y para ello ya sabemos que no basta con imponer la mecánica electoral. Debemos ser críticos con los dirigentes que son responsables de la catástrofe que está sumiendo a todo el continente en la desesperanza. La ayuda que merecen los africanos no puede servir nunca más para seguir alejándoles de la democracia.