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100 CIENCIAyFUTURO JUEVES 17 s 5 s 2007 ABC Cinco mil cartas del naturalista Darwin estarán en internet a partir de hoy ABC LONDRES. El gran naturalista británico Charles Darwin (1809- 1882) es sin duda uno de los más prolíficos escritores epistolares que ha visto el mundo. Se cree que se carteó con cerca de dos mil personas, desde el filósofo Carlos Marx hasta el zoólogo Thomas Huxley, y se conservan cerca de 15.000 cartas escritas o recibidas por él, muchas de las cuales se hallan en la Universidad de Cambridge. En 1974 se creó el llamado Darwin Correspondence Project con el objetivo de publicar la edición definitiva de esas cartas, de las que 5.000 estarán disponibles en todo el mundo a través de internet a partir de hoy. El proyecto Darwin Online es la mayor colección de escritos de o sobre ese científico e incluye más de 50.000 páginas de texto, archivos de audio y 45.000 imágenes, según esa universidad británica. Cada carta se ha transcrito a formato electrónico y editado cuidadosamente, lo que ha exigido no sólo descifrar su escritura victoriana, sino también complementarla con referencias cruzadas y notas aclaratorias. Todo ello permite hacerse una idea cabal de la evolución de su pensamiento. Esa correspondencia no es sólo una fuente extraordinaria de observaciones científicas, sino que algunas de ellas ofrecen datos muy llamativos sobre sus hábitos personales. En una de sus primeras cartas, Charles Darwin responde a la curiosidad de su hermana Carolina explicándole que sólo se lava los pies una vez al mes, lo que reconoce que no está bien, pero que es algo que no puede evitar. Una nueva especie de erizo de mar del género Ctenocidaris hallada en los fondos antárticos ABC Formato electrónico Las aguas profundas del Antártico, un inesperado filón de biodiversidad Tres expediciones en un buque polar alemán han catalogado 700 nuevas especies ABC MADRID. Entre las regiones terrestres que aún esconden a la Ciencia los secretos de su biología, suelen citarse los abismos oceánicos y los dominios inhóspitos de los casquetes polares. Si unimos ambos, tenemos en las profundidades marinas de la región antártica una última frontera en la que desentrañar algunos de los misterios que nuestro planeta aún custodia celosamente, y que pueden ayudar a los científicos a atar cabos en la investigación de las especies y de sus relaciones ecológicas y evolutivas. Los hallazgos que esta semana publica la doctora Angelika Brandt, de la Universidad de Hamburgo, en la revista Nature revelan la intimidad de este remoto ecosistema, y los datos no pueden ser más sorprendentes. Las expediciones previas al continente helado, y las hipótesis derivadas de sus descubrimientos, habían establecido que la biodiversidad en la capa bentónica- -el suelo del océano- -decrecía con la latitud; es decir, que a mayor cercanía al polo, el fondo marino tenía menos que ofrecer al escrutinio de los zoólogos. Del mismo modo, ese mundo oscuro y gélido era, quizá, más pobre en fauna que la plataforma continental y la zona pelágica- -la masa de agua habitada por los seres que nadan o flotan- -de la misma región. Sin embargo, el estudio previo de las aguas superficiales del Antártico y de sus fondos poco profundos había nutrido los catálogos de especies con organismos muy peculiares: criaturas endémicas de proporciones gigantescas en comparación con sus parientes en otros mares, y con ciclos vitales ralentizados. La combinación de todas estas premisas sugirió a la doctora Brandt la interesante posibilidad de que el fondo marino antártico fuera más rico en especies de lo esperado. Hábitat y habitantes El Océano Antártico baña una plataforma continental más profunda de lo habitual. Esto reduce la estratificación biológica y facilita el intercambio de especies entre la cornisa y las simas abisales; algunas de estas especies han subido y otras han caído Desde estos fondos, las especies más móviles han colonizado otros océanos del mundo. Un nuevo edén Entre 2002 y 2005, Brandt y su equipo emprendieron el proyecto ANDEEP Antarctic benthic deep- sea biodiversity tres expediciones a bordo del sofisticado buque Polarstern -Estrella Polar- un instituto científico flotante. Las muestras recogidas entre Los abismos del océano Antártico actúan de manantial de aguas profundas para otras latitudes 748 y 6.348 metros de profundidad en el mar de Weddell- -la vertiente atlántica del Océano Antártico- -han dado la razón a la zoóloga: el fondo antártico alberga una biodiversidad des- bordante. Más de 700 nuevas especies, desde crustáceos isópodos- -585 tipos- moluscos o esponjas carnívoras, hasta los microscópicos, como foraminíferos o gusanos nematodos; todo un capítulo de la zoología cuya taxonomía se establece por comparación genética. Las conclusiones no acaban aquí. Después del trabajo de campo, Brandt y su equipo se plantean numerosas incógnitas y sugerentes hipótesis. Al contrario que las aguas superficiales del Antártico, cuya movilidad está limitada por el hielo, el fondo de este océano actúa como fuente de aguas profundas para otros mares. Según esto, quizá también sus habitantes surten de vida a otras latitudes, con lo que los abismos helados del sur podrían actuar como un reservorio evolutivo para las profundidades de todos los mares del planeta. Una razón más para preservar esta última frontera virgen. Más información sobre el estudio: http: press. nature. com pdf press files nature 17- 05- 2007 nature 058 27. pdf