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88 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 20 s 5 s 2007 ABC CLÁSICA Temporada Ocne Obras de Dutilleux y Liszt. Int. Jean- Yves Thibaudet, piano. Orquesta Nacional de España. Dir. Roberto Abbado. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid España y Gran Bretaña discrepan sobre el tesoro secreto de Odyssey Expertos británicos creen que el botín es del Merchant Royal, un barco que naufragó frente a las costas de Cornualles en 1641 EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Las 17 toneladas de monedas de plata y oro encontradas por la empresa norteamericana Odyssey Marine Exploration- -el mayor tesoro submarino hallado hasta la fecha, con un valor estimado de 370 millones de euros- -enfrenta de nuevo a España y Gran Bretaña en su particular batalla sobre la recuperación de buques naufragados con valiosas cargas procedentes de las Indias. El anuncio de la compañía estadounidense de cazatesoros de haber localizado y recuperado parte del botín, sin precisar la identidad del barco ni su situación, ha provocado diversas especulaciones sobre la identidad del pecio, al que Odyssey da el nombre de Cisne Negro. Expertos británicos y norteamericanos creen que el tesoro procede del Merchant Royal, un navío inglés naufragado en 1641 frente a las costas de Cornualles, en el suroeste de Inglaterra, que había partido de México. Por su parte, el Ministerio de Cultura español ha alertado a la Guardia Civil ante un posible delito de expolio del patrimonio español, ya que existe la posibilidad de que en realidad el hallazgo esté relacionado con algún buque hundido en la zona de Gibraltar, donde yacen numerosos restos de navíos y donde Odyssey tiene autorización para localizar el HMS Sussex, aunque no para extraer nada de su carga. El Ministerio encuentra sospechosa la escasa información aportada por Odyssey. Si el hallazgo se ha hecho en aguas internacionales, en un punto intedeterminado del Atlántico, como asegura la compañía norteamericana, entonces no debería andarse con tanto secretismo, por más que aluda razones de seguridad. La posibilidad de que Odyssey fletara un avión en Gibraltar esta semana no hace sino aumentar las sospechas de Cultura. No obstante, Alison Ken- Metamorfosis ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Hay conciertos en los que todo fluye con peculiar naturalidad. Aunque se pongan en juego elementos aparentemente disímiles. La segunda y última de las convocatorias sinfónicas del ciclo Carta blanca a Henri Dutilleux ha permitido a los abonados de la Orquesta Nacional, y a algún que otro espectador que se asomó dispuesto a descubrir mundos sonoros tan poco transitados, escuchar el segundo concierto para piano de Franz Liszt, y envolviéndolo dos obras del nonagenario maestro francés, su Sinfonía núm. 2 y Mystère de l instant Quizá ahora, transcurrido cierto tiempo, sea fácil deducir que el secreto de este concierto ha estado en la conjunción de detalles valiosos. Lo dirigió el italiano Roberto Abbado, músico de gesto tranquilo, seguro, meticuloso y detallista. Siempre es de agradecer que caminen juntas la limpieza técnica y la lógica conceptual. Tocó el concierto Jean- Yves Thibaudet, pianista de moda que no intérprete fugaz, a quien se le escuchó una versión bien asentada, clara, dominada por el toque brillante y ligero. Hacerlo así es una posibilidad muy a considerar ante una obra como la de Liszt cuyo aspecto marcial es tan fácil de caricaturizar. Ángel Luis Quintana, violonchelista de la orquesta, dejándose oír en su breve solo, añadió un punto de emotiva calidez a la interpretación. Por supuesto que estos fueron los signos visibles del concierto. Pero ya se ha dicho que el asunto estuvo en la presencia de algo más invisible. En la unidad de lo misterioso que tan estupendamente evoca la música de Dutilleux. Tocada tan a gusto como lo hizo la ONE fue fácil conciliar lo exquisito del aspecto, lo encantador de la línea y lo imaginativo de los procedimientos, según lo propone el Mystère con la dosificada energía de la encantadora Sinfonía 2 Aquí jugando con la memoria a través del eco y el sutil encuentro entre la orquesta y un conjunto de doce instrumentos solistas de la propia orquesta. Dutilleux tiene para sí el espíritu francés. No lo puede ocultar. Thibaudet también. Ambos han hecho buenas migas con la orquesta y Abbado. Que son algo más mediterráneos, pero vecinos al fin y al cabo. Parte de los cientos de miles de monedas de oro y plata halladas por Odyssey REUTERS UN DESCUBRIMIENTO CONTROVERTIDO Gloucester Swansea Cardiff OCÉANO ATLÁNTICO Tiverton Bristol Bridgwater Posible lugar del pecio Según expertos británicos, el tesoro encontrado sería del galeón inglés Merchant Royal, naufragado en 1641. El botín recuperado se compone de 17 toneladas de piezas de oro y plata cuyo valor puede ascender a 375 millones de euros St. Dennis Paigton Plymouth Falmouth Reino Unido N tuck, responsable de recuperación de naufragios en el Reino Unido, ha declarado a la prensa británica su creencia de que el navío ha sido hallado cerca de Cornualles, próximo a las islas Scilly, y que se trata del Merchant Royal, conocido como Eldorado de los mares por la importante carga de oro y plata que siempre se le ha atribuido. Es un barco bien conocido que se sabe que naufragó en esa zona. Hay otros navíos similares que también lo hicieron, pero no tenemos constancia de que llevaran tanto asegura. Lane Brunner, de la Asociación de Numismática Americana, apunta también al Merchant Royal por la solicitud que Odyssey hizo al tribunal fe- deral estadounidense para hacerse con los derechos exclusivos en la operación de rescate de los restos de un buque cerca de Cornualles. Según Brunner, dijeron al juez que habían encontrado el pecio de un buque mercante del siglo XVII en el oceáno Atlántico, justo fuera del Canal de la Mancha, a 40 millas del punto conocido como Final de la Tierra, en Cornualles De todos modos, Odyssey lleva tiempo operando en el área de Gibraltar. Cultura anunció el pasado mes de marzo que vigilaría las actividades de esa compañía en sus operaciones de identificación del HMS Sussex, un navío de bandera inglesa que naufragó en la zona del mar de Alborán en 1694 con una mercancía formada por nueve toneladas de oro. Su descubrimiento y posible rescate provocó una controversia que se saldó con un acuerdo entre los Gobiernos de España y del Reino Unido para autorizar de momento su localización, aunque no la extracción de su contenido. Sea cual sea finalmente su identidad, el botín de 500.000 monedas de oro y plata supera el de Nuestra Señora de Atocha, encontrado en 1985 por el cazatesoros Mel Fisher al sur de Florida, donde naufragó en 1622. Más información sobre el hallazgo: http: www. odysseymarine. com