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ABC LUNES 21 s 5 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA ANTE LA CIUDAD ENTREGADA, OSAD Antes de cerrar la casa tomada e irnos, podríamos votar al PP, para despojar de una de las llaves a la banda de oportunistas que gobiernan para Zapatero y, de paso, para comprobar si éste acepta las reglas del juego mayoritario. Savater dice haber votado ya dos veces en blanco y, yo, únicamente dos veces he votado, y en ambas he apoyado a María San Gil y en éstas la vuelvo a apoyar... A ciudad es cívica o, de lo contrario, es feudataria. O es el lugar de la ciudadanía bajo la misma ley para todos o es el enclave de un sistema teocrático que reparte privilegios a determinados segmentos sociales según le convenga. El sistema totalitario es siempre teocrático porque entroniza la legitimidad de una única voluntad de excluir a determinados segmentos sociales. La ciudad autónoma que ha construido el PNV es totalitaria y la que está construyendo el PSOE en España va directamente al totalitarismo. Es un hecho de la experiencia humana que el monarca en lucha con caudillos rivales fomentó la ciudad a la que otorgaba cartas, privilegios y todo tipo de prebendas. La ciudad pechaba pero era defendida por el Rey a quien le exigía el respecto de los pactos y privilegios. Cuando el monarca quedó sin competencia y se hizo absoluto, la ciudad conspiró contra el monarca, hasta que lo destronó o le hizo abjurar de su afán de totalidad. Este afán venía legitimado por la creencia común en un solo Dios pero éste, en asuntos de gobernancia política, es un mero apelativo a la fuente del poder, porque un aura de divinidad pueden constituirlo, además de la casta de la nobleza, la clase proletaria, los intereses de la raza aria o la recuperación de la Euskalerria soñada. Si Tales de Mileto escribiese hoy en referencia al conjunto de Euskadi, consignaría que Dios es el partido de los abertzales. Si Anaximandro escribiese en Oyarzun, en Hernani, en Lizarza o en Alsasua, consignaría que Tales se equivoca porque Dios es lo que yace bajo ese partido abertzale, lo cual no es otra cosa que la voluntad de Euskalherria manifestada en las juntas locales y a ser posible a brazo alzado (es más que posible que el filósofo se diese cuenta de que bajo esa naturaleza yacía el terror y el miedo) naxímenes, más incisivo en detectar el proceso, podría objetar contra ambos diciendo que Dios es el poder de excluir e hilaría fino diciendo que esa totalidad consiste en España en exclusión de la derecha extrema (todos contra el PP) como encarnación de la voluntad de los progresistas de eternizar el poder. Habría visto Anaxímenes con tino que es el propio Gobierno español quien decide las cosas de Euskalerria en el País vasco que, al fin y al cabo no constituye más que un caudal humano de dos millones de personas de las cuales doscientos mil adultos ven bien asesinar para que se dialogue con lo que los asesinos digan. El PSOE ha mostrado en tres años sobrados que tiene la voluntad manifiesta de descoyuntar los tres poderes de la ciudad políti- L ca y vaciarlos de función: el legislativo, el judicial y el ejecutivo. Y que detiene la voluntad de exclusión, clara desde el Pacto del Tinell y manifiesta en los sucesivos avatares de gobernar en coalición con minúsculos partidos donde la mayoría del PP no llegue a ser absoluta. Aunque para ello dejen de cumplir lo pactado (como es el caso del Pacto por las Libertades y contra el terrorismo, el más significativo pero no el único) Lo absoluto es lo que ellos decidan que es absoluto porque, vacíos de toda ideología democrática y social, han llegado a suponer que todos son de su condición. Por eso, Pitágoras podría señalar que, de momento, en España Dios es el arithmós, el número. Lo único que, hoy por hoy, parecería contener a la voluntad de exclusión del PSOE. Pero Platón le argüiría al viejo maestro matemático que, cuando los números no le salgan, la voluntad absoluta del PSOE podrá gobernar también como si fuese Dios porque ellos son los mejores, los más sabios, según ellos mismos sostienen. Lo sostienen porque no sostienen nada más. s justamente ese pronóstico de Platón lo que está preparando el socialismo con la demonización de la oposición y con la descalificación de cualquier ciudadano que discrepe de ellos. El PSOE ha desnaturalizado ya la democracia, se ha ejercitado en legitimar el mero recuento cuantitativo pero manifestando la legitimidad de la exclusión (la vuelta al guerracivilismo con toda la parafernalia de leyes y exhumaciones no es el ma- yor de los indicios, pero el no condenar la violencia contra las sedes y candidatos del PP puede serlo, y lo es el oportunismo de elegir a los terroristas y sus comparsas como aliados) No constituye, por tanto, ningún ejercicio de ficción conjeturar que, en cualquier coyuntura desfavorable, ese partido podrá optar por la dictadura, repitiendo momentos estelares de su historia pasada. El PNV tras el Pacto de Estella ha claudicado abiertamente y allá donde antes osó presentarse muy a última hora para cerrar el paso al PP como en el caso de Lizarza, ha decidi, do que deja el terreno libre para que los euskalerriacos sin lista sienten su trono. Y acaban de preconizar que todos los votantes voten en blanco para así cerrar al paso a la única lista, la del PP De la violencia para conse. guirlo ya se encargarán otros. La desintegración democrática está ya entregando la ciudad a la llamada voluntad del pueblo (Eman hitza Euskalerriari, dad la palabra al pueblo, eslogan que de un tiempo a esta parte pancartea Ibarreche) los excluidos únicamente nos queda votar por si, siendo nosotros más, todavía se llega a tiempo de evitar la entrega definitiva de las llaves de la ciudad y se restaura la democracia. Por eso no entiendo que propugnen el voto en blanco, porque el PP es de derechas, luchadores como Savater a quien ya se le niega el derecho a publicar en su periódico porque dice que ha fracasado por completo Rodríguez Zapatero y que cualquier concejal del PP en el País vasco ha hecho más por la defensa de las libertades constitucionales de ustedes y mías que todos los abajofirmantes que luchan contra la derechización del mundo desde sus cómodos negocios artísticos o académicos Sin embargo, antes de cerrar la casa tomada e irnos, podríamos votar al PP para despo, jar de una de las llaves a la banda de oportunistas que gobiernan para Zapatero y, de paso, para comprobar si éste acepta las reglas del juego mayoritario. Savater dice haber votado ya dos veces en blanco y, yo, únicamente dos veces he votado, y en ambas he apoyado a María San Gil y en éstas la vuelvo a apoyar. En ambas ocasiones, la sección donostiarra del partido socialista sacó un comunicado público en el que se me adjudicaba el inefable sobriquete es de la derecha extrema Según mi amigo Savater, hice más por la libertad que quedándome sin votar o votando en blanco. Con perdón, progres, osad votar por quien defiende la libertad. E A A MIKEL AZURMENDI Profesor y escritor