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36 INTERNACIONAL VIERNES 18 s 5 s 2007 ABC Rafael L. Bardají El independentismo instalado en Escocia preludia conflictos con Londres Será precisamente un escocés, Gordon Brown, el premier británico con quien Salmond tenga que luchar para arrancar mayores cuotas de autogobierno EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. La llamada devolution -la autonomía concedida por los laboristas a Escocia y Gales tras llegar al poder en 1997- -no ha supuesto un tranquilo acomodo de las diferencias regionales del país, sino la incentivación del nacionalismo en ambos territorios, especialmente en Escocia, y el foco de futuros problemas. El triunfo del independentista Partido Nacional Escocés (SNP) en las elecciones del pasado 3 de mayo y la elección el miércoles de su líder, Alex Salmond, como nuevo jefe de Gobierno de la región, amenaza con un continuo enfrentamiento entre Edimburgo y Londres. Lo que el Partido Laborista pensaba celebrar como un mérito de Blair en estos diez años- -la puesta en marcha de parlamentos autonómicos- ahora pocos laboristas consideran elogiable: han sido desbancados del Gobierno en Escocia, región que durante más de cincuenta años han dominado en sus distintas esferas de poder, y la propia unidad de Gran Bretaña se ve cuestionada. Nada más ser elegido por un margen de tres votos, Salmond advirtió que, si bien no todo el mundo en Escocia está de acuerdo con la independencia, sí existe un amplio consenso sobre la necesidad de mayores poderes, por lo que se presentó como adalid en la batalla que hay que plantear a Londres. Curiosamente será un escocés, Gordon Brown, el premier británico con quien Salmond tenga que luchar para arrancar mayores cuotas de autogobierno. Brown ya advirtió en su activa presencia en la campaña de las elecciones regionales su rechazo a una ampliación de las competencias en el norte de la isla. El SNP ha comenzado a gobernar en minoría ante la negativa de otros grupos a formar coalición. Los diputados verdes sumaron sus votos a los del SNP, pero sólo han aceptado pactar sobre algunas leyes básicas. Los 46 diputados laboristas apoyaron a su candidato, Jack McConnell, anterior jefe de Gobierno; mientras que los conservadores y los liberal- demócratas se abstuvieron. Salmond hubiera querido GOBIERNO MINORITARIO EN ESCOCIA En número de escaños PACTO DE GOBIERNO Verdes 2 Laboristas 46 SNP 47 Total de escaños: 129 OPOSICIÓN Conservadores 17 ¡MUERTE AL NEOCON mérica, por ser una nación joven, tiene poca memoria y olvida que los enemigos, cuando no se sienten derrotados, alimentan dentro de sí sus ansias de venganza. Eso es lo que le está pasando a Paul Wolfowitz, el ideólogo de la hegemonía norteamericana y el arquitecto de la intervención en Irak, a punto de ser expulsado de su puesto en el Banco Mundial por sus enemigos, internos y externos. Se le acusa de haber intercedido a favor de su novia -una funcionaria con años de trabajo en el Banco- promoviéndola para que aceptase un traslado forzoso, al considerarse que era incompatible su desempeño profesional bajo la dirección de su pareja. El comité de ética recrimina ahora, más de un año después, la decisión de Wolfowitz y eleva un informe al respecto al comité de dirección del Banco. Muy pocos se lo han debido leer porque sus enormes contradicciones y lagunas explican por qué Paul Wolfowitz no acepta marcharse con deshonra. Quiere que el banco cargue con su parte de responsabilidad antes de dejarlo. Se equivoca. No debería irse. Deberían marcharse quienes le han tendido la trampa en la que, por ingenuo, ha caído. Entre otros, el principal acusador, el vicepresidente para recursos humanos, Xavier Coll, quien ahora afirma que Wolfowitz se saltó las prácticas habituales del BM, pero que calla sobre la nota que le hizo llegar a su jefe en la que le obligaba, en la práctica, a no inhibirse y tomar una decisión sobre el traslado y la compensación de la señorita Riza. Como tampoco ha hablado sobre otras dos en donde argumentaba por una decisión flexible y, finalmente, expresaba su satisfacción por una solución que juzgaba adecuada para los intereses de todos, incluida la institución. Paul Wolfowitz está en el disparadero de la burocracia del BM, lo más parecido a un ministerio de la URSS, por querer reformar sus prácticas, y en el de los enemigos de América por lo que es y representa. Es el trato que le dan sus aliados. Desgraciadamente para Wolfowitz, América tiene poca memoria. A Gobierno en minoría un pacto de Gobierno con los Verdes y los liberal- demócratas, pero estos se opusieron a entrar en el Ejecutivo por su rechazo a un referéndum sobre la independencia, que el SNP ha prometido para 2010. Durante la campaña habían insinuado que podrían aceptar una consulta si ésta contenía otras opciones, como la de mantenerse dentro del Reino Unido con igual o mayores competencias. Finalmente, tuvieron miedo de quedar atrapados en una iniciativa de tal envergadura liderada por Salmond. Con un Gobierno en minoría, la perspectiva de celebrar el referéndum queda muy poco clara. La estrategia de Salmond puede pasar por formar un frente escocés para reclamar más autogobierno, igualmente deseado por los liberal- demócratas y, ante la previsibles reticencias de Londres, plantear una consulta popular que incluyera esa reivindicación, así como Difícil referéndum Las encuestas indican que entre el 25 y el 40 por ciento de los escoceses quieren separarse de Inglaterra la opción de la independencia. En el manifiesto sobre los primeros cien días de Gobierno que el SNP presentó durante la campaña, los nacionalistas planteaban el traspaso de las ganancias obtenidas por el petróleo del Mar del Norte, explotado frente a las costas escocesas, entre otros asuntos de seguro litigio con Westminster. Salmond decidió afrontar un Gobierno en solitario convencido de que el SNP está en auge y que los posibles problemas de una gestión en minoría pueden aumentar la base electoral de su partido y el sentimiento de independencia. Las encuestas publicadas las pasadas semanas indican que entre el 25 y el 40 por ciento de los escoceses (no hay acuerdo entre los distintos sondeos) está de acuerdo con separarse de Inglaterra; también pusieron de manifiesto que no todos los votantes del SNP desean esa vía, pues muchos de ellos se inclinaron por los nacionalistas como voto de castigo al Partido Laborista. La Iglesia Ortodoxa rusa se reunifica después de 80 años de cisma ABC MOSCÚ. Un símbolo. En la Catedral de Cristo Salvador, en Moscú- -dinamitada por los soviéticos y reconstruida tras la caída del comunismo- el patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Alexis II, y el líder de la Iglesia Ortodoxa en el Exterior, el metropolita Lavr, firmaron ayer el Acta Canónica de reunificación después de 80 años de ruptura. En 1927, diez años después de la Revolución Bolchevique, el Patriarcado de Moscú redactó una declaración de lealtad al régimen soviético que dejó boquiabiertos a los miles de creyentes y sacerdotes que habían huido del terror revolucionario y que ya habían creado una rama de la Iglesia en Serbia. Los exiliados decidieron entonces romper relaciones con el Patriarcado y trasladar su sede a Nueva York. La división se profundizó aún más cuando los archivos de los servicios secretos rusos (KGB) -que salieron a la luz, tras la caída de la Unión Soviética- -hicieron que se multiplicasen las denuncias contra altos jerarcas de la Iglesia por colaboración con la KGB. Un diputado de la coalición que aupó al poder a Boris Yeltsin en 1991, por ejemplo, afirmó que el propio Alexis II ayudó al KGB. No fue la única piedra en el camino. Varios clérigos en el exilio exigieron un arrepentimiento por la declaración de 1927, antes de firmar el Acta. En cualquier caso, la reconciliación supone un paso de gigante en una Rusia que parece no haberse recuperado aún de los fantasmas de su pasado. Cuando se fortalece la Iglesia, renace también nuestra patria sentenció Alexis II después de que Lavr le besara la mano como muestra de respeto a la máxima jerarquía de la nueva Iglesia. El presidente ruso, Vladimir Putin, acudió a la ceremonia entre los elogios de los asistentes. Se atrevió, de nuevo, a ensalzar la libertad de Rusia, esta vez la religiosa, en la que no cabe ningún tipo de confrontación entre creyentes dijo. Los ortodoxos en el exterior Las diócesis de la Iglesia Ortodoxa en el Exterior se reparten por Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Australia, Ucrania e incluso en la propia Rusia. Sólo en Estados Unidos, cuenta con 480.000 miembros. ABC Liberaldemócratas 16 Otros 1