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ABC DOMINGO 20 s 5 s 2007 En portada s El descrédito de las instituciones internacionales ECONOMÍAyNEGOCIOS 47 (Viene de la página 44) cretario de Defensa y principal estratega de la guerra de Vietnam, Robert McNamara. El antiguo ejecutivo de la Ford multiplicó por trece los créditos del banco, expandió sus recursos analíticos y abrió las puertas como miembro a China. Antecedentes que inspiraron toda clase de analogías cuando en marzo de 2005, el presidente George W. Bush nominó a Paul Wolfowitz, el número dos del Pentágono y arquitecto de la invasión de Irak, para tomar las riendas del Banco Mundial. Aunque al final, el truncado mandato de cinco años de Paul Wolfowitz no aguanta comparación posible con la gestión de McNamara, considerado como el padre del actual Banco Mundial. Para seguir importando en el futuro, y no caer en la irrelevancia que parece atravesar el FMI al no tener que hacer frente desde hace años a grandes crisis financieras internacionales, el Banco Mundial va a tener que replantearse su actual status quo Empezando por la colaboración del banco con países de Los ministros de Finanzas del G 8 se reunieron ayer en la localidad alemana de Postdam bajo el impacto de la dimisión de Wolfowitz ingresos medios pero con rápido desarrollo, que cada vez más tienden a cubrir sus necesidades de capital en los mercados privados. En parte por la percepción de que lidiar con el Banco Mundial es demasiado complicado y cargado de condiciones. Entre las propuestas de reforma, que estos días no faltan precisamente, se insiste en que el Banco Mundial debería reconvertirse en un suministrador de conocimiento, experiencias y consejos en materia de desarrollo. Además de concen- AFP trarse cada vez más en problemas que no reconocen fronteras y soluciones multilaterales. Por supuesto, con insistencia en una actualización de su estructura de gobierno, una agenda más concentrada y quizá una posible reducción de su privilegiada y burocratizada plantilla. Recetas todas ellas encaminadas a que esta institución con las mejores intenciones pueda seguir manteniendo una relevante, útil y respetable posición entre las más de doscientas organizaciones internacionales, fondos, iniciativas, y fundaciones dedicadas a la ayuda del Tercer Mundo. Además de las interesadas políticas de cooperación patrocinadas por China en África o Venezuela en Iberoamérica. Más un flujo de capitales privados, que alentados por una economía cada vez más globalizada, han supuesto una inyección de 500.000 millones de dólares en 2005 para el mundo en desarrollo, en comparación con los 85.000 millones de 1990. Con todo, la bronca de los últimos seis meses en Washington no ha servido para alterar el hecho dramático de que 6.500 millones de personas por todo el mundo intentan malvivir con menos de dos dólares al día. Todavía queda mucho por hacer hasta lograr el extraordinariamente difícil sueño de un mundo libre de pobreza. Fernando González Urbaneja SOPA DE LETRAS: FMI- BM- OCDE- OMC La OCDE, el FMI, el Banco Mundial y la OMC son los frutos más maduros en el ámbito económico internacional de esa opción multilateral E l desenlace de la II Guerra Mundial, con la lección aprendida tras los desastres que produjo el Tratado de Versalles que puso fin a la I Guerra Mundial, gestionó la rendición y la paz con más talento y con evidente acierto. Aquella horrible guerra generó algunas vacunas entre los contendientes, por ejemplo entre habituales contendientes como Francia y Alemania, que tras el Tratado del Eliseo, al que han sido fieles todos los gobiernos posteriores, han construido una alianza de paz. La trama de multilateralismo y de instituciones internacionales desplegada durante estos últimos sesenta años es fruto de aquel estado de ánimo que unió a vencedores y vencidos. Algunos no están de acuerdo, en la derecha y la izquierda aparecen personajes que estiman que estas organizaciones internacionales son prescindibles, contraproducentes, gasto desmesurado o colonialismo de nuevo cuño. No merece la pena peder mucho tiempo desmontando esos argumentos que sólo han interesado a gobiernos totalitarios o a organizaciones y autores propensos a la extravagancia. La OCDE, el FMI, el Banco Mundial y la OMC, son los fru- tos más maduros en el ámbito económico internacional de esa opción multilateral. Los cuatro son coetáneos, complementarios y activos. Su hoja de servicios es desigual, con acier- tos y errores, con escándalos en las alforjas y con apreciables resultados de los que presumir. Para todos ellos se apunta ahora, no es novedad, una reforma a fondo para hacer viable el cumplimiento de los objetivos previstos. Un dato es que ninguna de estas organizaciones, que ha pasado por múltiples peripecias, ha ido a me- nos, ninguna ha perdido socios, ni capacidades, con el paso de los años. Todas han cumplido los sesenta con propósitos de enmienda y lecciones aprendidas. Merece la pena recordar los objetivos centrales de cada una: la OMC, estimular el libre comercio (lo ha hecho aunque no lo suficiente) La OCDE promover políticas económicas eficaces y concertadas (también ha dado frutos, aunque algunos estimen que menores) El Banco Mundial contribuir al desarrollo y a eliminar la pobreza (por méritos propios o ajenos, la pobreza, como ha acreditado el profesor Xala i Martín, ha disminuido durante el último medio siglo como nunca antes en la historia) Y el FMI, imaginado para contribuir a la estabilidad monetaria ha contribuido a la misma tanto o más que cualquier otro instrumento, incluido el patrón oro del siglo XIX. En este mundo globalizado y complejo liquidar las instituciones multilaterales, desahuciarlas por incompetentes, innecesarias o inútiles puede ser interesante, incluso puede obtener aplausos entre ciertos públicos, pero sería un paso estéril, ya que a renglón seguido habría que volver a inventarlas. Al nuevo presidente del Banco Mundial le va a tocar afrontar la reforma de la institución, como a Rodrigo Rato le toca la del FMI, a un francés la de la OMC y a un mexicano la de la OCDE.