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100 CIENCIAyFUTURO VIERNES 18 s 5 s 2007 ABC Secuencian el genoma del mosquito portador del dengue y la fiebre amarilla Tres investigadores españoles descifraron parte del ADN del Aedes aegypti ÉRIKA MONTAÑÉS SANTIAGO. Un consorcio internacional de investigadores, integrado por casi un centenar de científicos, se ha apoyado en la secuenciación en el año 2002 del genoma del mosquito transmisor de la malaria, el Anopheles gambiae, para secuenciar el ADN de otra subfamilia de mosquito, de nombre Aedes aegypti y responsable de la infección vírica del dengue y la fiebre amarilla. En el equipo se encuentran tres investigadores gallegos, que descifraron para ABC las claves de este hito biomédico, que abre la vía, comentan, al control de la expansión de esas patologías, que se ceban especialmente con el África subsahariana. Además del continente africano, el dengue es endémico en gran parte de los países tropicales, y es frecuente en zonas del sureste Asiático e India, de manera que cada año se cuantifican unos 50 millones de casos. De ellos, 500.000 aproximadamente corresponden a la fiebre del dengue hemorrágica, que es la manifestación más seria de la dolencia. Como señalan Javier Costas y Horacio Naveira, dos de los participantes en el proyecto de secuenciación del Aedes aegypti que publica el último número de la revista Science la única opción actual de prevenir el dengue es el control de las poblaciones de mosquito comprobando, por ejemplo, su resistencia a determinados insecticidas. Ése es el gran logro que facultará la secuenciación del genoma del mosquito, un avance que según estima Costas, que trabaja en la Fundación Gallega de Medicina Genómica del Hospital Clínico de Santiago, dará frutos a corto y medio plazo si se tiene en cuenta que los primeros antídotos contra la malaria se registraron en 2006, cuatro años después de su conocimiento genético. En el caso de la fiebre amarilla sí existe una vacuna, pero pese a ello continúa segando unas 30.000 vidas al año, de las 200.000 personas que resultan afectadas en África y parte de Suramérica. Si podemos identificar los genes implicados en la transmisión del patógeno que causa la enfermedad, podemos hacerle frente con más eficacia, por ejemplo, potenciando en las poblaciones aquellos mosquitos con unas variantes génicas determinadas añade EL PUNTAZO Javier Costas 1 José Manuel Tubío 2 Horacio Naveira 3 IDENTIFICACIÓN DE PATÓGENOS l mosquito Aedes aegypti transmite, por su picadura, los virus causantes de la fiebre amarilla y el dengue, enfermedades que como promedio afectan, respectivamente, a 200.000 y 50 millones de personas al año. La publicación de la secuencia del genoma de Aedes permitirá, gracias al trabajo de cientos de investigadores en todo el mundo, identificar en los próximos años todos y cada uno de los genes que lo conforman y asignarles una función concreta. Algunos de ellos serán sin duda determinantes para el diseño de nuevas estrategias de lucha contra estas graves dolencias. La contribución de los tres investigadores gallegos del consorcio internacional que secuenció este genoma consistió en detectar determinadas secuencias de DNA que dificultan la identificación de los auténticos genes. Aproximadamente un 50 del genoma de Aedes aegypti consiste en secuencias repetitivas de ADN, capaces de moverse de uno a otro locus, a las que se denomina genéricamente elementos transponibles y se consideran como parásitos intragenómicos. Es en cierta clase de estos elementos en la que pueden considerarse expertos estos tres investigadores, que anteriormente realizaran estudios similares al de Aedes sobre el genoma de Anopheles gambiae, transmisor de la malaria. (1) Investigador del Centro Nacional de Genotipado (2) Hematología del Clínico de Santiago (3) Área de Genética UDC E Mosquito Aedes aegypti cuyo genoma es cinco veces mayor que el del que transmite la malaria Naveira, profesor de Genética Evolutiva de la Universidad de La Coruña (UDC) El paso previo al diseño de armas contra las dos enfermedades estribó en la identificación y anotación de los llamados elementos móviles en la secuencia del genoma (porciones de ADN que bailan a un lado y otro del genoma) lo que resulta indispensable para poder fichar los verdaderos genes del mosquito (tiene unos 15.000) involucrados en el pase de los virus que provocan ambas dolencias, y por tanto, para limitar su acción transmisora. En esta parte del estudio han incidido los investigadores gallegos, tras una estancia de José Manuel Tubío en el Centro para la Investigación e Instrucción de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Notre Dame (Indiana) por la que fueron invitados a caracterizar parte de esos elementos móviles. Las conclusiones que se extrajeron, explican los científicos, son altamente reseñables: ABC El estudio se sustenta en la secuenciación del genoma del mosquito de la malaria, un hito logrado hace un lustro la secuenciación del genoma del Aedes aegypti reveló que su tamaño es muy superior al del mosquito de la malaria (entre 5 y 6 veces mayor) y la proporción de elementos móviles es casi del 50 (similar a la de los humanos, que ronda el 45 pero muy por encima de otras especies, como la mosca del vinagre o Drosophila melanogaster, que sólo cuenta con un 5- 10 de secuencias de ese tipo. A partir de ahí se significarán las propiedades biológicas inherentes que distinguen a las subfamilias de mosquitos. Más información sobre la investigación: http: aaegypti. vectorbase. org Genes implicados en el pase El consumo continuado de cocaína altera la estructura de la corteza cerebral N. R. C. MADRID. La cocaína podría ser una droga más peligrosa de lo que se intuía. No sólo produce efectos psicoactivos, sino que altera la estructura del cerebro. Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que el consumo crónico produce cambios estructurales en las neuronas de la corteza cerebral. Al menos, lo hace en ratones a los que se inyectó cocaína durante trece días seguidos. Bastó ese tiempo para que se produjeran alteraciones, publican en la revista Neuroscience los investigadores del Instituto de Neurobiología Ramón y Cajal de Madrid y la Pompeu Fabra de Barcelona. La cocaína disminuye los árboles dendríticos y provoca una menor densidad de las espinas de las células piramidales. Estas células trasladan la información que se procesa en las distintas áreas de la corteza cerebral y son cruciales en la percepción sensorial. Las espinas son además claves en la plasticidad del cerebro, una característica propia que le permite adaptarse al entorno. El cerebro no vuelve a ser el mismo, Este tipo de alteraciones pueden cambiar la personalidad y la forma de actuar de una persona explicó ayer a ABC Javier de Felipe, autor de la investigación. El próximo paso es saber si estos cambios son reversibles y si el cerebro puede recuperar la normalidad cuando cesa el consumo. Es en la corteza cerebral donde residen las capacidades que distinguen al hombre de otros mamíferos. Por este motivo es fundamental saber cómo podemos mantener un cerebro sano