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ABC ELECCIONES 27 M VIERNES 18 s 5 s 2007 ANÁLISIS probar quién se muestra más prepotente o deja al adversario en peor situación. Y, para ello, se va viendo que cada vez valen más cosas que nos acercamos al todo vale. La democracia es un sistema de opinión pública y por ello cuando se desvirtúa el concepto de opinión pública se degrada el sistema. Se diría que el PP dema, siado frecuentemente, se coloca ante ella como un opositor que se considera aventajado, como si al receptor de sus mensajes no le quedara otra opción que plegarse y dar el plácet, como si la materia política fuera algo reglado científicamente y no el territorio de la opinión, de lo relativo, en el que no hay otro remedio que convencer. Quizá a ese falso planteamiento se deba el hecho de que, cuando no recibe el respaldo que entiende que se le debe, muestreuna actitud de despecho, como si todos los males estuvieran fuera o en una opinión pública engañada o mal informada. Padeció los efectos de estesíndrome en el final de la legislatura pasada y sigue padeciéndola a menudo. Cuando Rajoy señaló que, para ganar las elecciones, precisaba un millón de votos más y unos cuantos millones que no estuvieran enojados con el PP daba en la clave de las consecuencias de una estrategia equivocada. Sería preciso que sus colaboradores tomaran buena nota. A la debilidad real de quien se cree superior se corresponde, en nuestro panorama, la prepotencia de quien se considera, en el fondo, débil. La estrategia del PSOE parece partir de la base de quela opinión pública es una jauría, ante la que hay que despedazar al adversario. Para mante- ESPAÑA 15 El grado cero del debate Los políticos españoles van por el mundo rodeados de una cohorte de fieles que aplauden cuando se ataca al adversario s La estrategia del PSOE parece partir de la base de que la opinión pública es una jauría en Madrid, el debate entre los candidatos a la alcaldía de la capital. El alcalde Ruiz- Gallardón, favorito en las encuestas, venía mostrando un aire de superioridad con su adversario socialista, Miguel Sebastián, que daba la impresión de menosprecio. Los puntos débiles del ex asesor del presidente Zapatero (tanto por desconocido como por desconocedor de muchos de los asuntos de debate municipal) son evidentes y lo que hemos sabido en los últimos días sobre la Oficina Económica de la Presidencia que él dirigía, la asombrosa contaminación de la CNMV etc... le llevarían a esconderse como candidato en cualquier país, ¿cómo decirlo? normal. Pero a la dureza del tono del alcalde, que parecía más el del candidato que el del poseedor del título, Sebastián respondió con un navajazo verbal. ¿Tuvo relación con alguien de la Malaya? le preguntó Sebastián a Gallardón enarbolando un recorte de prensa con la fotografía de Montserrat Corulla, procesada en la operación judicial de Marbella como testaferro o colaboradora de Roca. El asunto, como estrategia electoral, merece una reflexión. Y también como síntoma de la altura intelectual de la campaña. ¿Qué significa la pregunta del candidato del PSOE? Parece que se trata de un asunto personal, que es lo que dijo el alcalde al tiempo que negaba cualquier relación profesional Siendo así, el navajazo es vergonzoso porque a él le debería importar una higa, como a los demás nos la importa las relaciones personales del político socialista. La pregunta es capciosa, porque nadie ha demostrado que entre esa señora y Gallardón haya habido negocio o favor alguno y, con las cosas así, Sebastián, como los discutidores tramposos de taberna, podría añadir que él no ha dicho nada de eso, que sólo era una pregunta. Germán Yanke ner sus pactos y para reproducir las condiciones psicológicas en que obtuvo el triunfo en 2004, la estrategia socialista se ha basado en la exclusión del PP es decir, en su presentación ante la opinión pública como la suma de todos los males... del franquismo. Inmovilismo, falta de respeto a la pluralidad, señores de la guerra, mentirosos, enemigos de la democracia y una larga lista de epítetos parecen a los estrategas del PSOE un alimento más eficaz que la presentación serena de un proyecto político razonable. El talante no se vincula a la sonrisa, sino a lo sardónico. Se está poniendo tremenda la campaña, como era de prever. Los políticos españoles viven en un ambiente encapsulado y van por el mundo rodeados de una cohorte de fieles que aplauden cuando se ataca al adversario. Muy bien, candidato, muy bien, le has dado donde más le duele y el candidato sonríe, traga saliva para quitarse el nudo en la garganta, y hasta la próxima. Yeladversario preparala suya, para que también le aplaudan y le digan: Vaya torpedo, candidato, con esto ya nadie se acuerda delodelotro día Sia esto se suma el tono populista que todos ellos dan a su presencia electoral (unos se disfrazan físicamente, otrosdisfrazan a losdemás, todos quieren disfrazar las preocupaciones de los votantes apelando a las vísceras) tendremos una buena fotografía para mostrar por qué la política española discurre tan alejada de los ciudadanos. El último episodio ha sido, Cerca del todo vale A veces, como se sabe, preguntar es ofender. Pero ¿por qué la ofensa tiene que estar en el centro del debate? A menudo da la impresión de que lo que está en juego en la discusión política y, ahora, en la campaña electoral, no son dos, o tres, modelos ideológicos o de entender la gestión de los asuntos públicos, sino com- La democracia es un sistema de opinión pública y por ello cuando se desvirtúa el concepto de opinión pública se degrada el sistema El problema añadido es que, así, se quiebran no ya los principios de la Transición, como los conservadores repiten, sino los de la sociedad abierta, es decir, la base común de entendimiento y de debate democrático. Lo que Unamuno llamaba la conversación que nos mantiene unidos Esa sociedad abierta en la que el PP no está anteun tribunalde oposiciones, sino ante una opinión pública a la que hay que convencer. Esa sociedad abierta en la que el PSOE debería igualmente convencer en vez de tratar de enardecer con malas artes. La crispación no es, en el fondo, una cuestión de tono, sino de grado en el debate. De grado cero. Lo de Sebastián enarbolando la fotografía de una señora y preguntando ¿qué preguntaba? sería una anécdota de la debilidad adobada con mal gusto si no fuese el síntoma de una lamentable categoría. En esta ocasión, además, como si se experimentara en condiciones de laboratorio. Para que se vea más claro. Quiebra social