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96 TOROSsSAN ISIDRO VIERNES 18- -5- -2007 ABC El dilema de un sobrero para apostar SAN ISIDRO Monumental de las Ventas. Jueves, 17 de mayo de 2007. Octava corrida. Lleno. Toros de Gavira, todos cinqueños, muy serios, pero muy bajos de fuerza y poder; mansearon deslucidamente; dos sobreros de El Cortijillo- -3 bis, bajo y amplio de cuerna, embistió con empuje y genio, y 5 bis, inmenso y que duró poco- otro sobrero, de Couto de Forhnilos- -6 bis, un zambombo manso y rebrincado- Antonio Ferrera, de obispo y oro. Ocho pinchazos y dos descabellos. Aviso (pitos) En el cuarto, dos pinchazos y estocada delantera (saludos desde los medios con protestas) Serafín Marín, de rosa y oro. Media estocada (silencio) En el quinto, media estocada delantera y descabello. Aviso (silencio) Salvador Cortés, de nazareno y oro. Estocada desprendida. Aviso (silencio) En el sexto, tres pinchazos y estocada. Aviso (silencio) ZABALA DE LA SERNA MADRID. Cuando a las nueve y veinte de la noche el presidente volvió a sacar por tercera vez el pañuelo verde, los regueros de público se precipitaron en desesperada huida por las escaleras de los tendidos, aburridos de la triste flojedad y supina invalidez de los toros de Gavira. La corrida no respiró en ningún momento. Se ahogó en su descaste y en su propia endeblez. Sólo tomó aire con dos sobreros de El Cortijillo. Cierto aire. Mucho le había costado al presidente evaluar la falta de poder del tercero, pese a su despanzurramiento en el caballo. Arreciaron las protestas. Nada. Caso omiso. Hasta que otra costalada, ya en el tercio de banderillas, provocó el cambio Antonio Ferrera, en un desplante a cuerpo limpio, tras jugársela con las banderillas de criterio. ¿Qué criterio? No se sabe bien. La verdad es que todavía se desconoce, a estas alturas de la feria, el criterio que rige en el palco respecto a éste y otros aspectos, fundamentalmente el de la concesión de orejas. El dilema que atenazó al señor Muñoz Infante se resolvió finalmente. Para, al final, trasladarnos otra ecuación: ¿cómo fue el sobrero de El Cortijillo? Difícil de evaluar. Salvador Cortés planteó un principio de faena sin convicción, sin dejarle la muleta en la cara, o más bien quitándosela, cuando el toro más hacía por repetir las embestidas. Embestidas con su chispa, su transmisión, su importancia. Toro para apostar. Ni bueno ni fácil. Sobre todo para apostar antes. Cortés se desinhibió en una tanda de naturales. Cuatro y el de pecho con ligazón. Entonces el bajo y cornalón ejemplar de El Cortijillo se estiró tras la muleta hasta el final. Ya había avanzado mucho la faena. Y mucho se quedó por hacer. Y por ver. Las embestidas a ráfagas a las que parecía arrancarse el toro, no sin sus dosis de genio, fueron más ráfagas aún porque el torero sevillano nunca se decidió por la continuidad. Un dilema. Estuvo mucho tiempo en la cara. La mayoría de las veces, estar por estar. Le llegaron a dar un aviso antes de entrar a matar. Se hizo el silencio. Quedó el dilema. Por otro agujero respiró la tarde. Por otro sobrero, también de El Cortijillo. Un tío. Descomunales el cuello, el morrillo y la ensillada estampa. Un galán, que decían los viejos revisteros. Derribó en el caballo con enorme ruido, apretando de verdad. Recibió un serio trancazo; en la segunda vara sonó el estribo con desigual estilo. Serafín Marín volvió a respirar como aquel torero con cara de quinto despistado que hace tres o cuatro años sorprendió en Las Ventas con su valor. En tres series corrió estupendamente la mano. Despatarrado y ligado. Antes se había doblado en el prólogo de faena. Sobró el prólogo. Y sobró el final. EFE Esta vez para el toro, que se paró a plomo. Marín, a principios de año, sufrió una durísima cornada en un pulmón, mal anunciado en una plaza portátil como Ajalvir, mal llevado... Lo apoderan Ángel Guzmán y los Martínez Uranga. ¿Qué necesidad tenía la empresa de Madrid de programar a su torero en un gache, en enero, con una muy seria corrida? Le ha pesado al catalán aquello. Había andado con el segundo, un toro manso, rajado y de buidos pitones, con más voluntad que tino. No humillaba, pero tampoco le ANTONIO FERRERA SERAFÍN MARÍN SALVADOR CORTÉS Me he jugado la vida en todo momento, y eso es una recompensa grande. Me ha empujado el amor propio El quinto embestía con cojones y creí que aguantaría más. Es una pena que no durase, porque transmitía Yo he visto al sobrero con mucho genio y a la defensiva. Le he bajado la mano, pero sólo se ha tragado una serie