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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE LUGAR DE LA VIDA Caprile de Ópera Piezas de bisutería, muebles auxiliares, productos de papelería y para el cole O sacos de dormir para acampadas de vacaciones. En estos establecimientos todo es posible orenzo Caprile firmó el vestuario de la ópera El Rey Pastor de Mozart que se presentó en el Teatro Rosalía de Castro de La Coruña. Me encanta este teatro. Es pequeño, y está renovado por dentro, pero han respetado los frescos, y conserva aún su aire antiguo y modernista. Es un teatro de cuento. La ópera, también me lo pareció. Una ópera en pequeño. Había algo infantil en todo y a la vez precioso en este Il Re Pastore La escenografía, a cargo de José Hernández, maravillosa, con esas enormes telas pintadas que aparecían tras las arias. Recordaban un poco a trocitos de cielo de algún cuadro que hubiera L Mónica FernándezAceytuno sido ampliado, cielos que iban desde el azul claro del campo hasta la oscuridad de una cueva, y por momentos daba la impresión, según se complicaba la sencillísima trama, que se cubrían sus bosques con la niebla que entraba a esa hora por el mar hacia el teatro. Y en esas tonalidades sutiles de la escenografía, brilló Lorenzo Caprile. Por un momento se diría, sobre todo al principio, que los trajes apagaban las voces, no sé si por los corsés, no sé si por las luces, o por lo que entretenían la mirada las distintas telas que había en cada vestido. Cualquiera, hasta los de campesina, eran de princesa, con el talle muy ceñido y la espalda bordada de flores y mil enaguas en la falda y unas mangas abullonadas de encajes muy finos. Francamente preciosos. Pero lo que más me gustó fueron las alforjas de lana que colocó con un pasador en el hombro de Tamiri, para darle a la princesa un aire campesino. La ópera fue tomando fuerza en la segunda parte y hubo un momento en el que las voces cantaron como los violines, por lo que al final hubo muchos aplausos, pero lo mejor fue cuando salió Lorenzo Caprile, tímido como un niño, con esa alegría que solo posee quien sabe, sólo para él, que hace bien su trabajo. Se notaba que no esperaba salir porque, el que mejor viste a las princesas, saludó en vaqueros y camisa y zapatillas deportivas. Por un momento, me pareció ver en Caprile algo de Mozart, de su genialidad y de su bendita e infantil alegría. prar. Luis María Sanz, profesor de Psicología Social y del Consumidor de la Universidad Rey Juan Carlos, señala que la compra es tremendamente reforzante desde el punto de vista psicológico, siempre que sea voluntaria, y los comercios multiproducto se presentan como auténticos templos donde satisfacer desde necesidades a simples caprichos Hay verdaderos fans de este tipo de establecimientos: consumidores que tienen que mirar el euro con cuidado, consumidores simplemente ahorrativos y nada marquistas y consumidores con el bolsillo más que saneado que, sin embargo, sienten debilidad por semejante orgía de objetos impensables. Como dice Luis María Sanz, estas tiendas funcionan como centros de urgencia de regalos inesperados como refugio, a veces, Estas tiendas han encontrado un nuevo campo en las vacaciones y las segundas residencias con productos de todo tipo: desde toallas a muebles auxiliares y como el coste de los artículos no es elevado, aumenta la probabilidad de que el consumidor no salga exclusivamente con aquello que iba buscando Pero, si te pasas, el grado de remordimiento es muy inferior al que puede producirse con otro tipo de compras. Aunque, dejémonos de coartadas y de excusas. El psicólogo apela a nuestra parte más infantil y curiosa: En definitiva, nunca sabes lo que te vas a encontrar en un bazar y ese es uno de sus encantos: lo que tienen de impredecible