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ABC SÁBADO 19 s 5 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA 25 ERO bueno, vamos a ver, por el amor de Dios... ¿queda algún pacto por incumplir, alguna palabra que quebrantar, algún consenso por romper, alguna alianza que traicionar? Creíamos que ya lo habíamos visto todo: el modelo de Estado constitucional, trizado por las reformas estatutarias; el acuerdo antiterrorista, liquidado por el Proceso de el compromiso de la reconciliación, sustituido por la Memoria Histórica; el marco de convivencia política, triturado por el Pacto del Tinell. No contento con todo ello, el presidente Zapatero comenzó a faltar a su propias promesas: lió a Maragall, engañó a Artur Mas, se deshiIGNACIO zo de Bono y olvidó el traCAMACHO to que él mismo promovió en el Congreso de condicionar el diálogo con ETA al abandono previo de la violencia, la extorsión y el chantaje. A continuación le dio paso libre a un montón de listas batasunas. Finalmente, su pupilo Miguel Sebastián violó el que parecía último tabú de la Transición: el de la intimidad personal de los adversarios políticos. ¿Faltaba alguna deslealtad más? Sí. Lo supimos ayer. Y hubo que leerlo en el Gara Sí, ya sé, es el órgano de expresión de los terroristas. Sí, lo denuncian porque se sienten decepcionados de no haber obtenido sus exigencias. Pero nadie lo ha desmentido hasta ahora, nadie se ha arriesgado a la humillación de ver revolcada su protesta por la precisa memoria anotada de los encapuchados. Veintincinco reuniones con Batasuna desde 2002; al mismo tiempo que Zapatero promovía y firmaba el acuerdo para ilegalizar a aquellos con quienes estaba negociando a hurtadillas. Al mismo tiempo que morían militantes del PSOE y muchos otros ciudadanos. Al mismo tiempo que lucían las sonrisas, el talante y los pactos de Estado. Veinticinco entrevistas. Y aunque hubieran sido veinte, o diez, o cinco. Bastaría una sola para constituir una traición. Por favor, que alguien lo desmienta. Que alguien con autoridad y un mínimo crédito diga rotundamente y mirándonos a los ojos que todo es una maldita patraña. Que no es cierto que mientras caían asesinados sus propios compañeros, dirigentes socialistas reconocían que esos crímenes formaban parte de un conflicto político Que es mentira que mientras los ministros de Interior de Aznar pasaban lealmente a Zapatero información sensible sobre la lucha antiterrorista, sus enviados se sentaban en la mesa con los cabecillas batasunos. Que jamás existió esa culpable doblez, que nunca hubo un mezquino tapete sobre el que se jugó con dos barajas, que esta temida revelación pavorosa no es más que un sucio enjambre de infamia. Porque si fuese cierta siquiera una pequeña parte de esta horrenda denuncia, no habrá vergüenza suficiente para tapar tanta vileza. Y porque merecemos, no ya un Gobierno que no nos mienta ni nos engañe, sino un Gobierno que no nos traicione. Un Gobierno en el que quede alguien a quien poder mirar a la cara sin un escalofrío de bochorno. P EL PARQUE TEMÁTICO DE LA MEMORIA OS socialistas madrileños han lanzado una propuesta electoral deliciosa. Consiste en crear un parque de la memoria histórica que ofrezca a escolares y turistas itinerarios pedagógicos sobre la Guerra Civil de tal manera que puedan completar un recorrido científico y turístico por el gran acontecimiento Dicho parque se localizaría en los términos municipales de Rivas y Arganda, donde se concentran los restos de la batalla del Jarama. La propuesta adolece de cierta falta de ambición: un parque que se pretenda atractivo para el turismo no puede limitarse a mostrar restos arqueológicos de trincheras; el turista de nuestra época, como el Michael Douglas de la película de David Fincher, busca emociones fuertes, anhela convertirse él mismo en protagonista de la atracción que se le ofrece. Proponemos a continuación algunas mejoras para este parque de la memoria histórica que lo convertirían en un trepidante recorrido con fines pedagógicos. A eso de la medianoche, cuando el turista acabe de instalarse en su hotel madrileño y de meterse en la camita para reponerse de los quebrantos del JUAN MANUEL viaje, unos cuantos actores disfrazaDE PRADA dos de milicianos golpearían la puerta de su habitación destempladamente; si el turista se hiciese el remolón, echarían la puerta abajo a patadas, acompañando la acción de blasfemias e improperios. Los actores disfrazados de milicianos entrarían en la habitación y se pondrían a revolver el equipaje del turista; si éste se atreviese a rechistar ante el fingido atropello, se le sacudirían unos culatazos en los morros que lo liberasen de las muelas excedentes (si fuese mujer, se podría probar una violación mancomunada) A continuación, se le conduciría a mojicones hasta un automóvil que lo aguardaría a la puerta del hotel, pintarrajeado con siglas y eslóganes izquierdistas. El chófer, también disfrazado de miliciano, enfilaría el automóvil hasta la calle de Fomento, donde tenía su sede una checa cuya mera mención infundía escalofríos entre los madrileños, frecuentada por los miembros de la llamada Brigada del Amanecer- -en atención a la hora L en que solían consumar sus travesuras- que capitaneaba el siniestro Agapito García Atadell, socialista de carné. Dado que han sido los socialistas quienes han lanzado la idea, parece de justicia que en este futuro parque temático se honre la memoria de tan ilustre y carnicero correligionario. En el número 9 de la calle de Fomento, donde tuvo su sede la famosa checa, se dispondría un decorado teatral que evoque las delicias del lugar: celdas donde se hacinen los presos, salas de interrogatorio de las que broten gritos desgarradores, mazmorras donde se perpetren las más abominables sevicias. Al turista que participe de la atracción se le obligaría a sopapos a confesar alguno de los crímenes que en el Madrid del año 36 justificaban el paseo: asistencia a misa, afiliación a algún partido de derechas o simple neutralidad política. Una vez completado el interrogatorio, se conduciría al turista a cualquiera de las cárceles que la legalidad republicana dispuso en Madrid (también se le podría hacer desfilar por varias, para que el itinerario pedagógico resulte más entretenido) cárcel Modelo, cárcel de San Antón, cárcel de Ventas, etcétera. Después de mantener encerrado al turista durante varias semanas en condiciones de insalubridad infrahumanas y sometido a una dieta severísima de aire, se le incorporaría a cualquiera de las sacas nocturnas que aliviarían de población turística las cárceles del parque temático. Se le subiría con muy malos modos al remolque de un camión renqueante, junto a otras varias decenas de turistas acojonaditos, y se le llevaría a Paracuellos del Jarama, estación última de este amenísimo parque temático de la memoria histórica. Por supuesto, las balas empleadas en la pantomima del fusilamiento serían de mentirijillas, pero convendría que los actores que formen el pelotón obliguen al turista a excavar su propia tumba, para que su conocimiento de las circunstancias que rodearon aquellos acontecimientos sea más científico Decididamente, los socialistas madrileños han tenido una idea deliciosa. El parque de la memoria puede convertirse en la Disneylandia del porvenir. Para que luego algunos malintencionados digan que sólo miran al pasado.