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4 OPINIÓN DOMINGO 20 s 5 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro SERIAS ADVERTENCIAS DEL FMI L habitual informe que sobre la economía española elaboran cada año los servicios de análisis del Fondo Monetario Internacional advierte sobreriesgos inminentes deun menor crecimiento. Los pronósticos del FMI coinciden con los expresados en los Presupuestos- -un crecimiento del orden del 3,6 por ciento para este año (tres décimas menos que el anterior) con un descenso del paro de siete décimas y de un punto en la tasa de inflación. El punto más débil en las llamadas cifras macro sigue siendo el déficit exterior, que alcanzará una cota cercana al 10 por cientodelPIB, lamás altadelaOCDE, la más alta del mundo. Y antes o después pasará factura. El informe advierte de un posible crecimiento lento si no se encaran con decisión las amenazas que se divisan en el actual modelo de crecimiento. Como viene siendo habitual en dictámenes anteriores, los expertos del FMI reiteran que la economía española necesita dar los últimos pasos en la liberalización de algunos sectores aún muy protegidos, así como en el mercado de trabajo, que continúa padeciendo estrangulamientos y penalizaciones a los empleadores que a la larga obstaculizan el incremento del empleo. El FMI recomienda asimismo que los organismos reguladores y supervisores creados a lo largo de los últimos quince años ganen en independencia y queden menos sometidos al Gobierno de turno. Se trata precisamente de que puedan cumplir su función y de trasladar al mercado y a los agentes económicos una sensación plena de seguridad jurídica que despeje el riesgo de arbitrariedad y garantice una competencia leal y ajustada a las normas. Quizá la parte más novedosa del informe radica en la advertencia del riesgo de endeudamiento hipotecario de las familias, no tanto por una posible morosidad que afecte a la estabilidad y solvencia del sistema financiero, sino por el efecto que puede tener sobre el consumo interno el aumento del coste de la deuda, dada la actual tendencia de los tipos de interés. Y no le falta ninguna razón al FMI. También señala que la pauta de crecimiento español está fundada en el consumo interno de las familias, que crece desde hace años por encima del aumento del PIB. El estrechamiento del consumo interno por la mayor presión hipotecaria aparece entonces como una amenaza al crecimiento. Y llaman la atención también los expertos sobre el aumento del gasto público, que se disfraza por el superávit fiscal. Un mayor ahorro público a través de menos gasto sería lo aconsejable, aunque no es esa la política del actual Gobierno, encantado consigo mismo en la molicie de un ciclo expansivo. Se trata en definitiva de un informe mucho más realista que el que se traduce de escuchar el discurso oficial del Gobierno, que sigue abusando del optimismo y que vive exclusivamente para la campaña electoral de las próximas generales con la esperanza de que el ciclo expansivo aguante hasta ese momento. Pero lo que no se haga ahora costará mucho más después. E LOS RIESGOS DE PACTAR CON ZAPATERO L comienzo de esta legislatura estuvo definido por el PSOE como la nueva etapa en la que se haría lo contrario de lo que hizo Aznar: se iba a decir siempre la verdad, el Parlamento sería el centro de la vida política y Zapatero aplicaría a la tensión territorial el bálsamo de su talante. Toda esta retórica superficial escondía un proyecto político consistente en la ruptura del ciclo democrático mediante la convergencia definitiva del PSOE con las nacionalismos, el aprovechamiento de los efectos del 11- M y la aniquilación política del PP El entendimiento con los nacionalistas se ba. só en el pacto de la demolición del Estado autonómico y su suplantación por un Estado confederal, como el que recoge el nuevo Estatuto de Cataluña. El problema de algunos nacionalistas es que contribuyeron a esta estrategia saliéndose de sus carriles tradicionales y ahora empiezan a pagar las consecuencias de pactar con el PSOE. Tanto CiU como PNV cada uno en su ámbito territorial y en la dimensión institucional que les corresponde, están advertidos de que el PSOE no tiene dudas a la hora de cambiar de aliados según su conveniencia. La revelación de sus reuniones con Batasuna demuestra que los socialistas firmaban el Pacto Antiterrorista con una mano, y la otra se la ofrecían a la izquierda proetarra mientras ETA seguía matando. Después de saber ésto, Artur Mas ya puede explicarse cómo es posible que, tras haber ayudado a Zapatero a salir del atolladero estatutario y de volver a ganar las elecciones autonómicas catalanas, se quedara compuesto y sin presidencia a las puertas de la Generalitat. En el camino se dejó los últimos restos de pragmatismo pujolista, forzó un discurso soberanista en términos excesivamente radicales para sus votantes urbanos y de clase media y remató su incursión por un extremo político impropio con la declaración notarial de no pactar con el PP Ahora, las encues. tas ponen a CiU en el umbral de un fuerte revés electoral (puede perder las tres Diputaciones que gobierna y el ayuntamiento de Tarragona) lo que supondría sumar a la dureza de la oposición parlamentaria la pérdida de amplios terre- E nos de poder municipal y local. La marcha atrás de un discurso soberanista y excluyente no le va a ser fácil. Por su parte, Josu Jon Imaz, presidente del PNV ha avisa, do de que Zapatero no le va a hipotecar como a Mas. Esta es la razón de haberse mostrado dispuesto a pactar con el PP si Rajoy llegara a formar gobierno. Imaz sabe que lo mejor es no fiarse de Zapatero, menos aún cuando el futuro de la democracia en el País Vasco va a entrar en turbulencias a partir del 27- M cuando la izquierda proetarra recupere el control de algunos ayuntamientos clave para su estrategia de captación, financiación y propaganda. Ya nada es imposible con la actual dirección del socialismo vasco, ni siquiera que una prolongación del proceso de negociación con ETA se traduzca en acuerdos de gobierno municipal con las candidaturas de Acción Nacionalista Vasca coladas por la Fiscalía. Pues si tales listas son pacíficas y legales como dijo el viernes la vicepresidenta del Gobierno, Patxi López no debería tener ningún problema para pactar con ANV formación a la que distintas encuestas, una de El Correo y otra del Gobierno vasco, conceden una nutrida representación en ayuntamientos y diputaciones a partir del próximo domingo. Esta expectativa es relevante para Josu Jon Imaz porque el PNV es un partido que sólo existe como sujeto de poder político; y una pinza PSE- izquierda abertzale puede recortar sus posiciones de forma preocupante. Con cierta retrospectiva, se puede decir que los nacionalistas están recibiendo un poco de su propia medicina, esa con la que han pretendido tener un pie en cada orilla, recibiendo del Estado competencias y recursos y, al mismo tiempo, cuestionando permanentemente su legitimidad. La mala noticia para los intereses generales no es precisamente que los nacionalismos tengan problemas, sino que sus crisis e incógnitas vengan dadas por la decisión del PSOE de aliarse con la opción nacionalista más radical de cada comunidad. En esta situación, sólo ganan los extremistas y siempre perderán los intereses nacionales. SONDEOS Y EXCESOS DE CONFIANZA A encuesta de Metroscopia que hoy publica ABC sobre intención de voto en la Comunidad y en el Ayuntamiento de Madrid no sólo pronostica la renovación de la mayoría absoluta que el Partido Popular obtuvo en ambas instituciones hace cuatro años, sino su ampliación y, como consecuencia de ello, un hundimiento electoral del PSOE. Esperanza Aguirre obtendría más del 52 por ciento de los votos y Alberto Ruiz- Gallardón, más del 54, lo que es tanto como decir que el PSOE se vería probablemente ante sus peores resultados en un lugar tan relevante como Madrid. Las conclusiones de la encuesta no dejan lugar a dudas: el ciudadano madrileño identifica mayoritariamente a los candidatos del PP con eficacia en la gestión, con experiencia política y con el tirón popular necesario. En sentido inverso, una amplia mayoría de madrileños deja en evidencia la errada estrategia diseñada por Ferraz y Moncloa de designar como candidatos a Rafael Simancas y a Miguel Sebastián. Al primero, porque el electorado no olvida que en 2003 quedó marcado por el tamayazo porque carece de carisma y liderazgo y porque en los últimos cuatro años ha demostrado su incapacidad para articular una oposición sólida a Aguirre; al segundo, porque fue designado candidato a dedo -y como segundo plato- -por Zapatero y porque ni siquiera goza de la simpatía de amplios sectores del Partido Socialista en Madrid (PSM) Pero sobre to- L do, porque ha demostrado mucha indignidad recurriendo a insinuaciones sobre la intimidad de su oponente como único modo de combatir la insolvencia de su campaña. Vista la reacción pública a la intervención televisiva de Sebastián en su debate con Ruiz- Gallardón, no es descartable que el PSOE sufra aún un castigo mayor en el Ayuntamiento madrileño, toda vez que la encuesta se realizó antes de que el candidato socialista se retratara. De confirmarse los datos de la encuesta, el PSM se adentrará en una crisis de envergadura e IU tendrá que acometer de modo decidido la profunda reforma interna que siempre deja pendiente. No obstante, los resultados tan favorables que la encuesta otorga al PP no deben arrastrar hacia la euforia ni a sus dirigentes ni a sus militantes. Los éxitos o los fracasos electorales sólo se miden en función de los resultados reales, es decir, del recuento de votos. Nunca antes. El exceso de confianza entre un segmento del electorado que tienda a dar como segura la victoria de su partido de modo prematuro puede provocar una desmovilización en la jornada electoral. Los ciudadanos no han de confiarse por los sondeos de opinión, ciertamente reveladores de tendencias, pero con un valor real siempre relativo. Cantar victoria antes de tiempo suele tener efectos perniciosos. Puede terminar dando oportunidades a quienes, como Simancas o Sebastián, su propia incompetencia se está encargando de negar.