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10 LA ENTREVISTA www. abc. es DOMINGO 20- -5- -2007 ABC El PSOE se ha vuelto el caballo de Troya de los nacionalismos Mario Vargas LlosasEnsayista y novelista El autor reflexiona sobre la actualidad política de España y de Iberoamérica poniéndola en relación con la historia. Y hace un lúcido análisis de los males mayores que la acechan: el populismo y los nacionalismos POR TULIO DEMICHELI FOTOS: J. L. NOCITO MADRID. Hace sólo unas horas- -es viernes- -Mario Vargas Llosa acaba de tener su quinto nieto. Sus hijos Álvaro y Gonzalo ya le habían hecho abuelo cuatro veces y ahora le ha tocado el turno a Morgana con una preciosa niña. Al otro lado del teléfono y allá, en Lima, se le escucha encantado. Felicidades. Sin embargo, no crea que se va a escapar: es la hora del tercer grado y todo girará en torno a los grandes males de la política española e iberoamericana: los nacionalismos y el populismo. Además, aquí estamos en campaña electoral y la cosa está que arde. midable progresión tanto en el campo político como en el económico. Y es el resultado de que las dos fuerzas políticas más importantes: el PSOE y el PP, han establecido un consenso para preservar y profundizar la democracia. Ahora bien, claro, son dos partidos que se pelean, que se insultan, lo cual es muy hispánico, pero la democracia no está amenazada en absoluto, afortunadamente para España y para Europa. Voy a votar en estas elecciones por Esperanza Aguirre y por Alberto Ruiz- Gallardón Tengo que criticarle al PSOE su política con ETA, que ha estado muy equivocada. Tampoco me gusta su decisión de aliarse con nacionalismos extremistas- -como ERC- -para tener el poder El nacionalismo está reñido con la democracia... Si se escarba en sus raíces ideológicas, éstas son un rechazo a la coexistencia en la diversidad, que es la esencia de la democracia En América Latina no cunde esa política suicida que es el populismo extremista de Chávez y Castro -Los populismos nacionalistas están en auge en Iberoamérica, como demuestran los casos de Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa. nalismo burgués de CiU o del PNV Pero si usted escarba en las raíces ideológicas del nacionalismo, éstas son un rechazo de las formas democráticas, un rechazo a la coexistencia en la diversidad, que es la esencia de la democracia. Por eso yo combato el nacionalismo en todas sus manifestaciones. -El historiador británico Michael Burleigh en su obra Poder terrenal califica a los nacionalismos como iglesias y como patologías políticas... ¿Cree lo mismo? -Dicho lo anterior, sí, yo tengo muchas cosas que criticarle al PSOE, sobre todo su política con ETA, que yo creo que ha sido una política muy equivocada. Tampoco me gusta su decisión de establecer alianzas con los nacionalismos periféricos extremistas- -como ERC- -para tener el poder. Porque en España, tradicionalmente, el socialismo era una fuerza antinacionalista muy grande y hoy el PSOE se ha vuelto el caballo de Troya de los nacionalismos; y eso lo lamento muchísimo. -Algo habrá que no le guste en el PSOE cuando vota al PP... -En España, el PSOE ha mostrado veleidades populistas. De hecho, el propio Felipe González aspiraba al mismo techo social que el PRI durante las elecciones de 1982. Echeverría y López Portillo apoyaron y ayudaron al partido que nació en Suresnnes... González extendió esas amistades a Carlos Andrés Pérez, un populista que fue expulsado del poder a la vista de la corrupción de su régimen. Ahora, Zapatero, impulsa políticas claramente populistas... -Bueno, yo no soy socialista, nunca he votado por el PSOE y voy a votar en estas elecciones por Esperanza Aguirre y por Alberto Ruiz- Gallardón, así que a mí nadie me puede acusar, ¿no es cierto? de complicidades con el PSOE... Pero creo que no es justo comparar a este gobierno socialista con el PRI, que no era democrático y que impidió la democracia en México. En España la democracia es una realidad irreversible. Y eso es algo que se debe tanto a las fuerzas de derecha como de izquierda que en la Transición establecieron unos consensos que le han dado a España su for- -El nacionalismo, lo mismo el centralista que los periféricos, es una catástrofe en todas sus manifestaciones. Eso ya lo sabemos. Claro que es una enfermedad; en la práctica, un rechazo del otro porque es la aspiración completamente utópica de ir hacia sociedades racial, religiosa o ideológicamente homogéneas. Y eso no es democrático y, además, no es realista, porque todas las sociedades han evolucionado y se han diversificado extraordinariamente, que es lo que la globalización -El populismo tiene, por desgracia, una antigua y robusta tradición en toda América Latina, de tal manera que fenómenos como los de Chávez, Morales o Correa no son nada novedosos. Continúan una inercia ideológica que, a pesar del enorme daño que ha hecho, todavía sigue enraizada en algunos de nuestros países. De todas maneras, a mí me gustaría salir al frente a ciertas afirmaciones completamente pesimistas, según las cuales América Latina una vez más perdió su oportunidad y dio un salto atrás. Y no es verdad. Está ocurriendo en Venezuela y como Hugo Chávez promueve el populismo más radical, el estatismo, un socialismo totalmente caduco, y lo hace con sus petrodólares, ha conseguido que tanto Bolivia como Ecuador se alineen detrás. Lo cierto es que en el resto de América Latina el populismo más bien está siendo resistido y rechazado con energía, incluso por gobiernos de izquierda o de centro izquierda. -Es el caso de Luiz Inácio Lula -Es muy interesante ese fenómeno porque, cuando Lula era candidato, se creyó que iba a dar un nuevo impulso al populismo, pero ha dado marcha atrás y está haciendo una política, digamos, socialdemócrata a la europea y en muchos aspectos, sobre todo el económico, de da Silva, ¿verdad? tipo liberal. Lula no está alineado con Chávez, sino que ha tomado unas distancias clarísimas, aunque se abrace con él y acepte sus intentos de soborno. significa, un fenómeno del que nadie puede apartarse. Creo que, en última instancia, el nacionalismo está reñido con la democracia. Aunque hay que diferenciar el nacionalismo de pistoleros terroristas del nacio- -Eso no sólo ocurre en Brasil... López Obrador, no hay mal que por bien no venga -El PRD (Partido de la Revolución Democrática) mexicano es una escisión de izquierda del PRI que muchas veces refleja un mismo nacionalismo populista y sus modos antidemocráticos, como demostró la negativa de su candidato a aceptar el resultado de las elecciones... ¿Qué piensa de él? -La actitud de Manuel López Obrador de desconocer las elecciones, de querer establecer una democracia de barricadas, panfletaria, ha sido no sólo suicida sino contraproducente, porque le ha restado popularidad y, en cierta forma, ha dado un nuevo aliento a la voluntad de democratización de un sector mayoritario del pueblo mexicano. Lo que ha ocurrido ha sido lastimoso pero, a fin de cuentas, más para bien que para mal. Si hay un país por el que yo apostaría en este momento en América Latina ése es México, país grande, muy poblado, y lo que allí ocurra va a tener un efecto contagioso en el resto del continente. Y, aunque hay que ser lúcidos y aceptar que subsisten muchos problemas- -y el renacimiento del populismo es uno de ellos- hay que insistir en la buena salud democrática de América Latina. -Claro, también pasa en Uruguay, donde hay un gobierno de izquierda que, sin embargo, no sigue para nada los lineamientos de Chávez. Y otros países como Perú, por ejemplo, o Colombia, que están exactamente en los antípodas de Chávez. El caso de Chile es ejemplar, sin ninguna duda, aunque haya perdido algo del dinamismo que tenía en los últimos años, pero sigue avanzando en una línea totalmente antipopulista. Así ocurre en México, por supuesto, y en casi toda Centroamérica, con la excepción relativa de Nicaragua, donde Ortega coquetea con Chávez, pero todavía no está aplicando políticas estatistas ni nacionalistas. Hay esperanzas de que en América Latina no cunda esa política, en última instancia suicida, que es el