Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 19- -5- -2007 83 EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano TOREROS APODERADOS e los tres toreros de la tarde de ayer, dos de ellos están apoderados por matadores de toros y otro ha sido apoderado por una figura del toreo. Los tiempos que se están viviendo en la Fiesta tienden a que los toreros D sean administrados por otros que a su vez han sido y son toreros. Marcial Lalanda, figura grande, apoderó, nada más y nada menos, que a Antonio Ordóñez de novillero y a Manolo Vázquez. Tiempo atrás se me viene a la memoria la figura de Manolete, apoderado por don José Flores Camará, también matador de toros, y la pareja de moda de la época, Aparicio y Litri. Domingo Dominguín padre apoderó a toda la saga de los Dominguines, incluido Luis Miguel. Otra gran figura, Victoriano Valencia, apoderó magníficamente a Julio Robles y al que esto firma; El Juli, El Cordobés, Abellán y su yerno Enrique Ponce, demostrando que no solamente se puede ser un gran torero, sino también un gran apoderado. Pepe Luis Segura, con Ruiz Miguel y Jesulín; Paula, con Morante; Curro Vázquez, con Cayetano; Roberto Domínguez, con El Juli; Joselito, con César Jiménez; Cepeda, con Perera- -que ayer vivió la cara amarga de la Fiesta y al que deseo una pronta recuperación- y José Antonio Campuzano, con Castella- -a quien felicito por abrir de par en par la Puerta Grande- son claros ejemplos. El cambio está ahí. El momento actual de la Fiesta requiere que los toreros vayan por libre, con personas independientes. Aquéllos que se reivindiquen con el toro, que es el que pone a cada cual en su sitio, serán beneficiados en lo económico y lo artístico. Y la afición disfrutará de todo ello. Don Jaime de Marichalar conversa con Adolfo Suárez Illana I. GIL Cornada grave de Perera con destrozos PARA LA FERIA en el gemelo Miguel Ángel Perera sufrió una cornada en el tercio medio de la cara posterior de la pierna derecha, de quince centímetros, con destrozos en gemelo que alcanzan la tibia, de pronóstico grave Según el cirujano jefe de la enfermería de la plaza, Máximo García Padrós, se trata de una cornada muy molesta y con importantes destrozos musculares, que lo mantendrá inactivo quince días como mínimo. De esta manera, Perera no podrá cumplir su compromiso el próximo martes, en la Corrida de la Prensa. LOS ABANICOS SON Muchas caras conocidas y acaloradas en una tarde en la que la mayoría del público sudaba la gota gorda, la fina y la microscópica ROSA BELMONTE MADRID. Pocos abanicos se movían ayer en la plaza teniendo en cuenta el calor que hacía. Para que luego haya quien se tome a chufla el calentamiento global. El ex comisario José Amedo se puso desde el principio la chaqueta por los hombros, probablemente para no recocerse en su propio jugo. Muy cerca de él, una chica con gabardina amarilla a la que más de uno miró de reojo cuando el toro cogió a Miguel Ángel Perera. Lagarto, lagarto. Que no hay colores, vamos. A unos cien metros de la ceniza, María Ángeles Sanz, ex de un Paco Camino y madre de otro, sí iba preparada (y conjuntada) con su abanico rojo. Sin embargo, Jaime de Marichalar no llevaba un accesorio habitual en él (no todo el mundo sabe manejarlo) justo el día que más necesario era. Y en un burladero todavía hace más calor que en el tendido. En el callejón, el mozo de espadas de Miguel Abellán, el torero fashion daba tientos al botijo. Claro, por muy fashion que sea no va a sacar su cuadrilla una botella Voss. El Duque de Lugo estaba sentado entre la marquesa de la Vega de Anzo y el veterinario Pedro Gómez, y delante de la barrera que ocupaban Adolfo Suárez Illana y su mujer, Isabel Flores. Invitada en el palco de Canal Plus, Mónica Molina. Y en el de al lado de la presidencia se podía ver a Inés Ballester. La valenciana, que es tan alta como la luna, estaba en uno de esos sitios en los que un castizo le dijo a otro hace dos días que, colocado tan arriba, en lugar de tomar café con leche iba a tomar café con Dios. Televisivo pero de tiempos pasados era también Lalo Azcona, por el que no pasan los años, ni los kilos (los de grasa) ni nada de esas cosas vulgares. El pelo es gris y ahí se acaba en su persona el paso del tiempo. A Nacho Lewin (precursor en lo de lucir en las muñecas el cartel de completo) hacía demasiado tiempo que no lo veía. Tanto que no me acordaba de que fuera negro. El pitón se hunde en la pierna de Miguel Ángel Perera Se perfiló, clavó los ojos en el morrillo y hundió la espada hasta la gamuza. La pañolada recordaba agradecida los estatuarios de arrancada, una trincherilla tan sublime como las que despidieron la obra, un pase del desprecio y otro de pecho de pitón a rabo. En los medios, sobre la derecha, supo esperar a la perfección el tiempo que el toro tardaba en romper, un tempo sin música para embarcarlo y conducirlo largo, muy largo. Exactamente igual sucedió con la izquierda. Curvos los naturales, ligados como los redondos, ajustados al máximo. Un cambiodemano por la espalda y la zurda ya estaba puesta, con el toro encima, para librar un muletazo que erizó los vellos de las piedras degranito de Madrid. En la distancia corta extrajo todo el fondo del toro, quefuemucho. Flexiblecintura, elástica muñeca y un toreo de lenta naturalidad que lamía las espinillas como los astifinos pitones de Lironcito S. C. pisó el sitio que quema, que arde, que abrasa la sangre, la Puerta Grande. ¡Qué manera de respirar en la cara del toro, entre las astas de fuego! Jugó con el toro en un pase delas flores y en unos derechazos que surgían desde la tierra de fuego. Quiso un circular invertido, allí mismo, cambió de opinión, se lo pasó por aquí, por allá, dos de pecho, un bramido, la gente en pie. El broche por bajo y cuadrar el espadazo sin demorar un segundo le entregaron el cetro. Otra oreja pudo cortar deun toro justodefuerzaquesostuvo sobre una templanza que imantaba para torearlo con sua- SEBASTIÁN CASTELLA Desconocía qué se sentía al cruzar la Puerta Grande y ahora he cumplido mi sueño. Ha sido una tarde inolvidable vidad, pasándose las embestidas, sin el menor toque, por la bragueta. Pero se negó con la espada. Castella a veces a cabezón nohay quien legane, y sepusodemasiado insistente y pesado con un cuarto muy por debajo de los límites de fuerza. En esa zona peligrosa se movió toda la corrida de Valdefresno, que, junto con el sexto (o superior a él) dio otro gran toro, el lidiado en tercer lugar. Fue siempre de menos a más. Se afianzó y su calidad exquisita se desarrolló en la muleta intermitente de un Miguel Abellán que no es precisamente un exquisito. A veces le tomó el pulso, pero el resultado final fue que la clase de Cigarro no halló la misma respuesta. Menos fino todavía había estado Abellán con el toro que estrenó una tarde que no era la suya: ¡cuántos desarmes! Naufragó El Chano en la brega. Calamocheó, noblote y manejable el de Valdefresno; y Abellán insistió rutinario. El quinto fue el más frenado, no el más blando.